Un drama en el Ciutat de València. El Mallorca visita este domingo al Levante en un duelo que mide a dos equipos, empatados a 39 puntos en el penúltimo y antepenúltimo puesto de Primera, desesperados por firmar la permanencia. Los bermellones llegan a la penúltima jornada en una situación extrema por culpa de una temporada en la que han pagado sus errores. Un drama en el Ciutat de València. El Mallorca visita este domingo al Levante en un duelo que mide a dos equipos, empatados a 39 puntos en el penúltimo y antepenúltimo puesto de Primera, desesperados por firmar la permanencia. Los bermellones llegan a la penúltima jornada en una situación extrema por culpa de una temporada en la que han pagado sus errores.
Un drama en el Ciutat de València. El Mallorca visita este domingo al Levante en un duelo que mide a dos equipos, empatados a 39 puntos en el penúltimo y antepenúltimo puesto de Primera, desesperados por firmar la permanencia. Los bermellones llegan a la penúltima jornada en una situación extrema por culpa de una temporada en la que han pagado sus errores.
Una carambola de resultados podría condenarle al descenso a Segunda o, en el mejor de los casos, dejarlo virtualmente descendido. Algo que evitaría ganar, no queda otra. Por eso la victoria le garantizaría llegar al desenlace con muchas posibilidades de lograr la permanencia.
La diferencia de goles entre ambos está ahora mismo igualada tras el 1-1 de la primera vuelta en Son Moix. El Mallorca tiene la diferencia de goles general a su favor, con una ventaja de cuatro tantos respecto a los granota. Eso sí, el ambiente para los de Demichelis, que estará arropado por medio millar de hinchas llegados desde la isla, será hostil.
El Ciutat de València será una olla a presión. El estadio se llenará, con unos 24.000 espectadores presentes en el campo, pero hace tiempo que las excusas se han agotado. Toca dar la talla. La derrota en Getafe (3-1) hizo mucho daño, más por las formas que por el resultado en sí, por lo que este domingo toca mostrar una cara mucho más concentrada y ambiciosa.
Sin el sancionado Omar Mascarell, pero con Samu Costa, el conjunto bermellón debe dejar atrás la mancha en el expediente que supuso el partido del miércoles porque, de ganar en el Ciutat de València, tocaría la salvación con la yema de los dedos. Eso sí, una derrota le dejaría con pie y medio en Segunda, algo que mejor ni pensar.
La gran novedad es que Raíllo, operado hace poco más de un mes del tobillo izquierdo, entró en la lista, aunque su concurso como titular sería toda una sorpresa. No obstante, su experiencia puede ser una gran ayuda si durante el partido es necesaria.
El Mallorca se enfrenta a un adversario que hace unas semanas estaba prácticamente muerto. Y ese ahora es su gran peligro, porque quiere aferrarse a la vida, y más ante los suyos. El entrenador del Levante, Luís Castro, no podrá contar con Carlos Álvarez ni Unai Elgezabal. En principio, no se esperan muchos cambios en su once inicial, en el que se podría mantener el hondureño Arriaga.
Una de las novedades en la formación inicial sería la presencia de Brugué, autor del gol del triunfo ante el Celta y que, una vez con ritmo tras haber reaparecido por la operación de rodilla que sufrió en enero, volvería a la titularidad. Todo un reto por delante.
La cuenta rápida es esta: si el Mallorca gana los dos partidos que le quedan, se salva. Si empata o pierde en Valencia, dependerá de otros resultados.
Ganar al Levante este domingo sería un paso importantísimo para conseguir la salvación. En el caso de ganar y que el Elche pierda ante el Getafe o que Elche y Girona no ganen sus partidos, el Real Mallorca lograría la salvación matemáticamente.
Si el Elche no pierde, los 42 puntos todavía podrían no ser suficientes si el Girona gana, pero el Mallorca dejaría al Levante a tres puntos, con el golaverage ganado, y recibiría en Son Moix a un Oviedo ya descendido, un escenario inmejorable para el Real Mallorca.
Si el Mallorca lograra un punto en casa del Levante se mantienen sus opciones de salvación, pero tendría que estar muy pendiente del resto de partidos. En el peor de los casos, si Elche, Girona y Alavés ganasen sus partidos y Osasuna y Espanyol, que se enfrentan entre ellos, empatasen, la salvación se quedaría a dos puntos antes de la última jornada, marcada por el Elche con 42 puntos. El conjunto de Demichelis necesitaría una victoria ante el Oviedo y esperar una derrota del Elche, Alavés, Osasuna o Espanyol.
En el caso de una derrota del Real Mallorca ante el Levante se podría dar el descenso bermellón ya este domingo si ganan Elche, Alavés y Girona, además de un empate entre Osasuna y Espanyol, según informa en su cuenta de X el periodista de Diario de Mallorca Pau Ferragut. El mejor de los casos para el conjunto bermellón con una derrota en el Ciutat de València es que en la jornada 37 también pierdan Girona y Elche, ya que en la jornada 38 se enfrentan entre ellos y solo una victoria de los catalanes mandaría al Real Mallorca a Segunda División pese a ganar al Oviedo.
Diario de Mallorca – Deportes
