Enrique Sánchez: «El crecimiento solo tiene sentido cuando viene acompañado de control, solvencia y capacidad»

Hace apenas unos años Grupo Fonsán era una empresa con un ámbito de actuación mucho más limitado. Hoy hablamos de un grupo con presencia nacional, nuevas líneas de negocio y un crecimiento sostenido. ¿Qué balance hacéis de este primer semestre?

Los resultados del primer semestre de 2026 no son para mí una sorpresa, son, para nosotros, el reflejo del esfuerzo y del compromiso que todo el equipo que forma Grupo Fonsán demuestra y aplica en el día a día. Pero además una cuestión clave está detrás de lo logrado, y es dar fiel cumplimiento al plan estratégico establecido para el periodo 2024 / 2028 y que estamos desarrollando de manera decidida.

Me gustaría poner el foco en 2024, porque es entonces cuando tomamos la decisión de generar un punto de inflexión en la compañía y llevar Grupo Fonsán un paso más allá. Diseñamos una hoja de ruta en 2024 que nos llevará a 2028, basada fundamentalmente en tres pilares: la diversificación y ampliación de nuestras líneas de negocio, la expansión geográfica y el fortalecimiento de nuestra estructura.

Nuestra raíz, nuestro nacimiento y nuestro ADN siguen estando en la obra civil y la obra industrial, que continúan siendo los pilares fundamentales de la compañía. Pero hemos ido incorporando nuevas áreas de actividad y ampliando nuestro ámbito de actuación, tanto desde el punto de vista geográfico como sectorial. Ese proceso nos ha permitido convertir lo que era una compañía con un ámbito de actuación más limitado en un grupo con una presencia nacional y con capacidad para afrontar proyectos cada vez más diversos y de mayor dimensión.

Por eso, el balance de este primer semestre es positivo. No nos sorprende el resultado, porque detrás hay mucho trabajo, mucha planificación y, sobre todo, un equipo que ha sabido ejecutar el plan que nos marcamos.

Ahora tenemos por delante la segunda mitad del año, en la que queremos seguir consolidando lo conseguido. El objetivo es llegar al 31 de diciembre con un 2026 sólido y productivo para Grupo Fonsán y, sobre todo, con unas bases todavía más fuertes para afrontar la siguiente etapa, ya no de crecimiento, más de consolidación y asentamiento. Aunque nuestras curvas sigan siendo ascendentes, la pendiente de estas es menos pronunciada.

Los resultados de este primer semestre de 2026 reflejan un crecimiento importante en contratación y actividad. ¿Qué lectura hacéis desde el punto de vista financiero y qué dicen realmente estas cifras?

El crecimiento de nuestra cartera responde a una estrategia perfectamente definida, controlada y evaluada de manera permanente, siempre y en todo caso desde el lado de la seguridad. Para nosotros, crecer no consiste simplemente en contratar más obra, sino en hacerlo de una manera sostenible, conteniendo, en la máxima medida lo posible, el riesgo inherente a cualquier contratación.

En este sentido, estamos llevando a cabo una evolución muy clara en nuestro modelo. Queremos reducir el número de unidades de negocio (proyectos que gestionamos simultáneamente), pero aumentando el volumen, la complejidad y la dificultad técnica de aquellos que seleccionamos. Es decir, buscamos hacer menos proyectos, pero de mayor dimensión y mayor valor añadido.

Nuestra cartera de clientes es, por tanto, selectiva. No es una cartera hermética, porque seguimos abiertos a nuevas oportunidades y relaciones, pero sí queremos que sea una cartera cuidadosamente escogida. El objetivo es que la curva del número de proyectos se reduzca progresivamente, mientras que la curva de contratación aumente hasta el nivel que hemos definido como adecuado para nuestra estructura y nuestra capacidad financiera y operativa. Y ahí está la clave: crecer hasta donde queremos estar, no crecer por crecer.

Desde el punto de vista financiero, además, contamos con el respaldo y el acompañamiento de un amplio pool bancario, integrado las principales entidades financieras del país. A ello se suma una cartera de clientes solventes y una relación contractual en la que ambas partes asumimos y cumplimos con las responsabilidades adquiridas.

