En 2026, conseguir una hipoteca hoy se parece menos a un trámite bancario y más a un proceso de selección financiera en el que cada detalle del solicitante es examinado al milímetro. Antes de aprobar una operación, las entidades no solo miran la nómina, sino que construyen un perfil completo del cliente a partir de sus ingresos, su estabilidad laboral, su nivel de endeudamiento y su capacidad real de ahorro. En un contexto en el que acceder a una vivienda implica asumir compromisos económicos a muy largo plazo, la solvencia demostrable se ha convertido en la llave que abre o cierra la puerta de la financiación.
Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística reflejan además el volumen que mueve actualmente este mercado. En mayo, los últimos datos conocidos, se registraron 42.213 hipotecas sobre viviendas, un 0,1% menos que un año antes, mientras que el importe medio aumentó un 9,7% hasta alcanzar los 174.866 euros. Por su parte, el tipo de interés medio de las nuevas hipotecas sobre viviendas se situó en el 2,98%. El escenario deja una fotografía clara, con compradores que necesitan solicitar cantidades cada vez mayores y bancos que deben evaluar con especial atención el riesgo asociado a cada operación.
Pero existe una segunda cara del proceso que no siempre aparece en las condiciones básicas de una hipoteca. Son los llamados intangibles, aquellos elementos que pueden inclinar la decisión de una entidad hacia un cliente determinado. Más allá de cuánto gana una persona, importa cómo percibe esos ingresos, qué estabilidad tiene su actividad profesional, qué deudas arrastra y qué posibilidades existen de que mantenga su capacidad económica en el futuro. De ahí surge una pregunta que muchos compradores se hacen cuando empiezan a negociar con los bancos. ¿Qué perfiles son realmente los que más interesan a las entidades y pueden conseguir las condiciones más favorables?
Una experta revela los perfiles más interesantes para la banca
La asesora financiera y experta en hipotecas Montse Cespedosa, que acumula miles de seguidores en redes sociales gracias a sus contenidos divulgativos sobre economía, ha puesto el foco precisamente en esta cuestión. En uno de sus últimos vídeos explica que existen determinados colectivos que pueden partir con ventaja a la hora de negociar una financiación. Entre ellos sitúa a los menores de 35 años, un segmento que puede beneficiarse de determinadas medidas de apoyo y de operaciones con una financiación superior a la habitual. Según explica Cespedosa, algunos compradores jóvenes pueden acceder a hipotecas de hasta el 95% del valor de compra cuando cumplen las condiciones exigidas.
Los funcionarios se posicionan como los «favoritos»
Los funcionarios públicos aparecen también entre los perfiles que la experta considera especialmente atractivos para las entidades. La razón está relacionada con la estabilidad de sus ingresos y con la percepción de un menor riesgo de impago a largo plazo. Cespedosa apunta que, en determinados casos y bajo las condiciones correspondientes, pueden llegar a financiar hasta el 100% del valor de compra. La asesora también señala a un perfil que puede resultar menos evidente para muchos compradores. Se trata de los trabajadores autónomos vinculados al sector tecnológico o al mundo de los videojuegos, colectivos que pueden despertar un interés especial cuando presentan una trayectoria económica sólida.
La estabilidad laboral y los préstamos en deuda: dos factores clave
La explicación de fondo, según Cespedosa, está en cómo interpreta la banca el riesgo de cada cliente. Para valorar un buen perfil hipotecario, las entidades buscan que el comprador tenga ingresos elevados, estabilidad laboral y el menor número posible de préstamos y obligaciones financieras. No se trata, por tanto, únicamente de cuánto dinero entra cada mes en una cuenta, sino de cuánto margen queda después de asumir las deudas y de qué seguridad existe respecto a los ingresos futuros. En un mercado hipotecario donde el importe medio de los préstamos ya roza los 175.000 euros, conocer qué factores valora la banca puede convertirse en una herramienta decisiva para negociar las condiciones antes de firmar.
