El incombustible Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, presidente de Brasil y uno de los gobernantes democráticos más veteranos del mundo, arrancó este domingo la última campaña electoral de su vida. Una multitud arropó al líder del Partido de los Trabajadores (PT) hasta llenar el Vila Euclides, un estadio de fútbol en São Bernardo do Campo, en el cinturón industrial de São Paulo, donde nació como líder político hace medio siglo. “Me preguntan por qué quiero un cuarto mandato. Porque, mientras esté vivo, no voy a permitir que la derecha, responsable de 400.00 muertes por la covid por irresponsabilidad, regrese [al poder]”, proclamó. Si conquista un cuarto mandato en las elecciones de octubre, Lula hará historia, además de consolidar su legado. Su principal rival, Flávio Bolsonaro, de 45 años, hijo del expresidente encarcelado, también ha abierto la carrera en un lugar emblemático, en la playa de Copacabana, en Río, cuna política del clan.
El presidente y el hijo de Bolsonaro arrancan la campaña para los comicios de octubre con un empate técnico en los sondeos
El veterano Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, ha regresado este domingo al estadio donde lideró las grandes huelgas obreras durante la dictadura de Brasil, en los setenta, para iniciar su séptima campaña electoral, que espera culminar con un cuarto mandato. Miles de personas han llenado el estadio Vila Euclides, de São Bernardo do Campo, en el cinturón industrial de São Paulo, para dar inicio oficial a una carrera electoral que se antoja reñidísima. “Me preguntan por qué quiero un cuarto mandato. Porque, mientras esté vivo, no voy a permitir que la derecha, responsable de 400.00 muertes por la covid por irresponsabilidad, regrese [al poder]. ¿Qué futuro quieres para los brasileños si no inviertes en educación, en salud, en empleo?“, ha lanzado Lula en su intervención, un discurso sin papeles y la voz cascada de siempre en el que ha recordado a su madre y sus primeros pasos como líder político.
Este domingo comienza oficialmente la campaña para las elecciones de octubre, con Lula como único referente de la izquierda y la derecha dividida, con Flávio Bolsonaro, de 45 años e hijo del expresidente, como principal candidato. Bolsonaro hijo también ha abierto la carrera en un lugar emblemático, en la playa de Copacabana, en Río, cuna política del clan.
La última encuesta, divulgada el viernes, pronostica un empate técnico: Lula con un 43% de los votos y el senador Flávio Bolsonaro con el 40%.
“Quiero un cuarto mandato para resolver algunos asuntos, como la educación. Quiero chicas y chicos bien formados porque invertir en educación es mucho más barato que invertir en cárceles, para que esos chavales tengan oportunidades”, ha afirmado Lula, que se ha reivindica como hijo del noreste, el Brasil más pobre y abandonado hasta que el PT llegó al poder. “Gracias a cada trabajador que el día de la elección tenga el coraje de poner en la presidencia a un peón casi analfabeto, que sabe cómo siente cada uno de vosotros”, ha dicho Lula.

En el mitin, el presidente ha repartido agradecimiento para muchos de los que lo han acompañado en la carrera y la vida, especialmente, su madre, doña Lindu. “Es responsable de todo lo que soy en la vida”. Tras recordar que era analfabeta, dejó al marido y crió sola a ocho hijos, ha lanzado un mensaje a sus compatriotas: “Mujeres de este país, no bajéis la cabeza, nosotros tenemos que aprender a respetaros”.
Entre la marea roja que llena el estadio en apoyo al antiguo sindicalista de izquierdas, Mildes Avelino, 75 años y cuatro décadas de militancia en el Partido de los Trabajadores (PT): “Estoy aquí porque Lula es el único que puede garantizar la democracia y la soberanía. Si Brasil cae en las manos erróneas, se lo entregarán a Estados Unidos”. También presente, João Pedro Moreira Rocha, un abogado de 23 años que nació el año de la primera victoria de Lula. Su padre, metalúrgico, escuchó aquí mismo aquellos primeros mítines de Lula. Tiene clara cuál debe ser la prioridad en caso de victoria: “Reducir la desigualdad social”.
La votación presidencial será, de nuevo, un pulso Lula-Bolsonaro, esta vez con el primogénito del clan porque el patriarca está inhabilitado y encarcelado por intentar dar un golpe de Estado tras la derrota de 2022. Lula ganó entonces por solo 1,8 puntos.

Benedita da Silva, veterana parlamentaria del PT, antigua empleada doméstica y candidata al Senado, ha sido la primera oradora después de que Lula se quejara de la ausencia de mujeres entre los participantes el día que fue nombrado candidato del Partido de los Trabajadores a principios de agosto. Da Silva ha enfatizado lo revolucionario que fue que Lula propusiera hace medio siglo a los trabajadores que se organizaron en un partido político para conquistar derechos laborales.
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