Todo ello nos permite afrontar este crecimiento desde una posición de estabilidad financiera. Y para mí, como director general, esa es una cuestión fundamental: el crecimiento solo tiene sentido cuando viene acompañado de control, solvencia y capacidad para asumir los compromisos que adquirimos.

Más allá de los números, el crecimiento también se percibe en la actividad diaria. ¿Qué destacaría de las obras y proyectos que está desarrollando actualmente el grupo?

Así es. El crecimiento de Grupo Fonsán no es algo que únicamente se pueda apreciar en los cuadros de mando o en los comités de dirección. Se percibe, sobre todo, en nuestro día a día, en la intensidad de nuestra actividad y en la capacidad que estamos demostrando para ejecutar proyectos cada vez más complejos.

Hoy contamos con una plantilla que ronda las 430 personas, a la que se suma una amplia red de empresas colaboradoras de reconocido prestigio. Para mí, ese equipo es nuestra mayor garantía y nuestro principal valor. Son más de 400 personas que, cada día, están al frente de los proyectos, preocupándose y ocupándose de que cada obra se ejecute con los niveles de calidad, seguridad, plazo y productividad que nos exigimos.

El crecimiento también nos ha obligado a reforzar nuestra estructura y nuestra capacidad de gestión. Una organización sólida, bien dimensionada y gestionada es, precisamente, la que nos permite reducir riesgos, anticiparnos a posibles incumplimientos y garantizar al cliente el resultado que espera de nosotros.

Y junto a nuestro equipo propio, contamos con un entramado de colaboradores especialistas, con una trayectoria y un know how contrastados. Esa combinación entre estructura propia y colaboradores de primer nivel nos está permitiendo alcanzar unos niveles de productividad muy satisfactorios en un mercado que, como todos sabemos, exige cada vez mayor capacidad técnica y de gestión.

Actualmente desarrollamos nuestra actividad en diferentes divisiones – obra civil, industrial y edificación – y en distintos puntos del territorio nacional. Lo verdaderamente significativo es que esa expansión ya forma parte de nuestra realidad cotidiana: no estamos hablando de un proyecto de futuro, sino de una compañía que hoy está ejecutando simultáneamente proyectos de distinta naturaleza y complejidad en diferentes mercados y territorios.

En este primer semestre del año, esa capacidad se ha reflejado también en algunos proyectos especialmente relevantes, tanto en el ámbito de la reparación y rehabilitación estructural como en edificación e infraestructuras. La Nueva Marina de Gandía, un proyecto que transformará uno de los principales espacios portuarios del Mediterráneo; la nueva terminal en el Puerto de Castellón de Sevitrade; la rehabilitación de la Iglesia de San Laureano de Sevilla; o la modernización de Bodegas Barbadillo, con la ejecución de su nueva línea de embotellado en Sanlúcar de Barrameda, son algunos ejemplos de actuaciones de alta complejidad técnica y con un importante impacto en el territorio. Proyectos muy diferentes entre sí, pero que nos exigen poner en juego toda nuestra capacidad técnica, de gestión y de ejecución.

Y eso, en definitiva, es lo que más destacaría: detrás de cada cifra hay personas, equipos y capacidad de ejecución. Y esa capacidad es la que nos permite afrontar con confianza la siguiente etapa de Grupo Fonsán.

Una de las claves de este año está siendo la expansión territorial. ¿Qué papel están jugando zonas como Galicia, Sevilla, Málaga o Cádiz dentro del crecimiento del Grupo?

Más que una de las claves de este año, la expansión y, sobre todo, la consolidación geográfica es uno de los pilares sobre los que se sustenta el plan estratégico de Grupo Fonsán.

Sevilla, donde nació la compañía y donde mantenemos nuestra sede central, y Galicia, donde contamos con una de nuestras delegaciones con mayor trayectoria, son territorios plenamente consolidados para nosotros. Son estructuras asentadas, con equipos y conocimiento del mercado, que han alcanzado una velocidad de crucero y que continúan aportando estabilidad y crecimiento al grupo.

