La ola de calor ha pasado. Francia respira aliviada después de una semana de altístimas temperaturas que han provocado más de 1.000 muertes suplementarias y situaciones críticas que no se veían desde 2003, cuando otro fenómeno parecido abrasó el país. Toca hacer balance, pedir responsabilidades y aprender. Y para ello, el ministro de Trabajo, Jean-Pierre Farandou, ha anunciado que propondrá a los interlocutores sociales un “viaje de estudio” para comprender “cómo la sociedad española se ha adaptado” a las altas temperaturas y, potencialmente, inspirarse en ese modelo. “Francia en verano se convierte en España”, insistió.
El ministro de Trabajo anuncia un viaje con representantes sindicales a la capital española para analizar cómo se adapta a las altas temperaturas
La ola de calor ha pasado. Francia respira aliviada después de una semana de altístimas temperaturas que han provocado más de 1.000 muertes suplementarias y situaciones críticas que no se veían desde 2003, cuando otro fenómeno parecido abrasó el país. Toca hacer balance, pedir responsabilidades y aprender. Y para ello, el ministro de Trabajo, Jean-Pierre Farandou, ha anunciado que propondrá a los interlocutores sociales un “viaje de estudio” para comprender “cómo la sociedad española se ha adaptado” a las altas temperaturas y, potencialmente, inspirarse en ese modelo. “Francia en verano se convierte en España”, insistió.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, ha convocado este lunes por la tarde una reunión interministerial para estudiar algunas medidas y futuros episodios que vuelva a perturbar la vida de los franceses. Especialmente después de que Méteo-France anunciase que el termómetro podría volver a subirla semana del 6 al 13 de julio. “El escenario de un episodio de calor intenso en el país se vuelve más probable”, aunque su intensidad “sigue siendo incierta por el momento”, señaló el organismo meteorológico.
Farandou anunció por la mañana que viajarán a España acompañados de representantes sindicales y se pasarán ahí “dos o tres días”. “En Madrid, con 40 grados,la sociedad funciona. Hay que asumir que Francia en verano se está convirtiendo en España. […] Es así, y debemos adaptarnos como ellos», ha afirmado. El ministro ha recordado que en España, por ejemplo, la jornada continua permite que empresas y administraciones adelanten su horario de trabajo, de 8.00 a 15,00, entre junio y septiembre. En Francia, esta jornada laboral es poco común y no está regulada. “Hay que ir a entender cómo funciona, cómo tomaron esas decisiones, qué resultados ha dado y si están satisfechos con ellos”, ha añadido. Francia también evocó hace poco los permisos climáticos aprobados por España después de la catástrofe de la dana en Valencia como ejemplo de buenas prácticas ante estas situaciones.
Los hospitales llevan días advirtiendo de que las urgencias están desbordadas por las consultas e ingresos vinculados a las altas temperaturas. Desde el pasado 18 de junio, en el principio del episodio de calor, los centros sanitarios han registrado un 20% más de intervenciones y consultas, según el ministro del Interior, Laurent Nuñez, y llegaron al 40% en los días de más calor, entre el miércoles y el viernes, cuando se alcanzaron los 40 grados en gran parte del país. Las dos principales funerarias de París, que cuentan con algo más de un centenar de plazas entre ambas, quedaron saturadas la mañana del sábado debido a un fuerte aumento del número de fallecimientos causados, entre otros factores, por la ola de calor.
La canícula ha evidenciado que Francia sigue sin estar preparada para afrontar olas de calor tan intensas y prolongadas que, según Météo France lleva años anticipando, son cada vez más frecuentes. La mayoría de los edificios no están climatizados ni adaptados. Muchos está catalogados y no permiten la instalación de aparatos de climatización. Estos días la ministra de Sanidad anunció un aumento de la inversión para adaptar escuelas y hospitales, aunque advirtió de que “climatizar todo no es la solución”. De la misma opinión es la ministra de Transición Ecológica, Monique Barbut, que ha sido muy criticada tras asegurar hace unos días, cuando medio país se abrasaba: “Estoy horrorizada por esa gente que dice que hay que poner aire acondicionado en todos los sitios”.
El país se divide de nuevo, tal y como ocurrió el pasado verano, entre los partidarios de una rápida climatización y los que siguen considerando esa medida una atentado contra el cambio climático que solo logrará empeorar la situación a medio plazo. Un debate caricaturizado ya con la idea de que abogar por el aire acondicionado implica un pensamiento de derechas.
La líder del ultraderechista Reagrupamiento Nacional (RN), Marine Le Pen, anunció un plan nacional de climatización si su partido gana en las urnas porque, según dijo, “no es normal que la gente se muera de calor”, y el ex primer ministro y candidato presidencial Édouard Phillipe señaló que hay que ir “más deprisa y más allá” en materia de adaptación al cambio climático. También propuso un plan para climatizar los edificios y ampliar los espacios de baño.
Emmanuel Macron respondió que “la mayor parte del trabajo” se había realizado durante sus dos mandatos para adaptar el país. Sin embargo, el presidente de la República parece dudar él mismo de ello. “No nos adaptamos a un pico que no tiene equivalente hoy en Europa y que nunca ha tenido equivalente en nuestra historia”, añadió de inmediato en una frase que esconde, precisamente, una falta de atención al problema principal: el cambio climático.
Feed MRSS-S Noticias
