Frank Cuesta, conocido durante años como Frank de la Jungla, ha reflexionado sobre el precio de la fama y el efecto que la popularidad puede tener sobre el ego. El divulgador aborda esta cuestión durante una extensa entrevista con el periodista David Jiménez, que se desplazó hasta Tailandia para conversar con él en el santuario donde vive rodeado de animales. Cuesta reconoce que ser consciente de la repercusión que generan sus palabras puede alimentar su ego: «Tengo un poder mediático que no mucha gente tiene. Entonces, ahí te entra el ego». El presentador explica que siempre ha tenido un carácter competitivo, algo que relaciona incluso con su pasado en el tenis, pero admite que la popularidad ha amplificado esa personalidad. La distancia con España también ha sido determinante para su relación con la fama, ya que su vida cotidiana en Tailandia le permite mantenerse alejado de la atención que recibe cuando regresa a España.
Durante la conversación, Cuesta también cuestiona el verdadero valor de ser una persona conocida. «El ego no te vale para nada al final», sostiene, antes de explicar que su repercusión pública puede servir para amplificar determinados mensajes, pero pierde importancia en su día a día. El divulgador recuerda además que durante sus años de mayor exposición recibió propuestas para acudir a actos, participar en campañas publicitarias o explotar comercialmente su popularidad, aunque asegura que rechazó muchas de ellas para continuar centrado en sus proyectos relacionados con los animales. Su conclusión sobre la celebridad es contundente: «La fama lo único que te da son problemas».
Frank Cuesta ha sido entrevistado recientemente por David Jiménez y han abordado la fama, el ego y su poder mediático generado por el residente español en Tailandia
Frank Cuesta, conocido durante años como Frank de la Jungla, ha reflexionado sobre el precio de la fama y el efecto que la popularidad puede tener sobre el ego. El divulgador aborda esta cuestión durante una extensa entrevista con el periodista David Jiménez, que se desplazó hasta Tailandia para conversar con él en el santuario donde vive rodeado de animales. Cuesta reconoce que ser consciente de la repercusión que generan sus palabras puede alimentar su ego: «Tengo un poder mediático que no mucha gente tiene. Entonces, ahí te entra el ego». El presentador explica que siempre ha tenido un carácter competitivo, algo que relaciona incluso con su pasado en el tenis, pero admite que la popularidad ha amplificado esa personalidad. La distancia con España también ha sido determinante para su relación con la fama, ya que su vida cotidiana en Tailandia le permite mantenerse alejado de la atención que recibe cuando regresa a España.
Durante la conversación, Cuesta también cuestiona el verdadero valor de ser una persona conocida. «El ego no te vale para nada al final», sostiene, antes de explicar que su repercusión pública puede servir para amplificar determinados mensajes, pero pierde importancia en su día a día. El divulgador recuerda además que durante sus años de mayor exposición recibió propuestas para acudir a actos, participar en campañas publicitarias o explotar comercialmente su popularidad, aunque asegura que rechazó muchas de ellas para continuar centrado en sus proyectos relacionados con los animales. Su conclusión sobre la celebridad es contundente: «La fama lo único que te da son problemas».
Programación TV en La Razón
