Mal día de Paula Blasi, sacrificada en el Tour

El Tour nunca perdona, seas mujer u hombre. De hecho, muchos de los grandes genios de la bicicleta han sucumbido alguna vez ante el hacha de la carrera; el propio, Tadej Pogacar, sin ir más lejos. Paula Blasi no tuvo su mejor día, pero no le perdonan una en su equipo. En cuanto se descolgó del grupo de favoritas fue sacrificada como gregaria en favor de la italiana Elisa Longo Borghini. El Tour nunca perdona, seas mujer u hombre. De hecho, muchos de los grandes genios de la bicicleta han sucumbido alguna vez ante el hacha de la carrera; el propio, Tadej Pogacar, sin ir más lejos. Paula Blasi no tuvo su mejor día, pero no le perdonan una en su equipo. En cuanto se descolgó del grupo de favoritas fue sacrificada como gregaria en favor de la italiana Elisa Longo Borghini.  

El Tour nunca perdona, seas mujer u hombre. De hecho, muchos de los grandes genios de la bicicleta han sucumbido alguna vez ante el hacha de la carrera; el propio, Tadej Pogacar, sin ir más lejos. Paula Blasi vivió su día malo en el peor momento, cuando Demi Vollering, la número uno del mundo (la catalana es la número dos) sacó el látigo para provocar el caos, ponerlo todos patas arribas y lanzarse hacia la victoria que se le ha escapado en las dos últimas ediciones.

Los pequeños puertos que dan vida a las viñas del Beujolais se le cruzaron a la ciclista de Esplugues. Se quedó cortada en la primera ofensiva de Vollering, en la penúltima montaña, pequeña pero matona. Ya no pudo enlazar y cruzó la meta en la 15ª posición de una etapa infernal, descendió a la décima plaza de la general y entregó el jersey blanco de mejor joven a la alemana Antonia Niedermaier. Un pésimo día, que no debe oscurecer la proyección de una corredora con espíritu luchador, combativa y que, no hay que olvidarlo, todavía no ha cumplido un año entero de experiencia en el pelotón internacional.

Blasi se descolgó en el peor momento cuando Vollering puso el ritmo más atroz, después de exprimir a las gregarias de la FDJ. Lo hizo mientras probaba la resistencia de la líder del Movistar (muy buen trabajo de Paula Ostiz) Marlen Reusser. La ciclista suiza del conjunto español mantuvo el jersey de líder y descubrió -tampoco es que sea una sorpresa, más bien todo lo contrario- que Vollering va a ser su piedra en el zapato y que la polaca Katia Niewiadoma representa un gran peligro en la pelea por la victoria final. No en vano, neerlandesa y polaca han ganado los Tours de 2023 y 2024, mientras que la última vencedora, la francesa Pauline Ferrand-Prévot, se despidió de cualquier opción de repetir victoria al dejarse en la meta de la quinta etapa 2.35 minutos; por detrás de Blasi en la línea de llegada.

Malos números para la corredora catalana que salió reforzada de la contrarreloj de Dijon, tanto por su posición en la general como por reconvertir la confianza del UAE, equipo al que salvó el día la polaca Dominika Wlodarczyk, que fue cuarta en la etapa y ascendió a la quinta plaza de la clasificación general.

La sexta etapa.
La sexta etapa. / ASO

Ahora se plantea un Tour incierto para Blasi; ahora sí que estará obligada a trabajar para su compañera polaca; es ley de vida en el ciclismo cuando una corredora se ha ganado por su actuación el derecho a convertirse en la jefa del equipo.

Este jueves se plantea una etapa complicada, aunque menos que la vivida con el triunfo de Vollering, donde, de todas formas, una ciclista como Blasi puede gozar de libertad tanto para su lucimiento personal como por la estrategia del UAE, que lidera la clasificación por equipos. El viernes llega el Ventoux, etapa reina, subida de leyenda en el Tour, debut en el capítulo femenino, pero que debe afrontarse bien de piernas y de cabeza para conseguir un lucimiento en el denominado Gigante de Provenza y no sucumbir en los kilómetros finales con el tormento del sol, el viento y sin un árbol como decorado.

 Diario de Mallorca – Deportes

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