La gran apuesta por la expansión territorial se produce hace aproximadamente tres años con la apertura de nuestra delegación de Málaga capital, desde la que gestionamos tanto Málaga como Cádiz. Y el papel que está desempeñando esta delegación está siendo muy importante. El volumen de actividad que existe en todo el arco mediterráneo nos está permitiendo participar en proyectos de gran dimensión y complejidad, y hacerlo además desde una posición de proximidad con nuestros clientes y con los principales agentes del sector.

En Málaga, evidentemente, existe una actividad muy relevante en edificación residencial y estamos presentes en ese mercado, pero no es ni mucho menos el único ámbito en el que estamos trabajando. De hecho, la edificación residencial representa aproximadamente un 25% de nuestra cartera. El resto corresponde fundamentalmente a obra civil (infraestructuras tales como túneles, viaductos, puertos, obras marítimas…) y proyectos industriales.

Ese equilibrio es importante para nosotros porque refleja nuestra estrategia de diversificación y, al mismo tiempo, mantiene intacto nuestro ADN como compañía constructora vinculada a la obra civil y la industrial.

En determinados momentos hemos llegado a concentrar cerca del 60% de nuestra cartera en el arco mediterráneo, lo que demuestra la importancia que esta zona ha adquirido dentro del grupo. Pero no queremos que nuestro crecimiento territorial se limite al Mediterráneo. Estamos avanzando también en el Levante y seguimos desarrollando proyectos en las islas, gestionados desde nuestra estructura peninsular.

Por tanto, hoy hablamos de un Grupo Fonsán con una implantación territorial mucho más amplia, pero con una filosofía muy clara: consolidar aquello que ya funciona, crecer allí donde vemos oportunidades y hacerlo siempre acompañados de equipos propios, conocimiento local y clientes con los que podamos establecer relaciones de largo recorrido.

Grupo Fonsán está creciendo, pero siempre insistís en que no se trata de crecer por crecer. ¿Qué significa exactamente crecer de forma responsable?

Crecer de forma responsable significa, para nosotros, saber decir que no. Y esa es probablemente una de las decisiones más importantes que estamos tomando en esta etapa de Grupo Fonsan.

Nuestra cartera podría ser considerablemente mayor de lo que es actualmente. Si mantenemos los niveles de contratación dentro de unos parámetros concretos es porque adecuamos permanentemente esa contratación a nuestra a nuestro pulmón financiero y a nuestra capacidad real de ejecución.

Analizamos también qué estructura necesita la compañía para asumir cada nivel de contratación, qué tipo de cliente tenemos delante, las características y riesgos de cada contrato y, por supuesto, la confianza y la relación que somos capaces de establecer con nuestros clientes.

De hecho, hoy puedo afirmar que decimos que no a muchas más oportunidades de las que finalmente convertimos en contratos. Y no lo hacemos porque no queramos crecer, sino precisamente porque queremos que cada paso que damos sea sostenible y tenga sentido para la compañía.

Para mí, la responsabilidad empresarial está precisamente en conseguir un equilibrio entre producción, contratación, estructura, capacidad financiera, tipología de clientes y características de los contratos que asumimos.

Ese equilibrio es el que nos está permitiendo construir un Grupo Fonsán transversalmente sólido y equilibrado. Queremos seguir creciendo, por supuesto, pero queremos hacerlo manteniendo aquello que consideramos irrenunciable: solvencia, capacidad de ejecución, calidad, confianza con nuestros clientes y control del riesgo

En definitiva, para nosotros crecer responsablemente no significa crecer menos. Significa crecer hasta el punto en el que podemos garantizar que cada proyecto que contratamos va a recibir de Grupo Fonsán la capacidad, los recursos y la atención que merece.

Hoy Grupo Fonsán supera los 400 profesionales. ¿Qué supone alcanzar esta dimensión y cómo se mantiene la cultura de empresa durante ese crecimiento?

Superar los 400 profesionales supone, ante todo, una enorme responsabilidad, que más de cuatrocientas familias “dependan de ti”, es algo increíble. Además, supone el haber construido una capacidad de ejecución muy importante, pero para nosotros la dimensión no se mide únicamente en número de personas. Se mide en el nivel de especialización, preparación y experiencia de quienes forman parte de Grupo Fonsán.

