El Real Madrid jugó su primer amistoso de la pretemporada, porque los partidillos ante Alcorcón y Leganés se consideraron entrenamientos, en Austria ante la Fiorentina. Y el equipo de José Mourinho, sin sacar grandes conclusiones, dejó una sensación tibia. Muchas dudas estructurales, un mediocampo sin jerarquía a la espera de que lleguen los internacionales que han jugado el Mundial, y, sobre todo, con una debilidad defensiva que ya evidenció en los partidillos anteriores. El Real Madrid jugó su primer amistoso de la pretemporada, porque los partidillos ante Alcorcón y Leganés se consideraron entrenamientos, en Austria ante la Fiorentina. Y el equipo de José Mourinho, sin sacar grandes conclusiones, dejó una sensación tibia. Muchas dudas estructurales, un mediocampo sin jerarquía a la espera de que lleguen los internacionales que han jugado el Mundial, y, sobre todo, con una debilidad defensiva que ya evidenció en los partidillos anteriores.
El Real Madrid jugó su primer amistoso de la pretemporada, porque los partidillos ante Alcorcón y Leganés se consideraron entrenamientos, en Austria ante la Fiorentina. Y el equipo de José Mourinho, sin sacar grandes conclusiones, dejó una sensación tibia. Muchas dudas estructurales, un mediocampo sin jerarquía a la espera de que lleguen los internacionales que han jugado el Mundial, y, sobre todo, con una debilidad defensiva que ya evidenció en los partidillos anteriores.
Los blancos salieron mandando en el partido con Arda Guler dirigiendo las operaciones en el medio. Debutaba Dumfries con la camiseta blanca y Endrick, que aparecía por primera vez, se asomaba al gol en la primera llegada al área tras un centro de Álvaro Carreras. El gallego sumó mucho en la primera mitad por el carril y el dominio se tradujo en un segundo gol de Ciria, el canterano que está dando buena imagen. Los italianos no habían mostrado nada en ataque hasta que en el minuto 41 Álex Jiménez salió con jerarquía y sirvió en profundidad a Piccoli para batir a Lunin en el primer disparo a puerta de los transalpinos. Un gol que metía en el encuentro a los de Grosso. Si el primer tiempo fue blanco, el segundo fue viola.
Los de Grosso llegaban con mucha facilidad al área madridista y acumulaban ocasiones. Hasta que en el minuto 58 Fagioli servía un centro al área que Kean convertía en el empate con un buen testarazo. Con más de media hora por delante, los blancos se habían desmoronado ofreciendo su perfil más vulnerable sin balón y muy tibio con la pelota en los pies. El Madrid, como Guler, se diluía en el encuentro. Sin balón sufría mucho para evitar las llegadas de la Fiorentina, que sumaba alguna semana más de preparación que los madridistas. Mourinho trató de revertir la situación apostando por Cestero en el medio para ganar la posesión y trabajar alrededor del balón. Seguían en el campo habituales como Arda, Valverde o Camavinga y el portugués pedía rescatar la pelota para volver a dominar un amistoso que se le estaba complicando.
En el tramo final debutó Carlos Espí, que tuvo ocasión de desequilibrar el empate en la última jugada del partido, y también lo hizo en el conjunto italiano Víctor Valdepeñas, el canterano blanco, que recordó siempre que debutó con los viola ante el Real Madrid. El carrusel de cambios provocó que no se jugase mucho en el último cuarto de un amistoso que dejó más dudas que certezas para un Mourinho que esta semana sumará a internacionales como Vinícius o el portugués Bernardo Silva.
Diario de Mallorca – Deportes
