A punto de llegar a su final definitivo, el séptimo capítulo de la tercera temporada de ‘Euphoria’ ha sorprendido a sus seguidores con la angustiosa muerte de Nate, uno de los personajes principales de la serie desde la primera temporada e interpretado por Jacob Elordi. La escena, que consigue trasladar la claustrofobia del momento al espectador, y el trágico desenlace han sido uno de los momentos más comentados de toda la temporada. Tras ello, ha sido su creador, Sam Levinson, quién ha explicado lo que quería lograr con ello y por qué se decidió llegar hasta tal punto.
Cabe recordar que, tras haberse endeudado con Naz, el personaje acaba enterrado vivo en un ataúd y Cassie solo tiene 72 horas para recaudar todo el dinero que Nate le debía al usurero. Sin embargo, la mordedura de una serpiente de cascabel venenosa, que se cuela en el foso, acaba con su vida.
Levinson ha hablado con ‘Esquire’, asegurando que sabe lo que la audiencia demanda «en términos de justicia o karma», por lo que siempre se hace la misma pregunta «¿Cómo puedo dárselo? ¿Cómo puedo darles lo que quieren, pero hacerlo tan horrible y angustiante que, cuando llegue el momento, el público ya no esté tan seguro de haberlo deseado?».
El creador «sabía desde el principio que Nate estaba acabado esta temporada». Tras soportar episodios de dolor, violencia y trauma en las dos primeras entregas, Nate reveló ciertos rasgos humanitarios en la tercera temporada gracias a que Levinson decidió «desdibujar las fronteras morales» y según cuenta a la revista, este giro narrativo cimentó las bases para los acontecimientos del séptimo capítulo.
«Es como decir: ‘¿Ah, querías que recibiera su merecido…? De acuerdo’. Esa sensación de complicidad con el público siempre es un elemento interesante dentro de esta estructura más amplia. Uno termina pensando: ‘Dios mío, no sé. ¿Debería haber tenido un mejor trato? ¿Se lo merecía?’. Ese tipo de preguntas siempre son emocionantes para plantear al público», ha explicado.
Asimismo, ha detallado que «lo emocionante de que los personajes ya no estuvieran en el instituto era que estaban en el mundo real y las consecuencias eran reales. No había red de seguridad. Me gusta ese aire de salvaje oeste, de frontera, donde puedes labrarte un futuro, pero tendrás que vivir con las consecuencias».
Aún así, la idea principal consistía en que Nate muriera asfixiado o por el calor mientras lo enterraban vivo: Siempre me encantó la película ‘The Candy Snatchers’, donde la chica es enterrada viva con un tubo como orificio de ventilación. Así que me imaginé que Nate sería enterrado vivo».
Pero los planes cambiaron un día que iba a trabajar en coche junto a su mujer: «De repente, me imaginé una serpiente de cascabel acercándose a una tubería. Él estaba golpeando y la serpiente podía sentir el movimiento en el suelo. Y pensé: ‘¿Y si la serpiente entra en la tubería y él se queda atrapado dentro del ataúd con esta serpiente de cascabel?».
Sam Levinson ha desvelado en una entrevista para ‘Esquire’ que la idea principal era algo diferente y que el objetivo principal es hacer que el público no esté tan seguro de haber deseado ese final para el personaje
A punto de llegar a su final definitivo, el séptimo capítulo de la tercera temporada de ‘Euphoria’ ha sorprendido a sus seguidores con la angustiosa muerte de Nate, uno de los personajes principales de la serie desde la primera temporada e interpretado por Jacob Elordi. La escena, que consigue trasladar la claustrofobia del momento al espectador, y el trágico desenlace han sido uno de los momentos más comentados de toda la temporada. Tras ello, ha sido su creador, Sam Levinson, quién ha explicado lo que quería lograr con ello y por qué se decidió llegar hasta tal punto.
Cabe recordar que, tras haberse endeudado con Naz, el personaje acaba enterrado vivo en un ataúd y Cassie solo tiene 72 horas para recaudar todo el dinero que Nate le debía al usurero. Sin embargo, la mordedura de una serpiente de cascabel venenosa, que se cuela en el foso, acaba con su vida.
Levinson ha hablado con ‘Esquire’, asegurando que sabe lo que la audiencia demanda «en términos de justicia o karma», por lo que siempre se hace la misma pregunta «¿Cómo puedo dárselo? ¿Cómo puedo darles lo que quieren, pero hacerlo tan horrible y angustiante que, cuando llegue el momento, el público ya no esté tan seguro de haberlo deseado?».
El creador «sabía desde el principio que Nate estaba acabado esta temporada». Tras soportar episodios de dolor, violencia y trauma en las dos primeras entregas, Nate reveló ciertos rasgos humanitarios en la tercera temporada gracias a que Levinson decidió «desdibujar las fronteras morales» y según cuenta a la revista, este giro narrativo cimentó las bases para los acontecimientos del séptimo capítulo.
«Es como decir: ‘¿Ah, querías que recibiera su merecido…? De acuerdo’. Esa sensación de complicidad con el público siempre es un elemento interesante dentro de esta estructura más amplia. Uno termina pensando: ‘Dios mío, no sé. ¿Debería haber tenido un mejor trato? ¿Se lo merecía?’. Ese tipo de preguntas siempre son emocionantes para plantear al público», ha explicado.
Asimismo, ha detallado que «lo emocionante de que los personajes ya no estuvieran en el instituto era que estaban en el mundo real y las consecuencias eran reales. No había red de seguridad. Me gusta ese aire de salvaje oeste, de frontera, donde puedes labrarte un futuro, pero tendrás que vivir con las consecuencias».
Aún así, la idea principal consistía en que Nate muriera asfixiado o por el calor mientras lo enterraban vivo: Siempre me encantó la película ‘The Candy Snatchers’, donde la chica es enterrada viva con un tubo como orificio de ventilación. Así que me imaginé que Nate sería enterrado vivo».
Pero los planes cambiaron un día que iba a trabajar en coche junto a su mujer: «De repente, me imaginé una serpiente de cascabel acercándose a una tubería. Él estaba golpeando y la serpiente podía sentir el movimiento en el suelo. Y pensé: ‘¿Y si la serpiente entra en la tubería y él se queda atrapado dentro del ataúd con esta serpiente de cascabel?».
Programación TV en La Razón
