Gonzalo Bernardos, economista: “La prioridad de los propietarios es que le paguen cada mes, pero si es vulnerable…”

El precio del alquiler se estabiliza después de tocar máximos de 15 euros el metro cuadrado en el arranque de año. Estos elevados precios, sumados a que la compra también está por las nubes, provocan que los jóvenes y otros grupos vulnerables tengan prácticamente imposible acceder a una vivienda, sobre todo en las grandes ciudades. El mejor reflejo es que solo uno de cada cinco jóvenes solicita el aval del Gobierno para comprar vivienda por el desajuste entre su cobertura y los precios del mercado.

Muchas personas y estamentos reclaman una bajada de precios a los caseros o al menos que aceptaran a personas más vulnerables para que no se queden fuera. Parece algo ideal a priori, pero no es tan sencillo de ejecutar en la práctica. Gonzalo Bernardos, economista y profesor titular de Economía de la Universidad Barcelona, explicó por qué los propietarios temen tanto alquilar su vivienda a personas y familias vulnerables.

Por qué no alquilan a personas vulnerables

Puede parecer discriminación, pero en realidad es protección. Gonzalo Bernardos desvela el objetivo de los caseros: «Los propietarios tienen dos prioridades». Pueden parecer algo obvio, pero aquí está la clave de todo: «La primera prioridad es que me paguen cada mes. La segunda prioridad es
que me cuiden bien el piso».
Cobrar parece algo obvio, pero cada vez hay más casos en España de morosidad o inquiokupación: «L
o que se encuentran es que si alguien es vulnerable vas a tardar
mucho en sacarlo del piso»
, añade.

Muchas personas alquilan para dejar de pagar premeditadamente al cabo de pocos meses y asentarse en la vivienda sin tener que pagar nada. Este fenómeno es conocido como inquiokupación, pero realmente se juzga un delito de morosidad al haber un contrato en vigor entre las partes, aunque no deja de ser una okupación disfrazada. La seguridad jurídica es mínima en España y esto lleva a que los propietarios se piensen cada vez más alquilar su vivienda.

Un desahucio eterno

El gran problema no está en que dejen de pagar, sino en que es imposible expulsarlos de forma rápida de la vivienda cuando dejan de hacerlo. El economista es muy claro sobre los tiempos: «Aquí en Cataluña tardas 23 meses en sacarlo». Este experto desvela su técnica y el tiempo que tarda todo en resolverse: «El juzgado de instrucción decreta al desahucio y ellos lo recurren.
Prácticamente son 12 más 11 meses, 23″.

No es algo que todos los propietarios puedan asumir económicamente: «Estar 23 meses sin poder cobrar el alquiler es un gran problema», señala. Durante ese período, los propietarios tienen que seguir pagando los suministros y los impuestos correspondientes. Hacienda incluso obliga a tributar por alquileres no cobrados. Una desprotección que hace a los propietarios tener un cuidado extremo.

La exigencia de los propietarios

Todos estos temores y condicionantes llevan a que los caseros tomen muchas precauciones a la hora de alquilar su piso: «Los propietarios dicen lo siguiente a la agencia inmobiliaria, por
favor, por favor, que no se me declare vulnerable»
. Esto lleva al mencionado panorama de que se exijan altos sueldos para poder acceder al alquiler: «
En Barcelona y Madrid, te exigen algunos
mínimo de cobrar 2.000 o
2.500 euros». Unos sueldos que están muy alejados para gran parte de la población.

 El profesor de la Universidad de Barcelona señaló por qué los propietarios temen alquilar su vivienda a personas vulnerables  

El precio del alquiler se estabiliza después de tocar máximos de 15 euros el metro cuadrado en el arranque de año. Estos elevados precios, sumados a que la compra también está por las nubes, provocan que los jóvenes y otros grupos vulnerables tengan prácticamente imposible acceder a una vivienda, sobre todo en las grandes ciudades. El mejor reflejo es que solo uno de cada cinco jóvenes solicita el aval del Gobierno para comprar vivienda por el desajuste entre su cobertura y los precios del mercado.

Muchas personas y estamentos reclaman una bajada de precios a los caseros o al menos que aceptaran a personas más vulnerables para que no se queden fuera. Parece algo ideal a priori, pero no es tan sencillo de ejecutar en la práctica. Gonzalo Bernardos, economista y profesor titular de Economía de la Universidad Barcelona, explicó por qué los propietarios temen tanto alquilar su vivienda a personas y familias vulnerables.

Por qué no alquilan a personas vulnerables

Puede parecer discriminación, pero en realidad es protección. Gonzalo Bernardos desvela el objetivo de los caseros: «Los propietarios tienen dos prioridades». Pueden parecer algo obvio, pero aquí está la clave de todo: «La primera prioridad es que me paguen cada mes. La segunda prioridad es que me cuiden bien el piso». Cobrar parece algo obvio, pero cada vez hay más casos en España de morosidad o inquiokupación: «Lo que se encuentran es que si alguien es vulnerable vas a tardar mucho en sacarlo del piso», añade.

Muchas personas alquilan para dejar de pagar premeditadamente al cabo de pocos meses y asentarse en la vivienda sin tener que pagar nada.Este fenómeno es conocido como inquiokupación, pero realmente se juzga un delito de morosidad al haber un contrato en vigor entre las partes, aunque no deja de ser una okupación disfrazada. La seguridad jurídica es mínima en España y esto lleva a que los propietarios se piensen cada vez más alquilar su vivienda.

Un desahucio eterno

El gran problema no está en que dejen de pagar, sino en que es imposible expulsarlos de forma rápida de la vivienda cuando dejan de hacerlo. El economista es muy claro sobre los tiempos: «Aquí en Cataluña tardas 23 meses en sacarlo». Este experto desvela su técnica y el tiempo que tarda todo en resolverse: «El juzgado de instrucción decreta al desahucio y ellos lo recurren. Prácticamente son 12 más 11 meses, 23″.

No es algo que todos los propietarios puedan asumir económicamente: «Estar 23 meses sin poder cobrar el alquiler es un gran problema», señala. Durante ese período, los propietarios tienen que seguir pagando los suministros y los impuestos correspondientes. Hacienda incluso obliga a tributar por alquileres no cobrados. Una desprotección que hace a los propietarios tener un cuidado extremo.

La exigencia de los propietarios

Todos estos temores y condicionantes llevan a que los caseros tomen muchas precauciones a la hora de alquilar su piso: «Los propietarios dicen lo siguiente a la agencia inmobiliaria, por favor, por favor, que no se me declare vulnerable». Esto lleva al mencionado panorama de que se exijan altos sueldos para poder acceder al alquiler: «En Barcelona y Madrid, te exigen algunos mínimo de cobrar 2.000 o 2.500 euros». Unos sueldos que están muy alejados para gran parte de la población.

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