Uno de los elementos que nos está permitiendo crecer sin perder nuestra identidad es precisamente ese alto grado de especialización. Contamos con profesionales muy cualificados, técnicos con una amplia experiencia y perfiles formados en actividades y áreas muy concretas. No hemos querido construir una organización basada en perfiles generalistas, sino en personas que conocen profundamente aquello que hacen y que aportan un conocimiento específico a cada proyecto.

Eso nos permite afrontar obras muy selectas y de elevada complejidad técnica manteniendo, al mismo tiempo, una estructura cercana y ágil. Y esa cercanía es fundamental para nosotros. Queremos crecer en dimensión y capacidad, pero sin convertirnos en una compañía distante de las personas que la forman.

Y hay algo que considero especialmente importante: crecer no significa olvidar de dónde venimos. Grupo Fonsán tiene unas raíces muy claras, sembradas en 1997 por nuestro presidente, Fernando Torres. Desde entonces, hemos evolucionado muchísimo, pero hay determinados valores que permanecen intactos y que forman parte de nuestro ADN.

Nuestro presidente se preocupa y se ocupa personalmente de que esa identidad se mantenga y se respire en cada rincón de la compañía. Esa transmisión de la cultura, desde el origen hasta las nuevas generaciones que se incorporan a Fonsán, es probablemente uno de los mayores retos que siempre tenemos por delante.

Porque al final, mantener la cultura cuando creces significa conseguir que una persona que se incorpora hoy a Grupo Fonsán entienda que formará para de una compañía con una historia, unos valores y una forma determinada de hacer las cosas. Y que esos valores tienen que acompañarnos independientemente del tamaño que alcancemos.

¿Qué mensaje os gustaría trasladar a clientes, colaboradores y al equipo de Grupo Fonsán tras este primer semestre?

El mensaje que me gustaría trasladar es, ante todo, un mensaje veraz y sincero: Grupo Fonsán está preparado para afrontar con solvencia los compromisos que ha adquirido.

Solvencia técnica, porque contamos con equipos altamente cualificados y con la experiencia necesaria para afrontar proyectos cada vez más complejos. Solvencia financiera, porque nuestro crecimiento está respaldado por una estructura financiera sólida y dimensionada a nuestra realidad. Y solvencia productiva, porque tenemos la capacidad de ejecutar aquello que contratamos y de hacerlo con los niveles de calidad y exigencia que nos marcamos.

Esa responsabilidad la tenemos tanto aguas arriba, con nuestros clientes, como aguas abajo, con nuestros colaboradores, subcontratistas y proveedores. Cuando Grupo Fonsán establece un compromiso, nuestro objetivo es cumplirlo. Y creo que esa confianza que se genera entre las partes es uno de los activos más importantes que hemos construido durante estos años.

Pero si tuviera que trasladar un mensaje especialmente a las personas que formamos Grupo Fonsán, sería de orgullo y de agradecimiento. Tenemos la inmensa fortuna de pertenecer a una compañía en la que las personas son realmente lo más importante. Una compañía en la que la humanidad se percibe en el día a día, en las relaciones y también en las decisiones que tomamos.

Porque la compañía no solo desarrolla ingeniería y construye. También se preocupa y se ocupa de las personas y empresas con las que establece acuerdos y relaciones de colaboración. Y creo que esa forma de entender nuestra actividad es parte esencial de nuestra identidad.

Estamos creciendo, estamos ampliando nuestra presencia y estamos afrontando proyectos cada vez más importantes, pero queremos hacerlo sin perder aquello que nos ha traído hasta aquí: nuestra manera de entender las relaciones, nuestro compromiso y nuestra cercanía.

Y termino precisamente con algo muy personal: es un lujo pertenecer y representar una marca como Grupo Fonsán. Una marca que siento profundamente, que respeto y que quiero. Y verla crecer manteniendo su esencia es, para mí, una de las mayores satisfacciones de esta etapa.

