La cifra de muertos en el terremoto de Japón se eleva ya a 18 mientras prosigue la búsqueda de desaparecidos

El número de víctimas mortales por el terremoto de magnitud 7,1 que sacudió el martes la isla de Kyushu, en el sur de Japón, ha aumentado a 18, según datos del Gobierno central y de la prefectura de Kumamoto. A los 13 muertos avanzados a primera hora de este miércoles por la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, se añaden ahora otros cinco por el derrumbe de una chimenea en una fábrica de papel en Yatsushiro. Siguen los trabajos de rescate en la papelera, donde se cree que otras cuatro personas podrían permanecer enterradas bajo los escombros.

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 Hay al menos una veintena de personas sin localizar, la mitad de ellas atrapadas en un centro comercial en el que hubo una explosión tras el seísmo  

El número de víctimas mortales por el terremoto de magnitud 7,1 que sacudió el martes la isla de Kyushu, en el sur de Japón, ha aumentado a 18, según datos del Gobierno central y de la prefectura de Kumamoto. A los 13 muertos avanzados a primera hora de este miércoles por la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, se añaden ahora otros cinco por el derrumbe de una chimenea en la planta de Yatsushiro de Nippon Paper Industries.

La prefectura de Kumamoto, en la isla de Kyushu, ha amanecido hoy en medio de un amplio operativo de rescate, mientras los servicios de auxilio, las Fuerzas de Autodefensa y los camiones cisterna que reparten agua intentan socorrer a la población en medio de una asfixiante ola de calor, con temperaturas que rozan los 36 grados. Unos 3.600 efectivos de las Fuerzas de Autodefensa (el ejército japonés) fueron desplegados en la zona y, además de labores de rescate, reparten agua en bolsas especiales de plástico entregadas a las víctimas, según el Ministerio de Defensa. Otras once prefecturas vecinas han enviado agentes de policía, incluidos equipos especializados en rescate de la Policía Metropolitana de Tokio.

Las televisiones locales mostraban el interior de casas donde todos los muebles y estanterías cubrían el suelo y no permitían caminar. Unas 10 mil personas que se quedaron sin hogar o no pudieron dormir en sus casas han tenido que buscar refugio en algunos de los 465 centros de evacuación habilitados, según informó el diario Yomiuri Shimbun.

“No pude dormir porque los temblores continuaron durante toda la noche”, dijo a ese diario Riko Furuta, una mujer de 23 años que esperaba un taxi en la estación de Kumamoto tras pasar la noche en su oficina. “Fue más terrible que hace diez años”, agregó, en referencia al terremoto de 2016 ocurrido en la misma localidad.

Un empleado de empresa de 38 años, de la ciudad de Hikawa, pasó la noche junto a su esposa, sus hijos y sus suegros –un total de nueve personas–, repartidos en tres coches, soportando el calor nocturno con el aire acondicionado hasta agotar la gasolina. “La gasolinera cercana estaba cerrada. ¿Cuándo podremos conseguir gasolina, electricidad y alimentos? Teniendo niños pequeños, la situación me preocupa mucho”, dijo al Yomiuri.

La explosión en un centro comercial

El suceso más grave e impactante de la jornada ocurrió en el centro comercial AEON Mall Kumamoto, ubicado en la localidad de Kashima. Aproximadamente una hora y veinte minutos después del seísmo, una fuerte explosión destruyó la zona central del lado sur del complejo, provocando el colapso del segundo piso y levantando una enorme columna de humo.

La explosión causó la muerte de tres personas, dejó a otra en parada cardiorrespiratoria y provocó heridas a varias más. Unos 170 militares participan en la búsqueda de una decena de desaparecidos, según la agencia Kyodo.

Una cámara de a bordo (dashcam) de un coche que circulaba por la zona captó el instante exacto de la explosión. Visto a cámara lenta, el edificio completo parece ser empujado hacia fuera por una onda expansiva procedente del interior, que lanzó partes de la estructura a unos doscientos metros de distancia.

Imágenes captadas por drones del ejército mostraron el interior del edificio irreconocible, reducido a una estructura metálica cubierta de polvo. Unas tres mil personas visitaban el recinto en el momento del temblor, según han declarado los directivos de AEON en una conferencia de prensa que fue televisada a todo el país.

El personal del centro comercial, que funciona con espacios alquilados a marcas independientes, activó el protocolo interno, y la evacuación se completó en treinta minutos. Algunas personas permanecieron o regresaron al recinto después de la evacuación, en los momentos previos a la explosión.

Al ser preguntado por los protocolos de construcción, un portavoz de AEON explicó que el edificio había sido construido en 2005 y reforzado tras el terremoto de 2016.

El derrumbe de una chimenea en una fábrica de papel

Siguen los trabajos de rescate en la fábrica de papel en Yatsushiro, donde una chimenea se partió por la mitad y se derrumbó. Además de las cinco víctimas encontradas este miércoles, se cree que otras cuatro personas podrían permanecer enterradas bajo los escombros.

“Aún hay personas a la espera de ser rescatadas, por lo que nos enfrentamos a una verdadera carrera contra el tiempo”, ha declarado la jefa del Gobierno japonés a los medios, desde su oficina en Tokio, antes de señalar que se han desplegado “todos los recursos disponibles”.

Durante esta madrugada, ocho personas han sido rescatadas bajo los escombros del centro comercial operado por la empresa Aeon, según la cadena de televisión NHK, que ha elevado a más de doscientas las personas que han recibido atención médica en varios hospitales de la zona.

La primera ministra ha destacado que, además de las víctimas humanas, el seísmo provocó derrumbes de edificios, incendios y daños en la red vial. También cortes en el suministro de electricidad y agua. Según la agencia de noticias Kyodo, miles de hogares continúan sin suministro eléctrico y numerosas viviendas sufren cortes de agua en localidades como Yatsushiro y Uki.

El temblor, cuya magnitud fue de 7,1 —la máxima, según la escala japonesa—, fue seguido por una potente réplica del 6,1. Es la primera vez que se registra esta intensidad en Japón, considerado uno de los países con más riesgo sísmico del mundo, desde que un terremoto golpeó la península de Noto en 2024 y causó unos 400 muertos.

Las autoridades japonesas han desplegado hasta 4.600 militares en la isla de Kyushu para participar en las labores de respuesta al terremoto, según el ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi. De ellos, 170 participan en el rescate de los desaparecidos en el centro comercial parcialmente derrumbado.

El terremoto se registró a las 16.27, hora local, del martes, y su hipocentro se ubicó a unos 10 kilómetros de profundidad bajo la prefectura de Kumamoto, según la agencia meteorológica japonesa (JMA), que emitió una breve alerta de tsunami y alertó de réplicas en los próximos días.

El seísmo provocó también importantes daños materiales, según las autoridades, que incluyen graves daños en la principal autopista de la isla de Kyushu, así como el derrumbe de parte del muro del popular castillo de Kumamoto y la puerta del santuario de Yatsushiro, declarado bien de importancia cultural de la prefectura.

Las autoridades del país asiático emitieron el martes inicialmente una alerta por tsunami, aunque esa amenaza fue rebajada poco después al considerarse que no existía riesgo de maremoto para la costa del país, según el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico de Estados Unidos. El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), la agencia nuclear de la ONU, ha asegurado horas más tarde que no había daños ni problemas de seguridad en la central nuclear de Sendai, ubicada en la isla afectada por el terremoto, según le transmitió la autoridad reguladora nuclear de Japón. “El OIEA seguirá vigilando la situación”, ha dicho el organismo en una publicación en la red social X.

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