El prorruso y euroescéptico Rumen Radev ha ganado las elecciones legislativas en Bulgaria con el 44,5% de los votos, una mayoría absoluta que le permitirá gobernar en solitario, según el escrutinio al 91% de los votos, informó la Comisión Central Electoral del país balcánico.
El dirigente, que ejerció la presidencia hasta hace tres meses y que reniega de la ayuda a Ucrania, será el nuevo primer ministro del país más pobre de la Unión Europea
El prorruso y euroescéptico Rumen Radev ha ganado las elecciones legislativas en Bulgaria con el 44,5% de los votos, una mayoría absoluta que le permitirá gobernar en solitario, según el escrutinio al 91% de los votos, informó la Comisión Central Electoral del país balcánico.
De confirmarse este resultado, Bulgaria Progresista, la formación de Radev, contará con 131 de los 240 escaños del Parlamento, lo que podría dar lugar a un Gobierno estable que saque al país del estancamiento político de los últimos cinco años, en los que hubo ocho elecciones parlamentarias.
En segundo lugar, con el 13,5% (41 escaños), quedó la formación proeuropea y reformista Continuamos el cambio-Bulgaria Democrática (PP-DB), seguida del conservador Ciudadanos para el Desarrollo Europeo (GERB), del exprimer ministro Boiko Borisov, con el 13,3% (39 diputados).
En el Parlamento entran también el DPS-Nuevo Comienzo, liderado por un empresario sancionado por EE UU y el Reino Unido por corrupción, con el 6% de los votos (16 diputados); y el ultranacionalista y prorruso Resurrección (4,3%, 13 diputados).
Por primera vez desde el fin del comunismo en Bulgaria hace casi cuatro décadas, el Partido Socialista (BSP), heredero de la formación comunista que dirigió el país en el pasado régimen, no estará representado en el hemiciclo, al no superar el umbral del 4% requerido.
“Bulgaria Progresista ha ganado de forma decisiva. Es una victoria de la esperanza sobre la desconfianza, de la libertad sobre el miedo”, declaró Radev la noche del domingo tras conocerse las proyecciones de los sondeos a pie de urna, que ya apuntaban a su clara victoria aunque aún no con mayoría absoluta.
El hecho de que Bulgaria Progresista pueda gobernar en solitario debería facilitar una estabilidad institucional que Bulgaria, el país más pobre de la Unión Europea (UE), no vive desde 2021, cuando masivas protestas ciudadanas contra la corrupción llevaron a la caída del último Gobierno de Boiko Borisov.
Las elecciones del domingo son las octavas en cinco años, periodo en el que el país ha tenido siete primeros ministros distintos.
Radev, que en enero pasado dimitió de la presidencia para concurrir a estos comicios, ha capitalizado el descontento ciudadano en un país de 6,5 millones de habitantes con una campaña centrada en la lucha contra la corrupción, la pobreza y la oligarquía de políticos y empresarios que, a su juicio, domina el país.
Además, ha defendido una política exterior “pragmática y de mutuo respeto” con Moscú, abogando por mejorar las relaciones con Rusia, acabar con las sanciones internacionales al Kremlin y reabrir el flujo de petróleo y gas rusos hacia Europa.
También ha criticado algunas políticas de la Unión Europea, como el Pacto Verde, y ha mostrado su admiración por el líder ultranacionalista húngaro Viktor Orbán (derrotado en las elecciones en Hungría hace apenas una semana), con quien comparte una visión profundamente conservadora.
No obstante, Radev ha asegurado que Bulgaria mantendrá su rumbo europeo y su pertenencia a la OTAN.
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