 El director general de Grupo Fonsán explica las claves del éxito de una empresa que, en el primer semestre de 2026, ha experimentado un crecimiento firme y estable  

Hace apenas unos años Grupo Fonsán era una empresa con un ámbito de actuación mucho más limitado. Hoy hablamos de un grupo con presencia nacional, nuevas líneas de negocio y un crecimiento sostenido. ¿Qué balance hacéis de este primer semestre?

Los resultados del primer semestre de 2026 no son para mí una sorpresa, son, para nosotros, el reflejo del esfuerzo y del compromiso que todo el equipo que forma Grupo Fonsán demuestra y aplica en el día a día. Pero además una cuestión clave está detrás de lo logrado, y es dar fiel cumplimiento al plan estratégico establecido para el periodo 2024 / 2028 y que estamos desarrollando de manera decidida.

Me gustaría poner el foco en 2024, porque es entonces cuando tomamos la decisión de generar un punto de inflexión en la compañía y llevar Grupo Fonsán un paso más allá. Diseñamos una hoja de ruta en 2024 que nos llevará a 2028, basada fundamentalmente en tres pilares: la diversificación y ampliación de nuestras líneas de negocio, la expansión geográfica y el fortalecimiento de nuestra estructura.

Nuestra raíz, nuestro nacimiento y nuestro ADN siguen estando en la obra civil y la obra industrial, que continúan siendo los pilares fundamentales de la compañía. Pero hemos ido incorporando nuevas áreas de actividad y ampliando nuestro ámbito de actuación, tanto desde el punto de vista geográfico como sectorial. Ese proceso nos ha permitido convertir lo que era una compañía con un ámbito de actuación más limitado en un grupo con una presencia nacional y con capacidad para afrontar proyectos cada vez más diversos y de mayor dimensión.

Por eso, el balance de este primer semestre es positivo. No nos sorprende el resultado, porque detrás hay mucho trabajo, mucha planificación y, sobre todo, un equipo que ha sabido ejecutar el plan que nos marcamos.

Ahora tenemos por delante la segunda mitad del año, en la que queremos seguir consolidando lo conseguido. El objetivo es llegar al 31 de diciembre con un 2026 sólido y productivo para Grupo Fonsán y, sobre todo, con unas bases todavía más fuertes para afrontar la siguiente etapa, ya no de crecimiento, más de consolidación y asentamiento. Aunque nuestras curvas sigan siendo ascendentes, la pendiente de estas es menos pronunciada.

Los resultados de este primer semestre de 2026 reflejan un crecimiento importante en contratación y actividad. ¿Qué lectura hacéis desde el punto de vista financiero y qué dicen realmente estas cifras?

El crecimiento de nuestra cartera responde a una estrategia perfectamente definida, controlada y evaluada de manera permanente, siempre y en todo caso desde el lado de la seguridad. Para nosotros, crecer no consiste simplemente en contratar más obra, sino en hacerlo de una manera sostenible, conteniendo, en la máxima medida lo posible, el riesgo inherente a cualquier contratación.

En este sentido, estamos llevando a cabo una evolución muy clara en nuestro modelo. Queremos reducir el número de unidades de negocio (proyectos que gestionamos simultáneamente), pero aumentando el volumen, la complejidad y la dificultad técnica de aquellos que seleccionamos. Es decir, buscamos hacer menos proyectos, pero de mayor dimensión y mayor valor añadido.

Nuestra cartera de clientes es, por tanto, selectiva. No es una cartera hermética, porque seguimos abiertos a nuevas oportunidades y relaciones, pero sí queremos que sea una cartera cuidadosamente escogida. El objetivo es que la curva del número de proyectos se reduzca progresivamente, mientras que la curva de contratación aumente hasta el nivel que hemos definido como adecuado para nuestra estructura y nuestra capacidad financiera y operativa. Y ahí está la clave: crecer hasta donde queremos estar, no crecer por crecer.

Desde el punto de vista financiero, además, contamos con el respaldo y el acompañamiento de un amplio pool bancario, integrado las principales entidades financieras del país. A ello se suma una cartera de clientes solventes y una relación contractual en la que ambas partes asumimos y cumplimos con las responsabilidades adquiridas.

