El sector del dulce bate récord en España: factura 8.110 millones y dispara sus exportaciones un 10,5%

A nadie le amarga un dulce, especialmente cuando viene acompañado de cifras récord. El sector español del dulce cerró 2025 con una facturación de 8.110 millones de euros, un 4,5% más que el año anterior, impulsado por el crecimiento del consumo y, sobre todo, por el fuerte tirón internacional de productos como el cacao, el chocolate y las galletas. Las exportaciones alcanzaron los 2.658 millones de euros, un 10,5% más que en 2024, consolidando a esta industria como el quinto mayor exportador de la agroalimentación española. Así lo muestra el Informe Produlce 2025 presentado este miércoles por la Asociación Española del Dulce (Produlce).

La producción destinada al mercado nacional superó los 5.450 millones de euros, un 1,7% más que en el ejercicio previo, mientras que la balanza comercial del sector se situó en 833 millones de euros. Un comportamiento que permitió a la industria del dulce crecer 3,4 puntos por encima del conjunto de la industria alimentaria española.

«Superar los 2.600 millones de euros en exportaciones en un año marcado por la tensión arancelaria y la volatilidad de las materias primas es una señal muy potente«, destacó Rubén Moreno, secretario general de Produlce. Según explicó, el sector ha logrado hacerse un hueco en los mercados internacionales gracias a la calidad, la innovación y la confianza que generan sus productos.

«El reto ahora es seguir diversificando destinos y consolidar nuestra posición de liderazgo en aquellos más maduros», concluyó Moreno.

El cacao y el chocolate lideran el consumo

Todas las categorías que integran la industria del dulce contribuyeron al avance del consumo durante 2025. El cacao y el chocolate se mantuvieron como la principal categoría, con un volumen de consumo de 2.323 millones de euros, un 10,3% más que el año anterior.

Su liderazgo resulta especialmente significativo si se tiene en cuenta el contexto de fuerte encarecimiento de esta materia prima, cuyo precio llegó a cuadruplicarse entre 2023 y 2025. A pesar de esta presión sobre los costes, la categoría logró aumentar sus exportaciones un 35,7%, hasta los 857,8 millones de euros, consolidándose como el principal motor del crecimiento exterior del sector y reforzando su importancia tanto económica como laboral, con cerca de 7.000 empleos directos y una presencia femenina superior al 50%.

Las galletas alcanzaron los 1.449 millones de euros, con un crecimiento del 1,4%, y elevaron sus exportaciones un 13,9%, hasta los 702,9 millones. La categoría de pastelería y bollería registró unas ventas de 1.357 millones de euros, un 3,6% más, apoyada en el dinamismo de las importaciones y del consumo.

La sorpresa positiva la protagonizaron los turrones y mazapanes. Aunque siguen siendo la categoría más pequeña del sector, fueron las que más crecieron en el mercado nacional, con un aumento del consumo del 10,8%, hasta los 324 millones de euros. En el exterior, también registraron avances significativos, especialmente en Alemania y Países Bajos.

Por su parte, la panificación y los caramelos y chicles mostraron una evolución desigual. Aunque el consumo aumentó un 1,5% y un 5,7%, respectivamente, ambas categorías registraron ligeros descensos en su facturación debido a la caída de las ventas en mercados internacionales.

En el caso de los caramelos y chicles, las exportaciones retrocedieron alrededor de un 8,5%. La creciente competencia de países con menores costes de producción está intensificando la presión sobre los precios, aunque la categoría sigue siendo una de las más internacionalizadas del sector.

Las exportaciones sostienen el crecimiento

El mercado exterior explica el buen comportamiento del sector y ha sido fundamental para compensar el impacto de la inflación y la volatilidad de las materias primas.

Europa ha ganado peso de forma significativa en los últimos años y actualmente concentra cerca del 75% de las exportaciones, frente al 60% que representaba hace unos años.

Francia se consolida como el principal mercado de destino gracias al fuerte crecimiento del cacao y el chocolate. Le siguen Portugal, que registra una evolución más equilibrada entre categorías, así como Reino Unido y Alemania, que continúan entre los principales compradores de productos españoles.

La situación es diferente en América. Estados Unidos, uno de los mercados estratégicos para el sector, ha sufrido una caída de las ventas cercana al 20% desde 2023. La inflación, la incertidumbre comercial derivada de los aranceles y la depreciación del dólar han provocado una reducción de los volúmenes comercializados y han restado competitividad a las exportaciones españolas.

Frente a ello, África emerge como una de las grandes oportunidades de crecimiento. El continente representa ya el 6% de las exportaciones del sector y Marruecos se ha convertido en uno de los mercados más dinámicos.

Un sector que crea empleo estable y busca relevo generacional

El crecimiento económico también tuvo reflejo en el empleo. El sector generó en 2025 un total de 28.439 puestos de trabajo directos, un 2,8% más que el año anterior.

Además, destaca por la calidad de sus puestos de trabajo. El 79% de los jóvenes empleados cuenta con contrato indefinido y la presencia femenina se aproxima a la paridad, superando incluso el 50% en varias categorías. En el segmento de cacao y chocolate, por ejemplo, más de la mitad de los trabajadores son mujeres.

No obstante, la industria reconoce que uno de sus principales desafíos es atraer talento joven y garantizar el relevo generacional. La incorporación de nuevos perfiles será clave para afrontar la transformación tecnológica de los procesos productivos y mantener la competitividad de un sector que, pese a la inflación y al encarecimiento de las materias primas, continúa consolidándose como uno de los motores de la agroalimentación española.