Más allá de los requisitos mínimos que exigen los entes bancarios, también existen una serie de intangibles que deben ser tenidos en cuenta
En 2026, conseguir una hipoteca hoy se parece menos a un trámite bancario y más a un proceso de selección financiera en el que cada detalle del solicitante es examinado al milímetro. Antes de aprobar una operación, las entidades no solo miran la nómina, sino que construyen un perfil completo del cliente a partir de sus ingresos, su estabilidad laboral, su nivel de endeudamiento y su capacidad real de ahorro. En un contexto en el que acceder a una vivienda implica asumir compromisos económicos a muy largo plazo, la solvencia demostrable se ha convertido en la llave que abre o cierra la puerta de la financiación.
Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística reflejan además el volumen que mueve actualmente este mercado. En mayo, los últimos datos conocidos, se registraron 42.213 hipotecas sobre viviendas, un 0,1% menos que un año antes, mientras que el importe medio aumentó un 9,7% hasta alcanzar los 174.866 euros. Por su parte, el tipo de interés medio de las nuevas hipotecas sobre viviendas se situó en el 2,98%. El escenario deja una fotografía clara, con compradores que necesitan solicitar cantidades cada vez mayores y bancos que deben evaluar con especial atención el riesgo asociado a cada operación.
Pero existe una segunda cara del proceso que no siempre aparece en las condiciones básicas de una hipoteca. Son los llamados intangibles, aquellos elementos que pueden inclinar la decisión de una entidad hacia un cliente determinado. Más allá de cuánto gana una persona, importa cómo percibe esos ingresos, qué estabilidad tiene su actividad profesional, qué deudas arrastra y qué posibilidades existen de que mantenga su capacidad económica en el futuro. De ahí surge una pregunta que muchos compradores se hacen cuando empiezan a negociar con los bancos. ¿Qué perfiles son realmente los que más interesan a las entidades y pueden conseguir las condiciones más favorables?
Una experta revela los perfiles más interesantes para la banca
La asesora financiera y experta en hipotecas Montse Cespedosa, que acumula miles de seguidores en redes sociales gracias a sus contenidos divulgativos sobre economía, ha puesto el foco precisamente en esta cuestión. En uno de sus últimos vídeos explica que existen determinados colectivos que pueden partir con ventaja a la hora de negociar una financiación. Entre ellos sitúa a los menores de 35 años, un segmento que puede beneficiarse de determinadas medidas de apoyo y de operaciones con una financiación superior a la habitual. Según explica Cespedosa, algunos compradores jóvenes pueden acceder a hipotecas de hasta el 95% del valor de compra cuando cumplen las condiciones exigidas.
Los funcionarios se posicionan como los «favoritos»
Los funcionarios públicos aparecen también entre los perfiles que la experta considera especialmente atractivos para las entidades. La razón está relacionada con la estabilidad de sus ingresos y con la percepción de un menor riesgo de impago a largo plazo. Cespedosa apunta que, en determinados casos y bajo las condiciones correspondientes, pueden llegar a financiar hasta el 100% del valor de compra. La asesora también señala a un perfil que puede resultar menos evidente para muchos compradores. Se trata de los trabajadores autónomos vinculados al sector tecnológico o al mundo de los videojuegos, colectivos que pueden despertar un interés especial cuando presentan una trayectoria económica sólida.
La estabilidad laboral y los préstamos en deuda: dos factores clave
La explicación de fondo, según Cespedosa, está en cómo interpreta la banca el riesgo de cada cliente. Para valorar un buen perfil hipotecario, las entidades buscan que el comprador tenga ingresos elevados, estabilidad laboral y el menor número posible de préstamos y obligaciones financieras. No se trata, por tanto, únicamente de cuánto dinero entra cada mes en una cuenta, sino de cuánto margen queda después de asumir las deudas y de qué seguridad existe respecto a los ingresos futuros. En un mercado hipotecario donde el importe medio de los préstamos ya roza los 175.000 euros, conocer qué factores valora la banca puede convertirse en una herramienta decisiva para negociar las condiciones antes de firmar.
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