Todo ello nos permite afrontar este crecimiento desde una posición de estabilidad financiera. Y para mí, como director general, esa es una cuestión fundamental: el crecimiento solo tiene sentido cuando viene acompañado de control, solvencia y capacidad para asumir los compromisos que adquirimos.

Más allá de los números, el crecimiento también se percibe en la actividad diaria. ¿Qué destacaría de las obras y proyectos que está desarrollando actualmente el grupo?

Así es. El crecimiento de Grupo Fonsán no es algo que únicamente se pueda apreciar en los cuadros de mando o en los comités de dirección. Se percibe, sobre todo, en nuestro día a día, en la intensidad de nuestra actividad y en la capacidad que estamos demostrando para ejecutar proyectos cada vez más complejos.

Hoy contamos con una plantilla que ronda las 430 personas, a la que se suma una amplia red de empresas colaboradoras de reconocido prestigio. Para mí, ese equipo es nuestra mayor garantía y nuestro principal valor. Son más de 400 personas que, cada día, están al frente de los proyectos, preocupándose y ocupándose de que cada obra se ejecute con los niveles de calidad, seguridad, plazo y productividad que nos exigimos.

El crecimiento también nos ha obligado a reforzar nuestra estructura y nuestra capacidad de gestión. Una organización sólida, bien dimensionada y gestionada es, precisamente, la que nos permite reducir riesgos, anticiparnos a posibles incumplimientos y garantizar al cliente el resultado que espera de nosotros.

Y junto a nuestro equipo propio, contamos con un entramado de colaboradores especialistas, con una trayectoria y un know how contrastados. Esa combinación entre estructura propia y colaboradores de primer nivel nos está permitiendo alcanzar unos niveles de productividad muy satisfactorios en un mercado que, como todos sabemos, exige cada vez mayor capacidad técnica y de gestión.

Actualmente desarrollamos nuestra actividad en diferentes divisiones – obra civil, industrial y edificación – y en distintos puntos del territorio nacional. Lo verdaderamente significativo es que esa expansión ya forma parte de nuestra realidad cotidiana: no estamos hablando de un proyecto de futuro, sino de una compañía que hoy está ejecutando simultáneamente proyectos de distinta naturaleza y complejidad en diferentes mercados y territorios.

En este primer semestre del año, esa capacidad se ha reflejado también en algunos proyectos especialmente relevantes, tanto en el ámbito de la reparación y rehabilitación estructural como en edificación e infraestructuras. La Nueva Marina de Gandía, un proyecto que transformará uno de los principales espacios portuarios del Mediterráneo; la nueva terminal en el Puerto de Castellón de Sevitrade; la rehabilitación de la Iglesia de San Laureano de Sevilla; o la modernización de Bodegas Barbadillo, con la ejecución de su nueva línea de embotellado en Sanlúcar de Barrameda, son algunos ejemplos de actuaciones de alta complejidad técnica y con un importante impacto en el territorio. Proyectos muy diferentes entre sí, pero que nos exigen poner en juego toda nuestra capacidad técnica, de gestión y de ejecución.

Y eso, en definitiva, es lo que más destacaría: detrás de cada cifra hay personas, equipos y capacidad de ejecución. Y esa capacidad es la que nos permite afrontar con confianza la siguiente etapa de Grupo Fonsán.

Una de las claves de este año está siendo la expansión territorial. ¿Qué papel están jugando zonas como Galicia, Sevilla, Málaga o Cádiz dentro del crecimiento del Grupo?

Más que una de las claves de este año, la expansión y, sobre todo, la consolidación geográfica es uno de los pilares sobre los que se sustenta el plan estratégico de Grupo Fonsán.

Sevilla, donde nació la compañía y donde mantenemos nuestra sede central, y Galicia, donde contamos con una de nuestras delegaciones con mayor trayectoria, son territorios plenamente consolidados para nosotros. Son estructuras asentadas, con equipos y conocimiento del mercado, que han alcanzado una velocidad de crucero y que continúan aportando estabilidad y crecimiento al grupo.