 La industria logra crecer pese a la crisis del cacao, la inflación y las tensiones comerciales internacionales gracias al impulso de los mercados exteriores  

A nadie le amarga un dulce, especialmente cuando viene acompañado de cifras récord. El sector español del dulce cerró 2025 con una facturación de 8.110 millones de euros, un 4,5% más que el año anterior, impulsado por el crecimiento del consumo y, sobre todo, por el fuerte tirón internacional de productos como el cacao, el chocolate y las galletas. Las exportaciones alcanzaron los 2.658 millones de euros, un 10,5% más que en 2024, consolidando a esta industria como el quinto mayor exportador de la agroalimentación española. Así lo muestra el Informe Produlce 2025 presentado este miércoles por la Asociación Española del Dulce (Produlce).

La producción destinada al mercado nacional superó los 5.450 millones de euros, un 1,7% más que en el ejercicio previo, mientras que la balanza comercial del sector se situó en 833 millones de euros. Un comportamiento que permitió a la industria del dulce crecer 3,4 puntos por encima del conjunto de la industria alimentaria española.

«Superar los 2.600 millones de euros en exportaciones en un año marcado por la tensión arancelaria y la volatilidad de las materias primas es una señal muy potente«, destacó Rubén Moreno, secretario general de Produlce. Según explicó, el sector ha logrado hacerse un hueco en los mercados internacionales gracias a la calidad, la innovación y la confianza que generan sus productos.

«El reto ahora es seguir diversificando destinos y consolidar nuestra posición de liderazgo en aquellos más maduros», concluyó Moreno.

El cacao y el chocolate lideran el consumo

Todas las categorías que integran la industria del dulce contribuyeron al avance del consumo durante 2025. El cacao y el chocolate se mantuvieron como la principal categoría, con un volumen de consumo de 2.323 millones de euros, un 10,3% más que el año anterior.

Su liderazgo resulta especialmente significativo si se tiene en cuenta el contexto de fuerte encarecimiento de esta materia prima, cuyo precio llegó a cuadruplicarse entre 2023 y 2025. A pesar de esta presión sobre los costes, la categoría logró aumentar sus exportaciones un 35,7%, hasta los 857,8 millones de euros, consolidándose como el principal motor del crecimiento exterior del sector y reforzando su importancia tanto económica como laboral, con cerca de 7.000 empleos directos y una presencia femenina superior al 50%.

Las galletas alcanzaron los 1.449 millones de euros, con un crecimiento del 1,4%, y elevaron sus exportaciones un 13,9%, hasta los 702,9 millones. La categoría de pastelería y bollería registró unas ventas de 1.357 millones de euros, un 3,6% más, apoyada en el dinamismo de las importaciones y del consumo.

La sorpresa positiva la protagonizaron los turrones y mazapanes. Aunque siguen siendo la categoría más pequeña del sector, fueron las que más crecieron en el mercado nacional, con un aumento del consumo del 10,8%, hasta los 324 millones de euros. En el exterior, también registraron avances significativos, especialmente en Alemania y Países Bajos.

Por su parte, la panificación y los caramelos y chicles mostraron una evolución desigual. Aunque el consumo aumentó un 1,5% y un 5,7%, respectivamente, ambas categorías registraron ligeros descensos en su facturación debido a la caída de las ventas en mercados internacionales.

En el caso de los caramelos y chicles, las exportaciones retrocedieron alrededor de un 8,5%. La creciente competencia de países con menores costes de producción está intensificando la presión sobre los precios, aunque la categoría sigue siendo una de las más internacionalizadas del sector.

Las exportaciones sostienen el crecimiento

El mercado exterior explica el buen comportamiento del sector y ha sido fundamental para compensar el impacto de la inflación y la volatilidad de las materias primas.

Europa ha ganado peso de forma significativa en los últimos años y actualmente concentra cerca del 75% de las exportaciones, frente al 60% que representaba hace unos años.

Francia se consolida como el principal mercado de destino gracias al fuerte crecimiento del cacao y el chocolate. Le siguen Portugal, que registra una evolución más equilibrada entre categorías, así como Reino Unido y Alemania, que continúan entre los principales compradores de productos españoles.

La situación es diferente en América. Estados Unidos, uno de los mercados estratégicos para el sector, ha sufrido una caída de las ventas cercana al 20% desde 2023. La inflación, la incertidumbre comercial derivada de los aranceles y la depreciación del dólar han provocado una reducción de los volúmenes comercializados y han restado competitividad a las exportaciones españolas.

Frente a ello, África emerge como una de las grandes oportunidades de crecimiento. El continente representa ya el 6% de las exportaciones del sector y Marruecos se ha convertido en uno de los mercados más dinámicos.

Un sector que crea empleo estable y busca relevo generacional

El crecimiento económico también tuvo reflejo en el empleo. El sector generó en 2025 un total de 28.439 puestos de trabajo directos, un 2,8% más que el año anterior.

Además, destaca por la calidad de sus puestos de trabajo. El 79% de los jóvenes empleados cuenta con contrato indefinido y la presencia femenina se aproxima a la paridad, superando incluso el 50% en varias categorías. En el segmento de cacao y chocolate, por ejemplo, más de la mitad de los trabajadores son mujeres.

No obstante, la industria reconoce que uno de sus principales desafíos es atraer talento joven y garantizar el relevo generacional. La incorporación de nuevos perfiles será clave para afrontar la transformación tecnológica de los procesos productivos y mantener la competitividad de un sector que, pese a la inflación y al encarecimiento de las materias primas, continúa consolidándose como uno de los motores de la agroalimentación española.

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