El Gobierno llama a permanecer en espacios cerrados y usar mascarillas en el exterior por el humo de los incendios de Madrid y Ávila

El Gobierno central ha hecho un llamamiento a la población para protegerse permaneciendo en espacios cerrados y usar mascarilla cuando sea imprescindible salir al exterior allí donde haya humo provocado por los gigantescos incendios que azotan la Sierra Oeste de Madrid y parte de la provincia de Ávila, que han calcinado más de 25.000 hectáreas y obligado a evacuar o confinar a 80.000 personas.

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 La capital alerta del “deterioro” de la calidad del aire por partículas y “otros contaminantes”. Las autoridades piden extremar precauciones con mayores, niños y embarazadas  

El Gobierno central ha hecho un llamamiento a la población para protegerse permaneciendo en espacios cerrados y llevando mascarilla cuando sea imprescindible salir al exterior por la presencia de humo provocado por los gigantescos incendios que azotan la Sierra Oeste de Madrid y parte de la provincia de Ávila, que han calcinado más de 25.000 hectáreas y obligado a evacuar o confinar a 80.000 personas.

El Ayuntamiento de Madrid ha advertido de un “episodio de deterioro” de la calidad del aire a causa del “incremento de las concentraciones de material particulado y otros contaminantes”, algo que se hace evidente con el persistente olor a quemado y la neblina anaranjada que dominan el cielo de la capital. Las estaciones de control de la ciudad y la Comunidad empezaron a notar desde la noche del viernes al sábado el empeoramiento.

Ante esta situación, las autoridades recomiendan a los ciudadanos a que “ante la presencia de humo en el ambiente por los incendios” permanezcan en lo posible en espacios cerrados y que estos se mantengan ”con las puertas y ventanas cerradas”. También es importante “que en los equipos de aire acondicionado se elija la opción ‘reciclado’ para que capte el aire del interior de casa y no lo coja del exterior”, destaca Ana María Aldea Reyes, del grupo de incidentes múltiples víctimas y catástrofes de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (IMVDES-SEMES). En ningún caso está recomendado en estos momentos hacer deporte o actividades físicas al aire libre en las zonas afectadas.

En el caso de que sea imprescindible salir, la recomendación es utilizar si es posible una mascarilla FFP2 o FFP3, especialmente las personas más vulnerables: mayores, enfermos crónicos —con problemas cardiacos y respiratorios, principalmente— y embarazadas. “Las mascarillas quirúrgicas, que estamos viendo que utiliza mucha gente, no protegen frente al humo. Solo en el caso de que no se disponga de nada más y haya partículas de ceniza flotando en el ambiente, pueden ofrecer algún beneficio”, afirma Juan Torres, jefe de servicio de Medicina Interna del Hospital Infanta Leonor de Vallecas (Madrid).

Los datos de las estaciones consultados por EL PAÍS apuntan a un incremento notable de las concentraciones de partículas finas (las que tienen 2.5 micras o menos de diámetro, conocidas como PM2,5) y las que son algo mayores, las PM10. Ambas suelen estar relacionadas con los incendios forestales y pueden causar problemas a corto plazo, sobre todo en personas que ya padecen alguna enfermedad respiratoria.

Al mediodía, 12 de las 14 estaciones que piden las concentraciones de partículas en el aire en la ciudad de Madrid advertían de que el nivel era regular o malo. Estas superaciones de los umbrales recomendados empezaron a detectarse desde las once de la noche del viernes. No existe en la normativa europea un límite horario de concentración de partículas, que es el que se muestra en tiempo real en las estaciones del Ayuntamiento. Lo que establece la norma de calidad del aire comunitaria son valores diarios de concentración. Y habrá que esperar a que pase todo este episodio para saber si se han superado efectivamente esos umbrales en algunas estaciones de la capital, como parece que ha podido ocurrir.

Fuera de la capital, la situación es muy complicada en varios municipios de la Comunidad. En la estación de Collado Villalva, al oeste de la Comunidad, más cerca de donde están los incendios, la concentración de las PM2,5 este mediodía es desfavorable. Y durante la noche ha alcanzado niveles de “muy desfavorable” y “extremadamente desfavorable”, el máximo de la escala que muestra la Comunidad de Madrid en la web en la que informa del estado de la calidad de aire. Lo mismo ocurre en las estaciones de otros municipios, como Pozuelo, Alcobendas y Algete, con las partículas.

Como recomendación general, y en una situación de elevadas temperaturas, también es muy importante mantenerse bien hidratado e ir bebiendo agua incluso aunque no se tenga sed. Hay que evitar el alcohol y las comidas copiosas. Junto a los demás grupos vulnerables, los niños de corta edad también deben prevenir la exposición al humo.

Los expertos recomiendan llamar a los servicios de urgencias médicas si se siente dificultad al respirar, un dolor en el pecho o se sufren cuadros de tos persistente. “El humo daña las vías respiratorias y produce una inflamación que puede dificultar la oxigenación necesaria. Esto entraña un grave riesgo para la salud, especialmente en personas que ya sufren patologías crónicas de tipo cardiovascular y respiratorio”, añaden.

Aldea Reyes pone el foco en un punto clave que puede dificultar la gestión de estos casos: “Hay personas que desarrollan cuadros de ansiedad porque se enfrentan a situaciones complicadas y con una elevada incertidumbre. Una ansiedad severa puede provocar una sensación de falta de aire, dificultad respiratoria o dolor torácico sin que estos exista realmente. Es muy importante el papel del personal sanitario, que desde el centro coordinador podrá gestionar por teléfono la situación mediante preguntas y recomendaciones que permitan dirimir si se está ante una crisis de ansiedad o una patología respiratoria”.

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) ha hecho público un comunicado en el que advierte de las consecuencias negativas sobre la salud de la población de la oleada de incendios. “El peligro no solo está en las llamas. El humo que generan contiene partículas muy pequeñas que pueden llegar a las zonas más profundas de los pulmones y empeorar enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Aunque puede afectar a cualquier persona, el riesgo es mayor en los niños, las personas mayores, las mujeres embarazadas y quienes padecen enfermedades crónicas”, explicaJavier de Miguel, coordinador del Área de Neumología Ambiental y Ocupacional de la sociedad.

“El aumento de los grandes incendios forestales derivado del cambio climático representa una crisis sanitaria actual”, concluye José Luis Ramón Trapero —especialista en Medicina Familiar y Comunitaria en el Centro de Salud de Haro (La Rioja)— en un artículo a punto de publicar en la revista de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC).

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