Modernización del Muelle de las Delicias en Sevilla

La gran apuesta por la expansión territorial se produce hace aproximadamente tres años con la apertura de nuestra delegación de Málaga capital, desde la que gestionamos tanto Málaga como Cádiz. Y el papel que está desempeñando esta delegación está siendo muy importante. El volumen de actividad que existe en todo el arco mediterráneo nos está permitiendo participar en proyectos de gran dimensión y complejidad, y hacerlo además desde una posición de proximidad con nuestros clientes y con los principales agentes del sector.

En Málaga, evidentemente, existe una actividad muy relevante en edificación residencial y estamos presentes en ese mercado, pero no es ni mucho menos el único ámbito en el que estamos trabajando. De hecho, la edificación residencial representa aproximadamente un 25% de nuestra cartera. El resto corresponde fundamentalmente a obra civil (infraestructuras tales como túneles, viaductos, puertos, obras marítimas…) y proyectos industriales.

Ese equilibrio es importante para nosotros porque refleja nuestra estrategia de diversificación y, al mismo tiempo, mantiene intacto nuestro ADN como compañía constructora vinculada a la obra civil y la industrial.

En determinados momentos hemos llegado a concentrar cerca del 60% de nuestra cartera en el arco mediterráneo, lo que demuestra la importancia que esta zona ha adquirido dentro del grupo. Pero no queremos que nuestro crecimiento territorial se limite al Mediterráneo. Estamos avanzando también en el Levante y seguimos desarrollando proyectos en las islas, gestionados desde nuestra estructura peninsular.

Por tanto, hoy hablamos de un Grupo Fonsán con una implantación territorial mucho más amplia, pero con una filosofía muy clara: consolidar aquello que ya funciona, crecer allí donde vemos oportunidades y hacerlo siempre acompañados de equipos propios, conocimiento local y clientes con los que podamos establecer relaciones de largo recorrido.

Grupo Fonsán está creciendo, pero siempre insistís en que no se trata de crecer por crecer. ¿Qué significa exactamente crecer de forma responsable?

Crecer de forma responsable significa, para nosotros, saber decir que no. Y esa es probablemente una de las decisiones más importantes que estamos tomando en esta etapa de Grupo Fonsan.

Nuestra cartera podría ser considerablemente mayor de lo que es actualmente. Si mantenemos los niveles de contratación dentro de unos parámetros concretos es porque adecuamos permanentemente esa contratación a nuestra a nuestro pulmón financiero y a nuestra capacidad real de ejecución.

Analizamos también qué estructura necesita la compañía para asumir cada nivel de contratación, qué tipo de cliente tenemos delante, las características y riesgos de cada contrato y, por supuesto, la confianza y la relación que somos capaces de establecer con nuestros clientes.

De hecho, hoy puedo afirmar que decimos que no a muchas más oportunidades de las que finalmente convertimos en contratos. Y no lo hacemos porque no queramos crecer, sino precisamente porque queremos que cada paso que damos sea sostenible y tenga sentido para la compañía.

Para mí, la responsabilidad empresarial está precisamente en conseguir un equilibrio entre producción, contratación, estructura, capacidad financiera, tipología de clientes y características de los contratos que asumimos.

Proyecto residencial de 14 villas de lujo

Ese equilibrio es el que nos está permitiendo construir un Grupo Fonsán transversalmente sólido y equilibrado. Queremos seguir creciendo, por supuesto, pero queremos hacerlo manteniendo aquello que consideramos irrenunciable: solvencia, capacidad de ejecución, calidad, confianza con nuestros clientes y control del riesgo

En definitiva, para nosotros crecer responsablemente no significa crecer menos. Significa crecer hasta el punto en el que podemos garantizar que cada proyecto que contratamos va a recibir de Grupo Fonsán la capacidad, los recursos y la atención que merece.

Hoy Grupo Fonsán supera los 400 profesionales. ¿Qué supone alcanzar esta dimensión y cómo se mantiene la cultura de empresa durante ese crecimiento?

Superar los 400 profesionales supone, ante todo, una enorme responsabilidad, que más de cuatrocientas familias “dependan de ti”, es algo increíble. Además, supone el haber construido una capacidad de ejecución muy importante, pero para nosotros la dimensión no se mide únicamente en número de personas. Se mide en el nivel de especialización, preparación y experiencia de quienes forman parte de Grupo Fonsán.

