Ilusión contenida en el Mallorca de Luis García

Una de las máximas del fútbol es que hay que sacar pocas conclusiones de las pretemporadas, y mucho menos si son resultadistas. Pero la realidad es que, por el momento, este Mallorca ilusiona a sus aficionados. Lo más importante es que el equipo tiene cara y ojos. Es reconocible y tiene una firma: la de Luis García Fernández. Los bermellones están consiguiendo ser protagonistas, valientes y presionantes. Y una cosa es decirlo y transmitir esa idea, y otra muy diferente, hacerlo y lograr plasmarla sobre el verde. Una de las máximas del fútbol es que hay que sacar pocas conclusiones de las pretemporadas, y mucho menos si son resultadistas. Pero la realidad es que, por el momento, este Mallorca ilusiona a sus aficionados. Lo más importante es que el equipo tiene cara y ojos. Es reconocible y tiene una firma: la de Luis García Fernández. Los bermellones están consiguiendo ser protagonistas, valientes y presionantes. Y una cosa es decirlo y transmitir esa idea, y otra muy diferente, hacerlo y lograr plasmarla sobre el verde.  

Una de las máximas del fútbol es que hay que sacar pocas conclusiones de las pretemporadas, y mucho menos si son resultadistas. Pero la realidad es que, por el momento, este Mallorca ilusiona a sus aficionados. Lo más importante es que el equipo tiene cara y ojos. Es reconocible y tiene una firma: la de Luis García Fernández. Los bermellones están consiguiendo ser protagonistas, valientes y presionantes. Y una cosa es decirlo y transmitir esa idea, y otra muy diferente, hacerlo y lograr plasmarla sobre el verde.

La pérdida de identidad fue uno de los motivos por los cuales el Mallorca fue tan a la deriva la pasada campaña. Por muchos momentos, era complicado reconocer qué tipo de equipo quería ser el conjunto bermellón. Y Luis García, antes que de lo físico o de otros aspectos que suelen tratarse en las pretemporadas, ha priorizado que sus jugadores interioricen las bases de su idea.

Los partidos ante Al Fateh, Al Ittihad y PSG invitan al optimismo no solo por los resultados, sino por las sensaciones que transmite el equipo. Es cierto que, en el caso de los dos primeros, se trataba de rivales menores. Y también que el conjunto parisino se presentó en la isla sin gran parte de sus estrellas. Pero eso no debe restarle mérito a lo bien que se están haciendo las cosas. Además, el ambiente que se respira en el vestuario es notablemente más positivo que el del pasado curso.

En este contexto, a pesar de que haya habido bajas importantes y de la reciente noticia de la salida de Jan Virgili al Brujas, también es clave la continuidad de futbolistas como Pablo Torre, Sergi Darder, Manu Morlanes, Martin Valjent… Se trata de jugadores que podrían estar jugando en cualquier equipo de los media tabla de Primera División, y que en Segunda División deben marcar diferencias. Pocos o ningún equipo de la Liga tendrán tanta calidad y buen trato de balón en el centro del campo como lo que tiene el Mallorca.

Otro caso aparte es el de Luvumbo. El angoleño es la figura a la que se encomienda el mallorquinismo para lograr el ascenso. Las ganas que tenía de quedarse en la isla están siendo proporcionales al rendimiento que está mostrando en estos encuentros preparatorios.

Todo esto, sin embargo, no servirá de nada si a partir del día 15, ante el Valladolid, el equipo no consigue transmitir lo que está transmitiendo hasta ahora. Y la oposición, sin duda, será mucho más feroz que la que han impuesto Al Fateh, Al Ittihad y PSG.

Tal y como ha repetido Luis García desde su llegada, lograr el ascenso no será una tarea ni mucho menos sencilla. El técnico asturiano ya ha advertido que la exigencia para lograr el objetivo será «máxima». Habrá muchos campos en los que el rival se encierre atrás, proponga poco con balón y convierta, con el empuje de su afición, el estadio en una auténtica ratonera. En esos escenarios no bastará con jugar bien como ahora; tocará arremangarse, bajar al barro y competir. Porque en Segunda División cualquier equipo tiene argumentos para estropearte la tarde. Pero, por ahora, no hay motivos para no pensar en positivo.

 Diario de Mallorca – Deportes

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