Uno de los elementos que nos está permitiendo crecer sin perder nuestra identidad es precisamente ese alto grado de especialización. Contamos con profesionales muy cualificados, técnicos con una amplia experiencia y perfiles formados en actividades y áreas muy concretas. No hemos querido construir una organización basada en perfiles generalistas, sino en personas que conocen profundamente aquello que hacen y que aportan un conocimiento específico a cada proyecto.

Eso nos permite afrontar obras muy selectas y de elevada complejidad técnica manteniendo, al mismo tiempo, una estructura cercana y ágil. Y esa cercanía es fundamental para nosotros. Queremos crecer en dimensión y capacidad, pero sin convertirnos en una compañía distante de las personas que la forman.

Y hay algo que considero especialmente importante: crecer no significa olvidar de dónde venimos. Grupo Fonsán tiene unas raíces muy claras, sembradas en 1997 por nuestro presidente, Fernando Torres. Desde entonces, hemos evolucionado muchísimo, pero hay determinados valores que permanecen intactos y que forman parte de nuestro ADN.

Nuestro presidente se preocupa y se ocupa personalmente de que esa identidad se mantenga y se respire en cada rincón de la compañía. Esa transmisión de la cultura, desde el origen hasta las nuevas generaciones que se incorporan a Fonsán, es probablemente uno de los mayores retos que siempre tenemos por delante.

Porque al final, mantener la cultura cuando creces significa conseguir que una persona que se incorpora hoy a Grupo Fonsán entienda que formará para de una compañía con una historia, unos valores y una forma determinada de hacer las cosas. Y que esos valores tienen que acompañarnos independientemente del tamaño que alcancemos.

Rehabilitación y mejora del Muelle Mejillonero del puerto de Moaña

¿Qué mensaje os gustaría trasladar a clientes, colaboradores y al equipo de Grupo Fonsán tras este primer semestre?

El mensaje que me gustaría trasladar es, ante todo, un mensaje veraz y sincero: Grupo Fonsán está preparado para afrontar con solvencia los compromisos que ha adquirido.

Solvencia técnica, porque contamos con equipos altamente cualificados y con la experiencia necesaria para afrontar proyectos cada vez más complejos. Solvencia financiera, porque nuestro crecimiento está respaldado por una estructura financiera sólida y dimensionada a nuestra realidad. Y solvencia productiva, porque tenemos la capacidad de ejecutar aquello que contratamos y de hacerlo con los niveles de calidad y exigencia que nos marcamos.

Esa responsabilidad la tenemos tanto aguas arriba, con nuestros clientes, como aguas abajo, con nuestros colaboradores, subcontratistas y proveedores. Cuando Grupo Fonsán establece un compromiso, nuestro objetivo es cumplirlo. Y creo que esa confianza que se genera entre las partes es uno de los activos más importantes que hemos construido durante estos años.

Pero si tuviera que trasladar un mensaje especialmente a las personas que formamos Grupo Fonsán, sería de orgullo y de agradecimiento. Tenemos la inmensa fortuna de pertenecer a una compañía en la que las personas son realmente lo más importante. Una compañía en la que la humanidad se percibe en el día a día, en las relaciones y también en las decisiones que tomamos.

Porque la compañía no solo desarrolla ingeniería y construye. También se preocupa y se ocupa de las personas y empresas con las que establece acuerdos y relaciones de colaboración. Y creo que esa forma de entender nuestra actividad es parte esencial de nuestra identidad.

Estamos creciendo, estamos ampliando nuestra presencia y estamos afrontando proyectos cada vez más importantes, pero queremos hacerlo sin perder aquello que nos ha traído hasta aquí: nuestra manera de entender las relaciones, nuestro compromiso y nuestra cercanía.

Y termino precisamente con algo muy personal: es un lujo pertenecer y representar una marca como Grupo Fonsán. Una marca que siento profundamente, que respeto y que quiero. Y verla crecer manteniendo su esencia es, para mí, una de las mayores satisfacciones de esta etapa.

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