Giro en la política monetaria europea por el impacto de la guerra en Irán. El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido este jueves por unanimidad elevar los tipos de interés en 25 puntos básicos para frenar las crecientes presiones inflacionistas derivadas de la crisis energética y la incertidumbre geopolítica de Oriente Medio. Se trata de la primera subida del precio del dinero desde septiembre de 2023 y supone una giro drástico en la política monetaria de la institución, que también eleva las previsiones de inflación y revisa a la baja el crecimiento de la eurozona.
«El Consejo de Gobierno se ha comprometido a fijar su política monetaria de manera que asegure que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo», ha argumentado la entidad monetaria. «La guerra en Oriente Próximo está generando presiones inflacionistas y la decisión de aumentar los tipos de interés es adecuada en los diferentes escenarios que analizan la posible evolución de la perturbación y su impacto en las perspectivas a medio plazo para la zona del euro», ha insistido el BCE.
Con la decisión adoptada este jueves, la tasa de depósito se eleva del 2% al 2,25%, la de las operaciones de refinanciación pasa del 2,15% al 2,40% y la de la facilidad marginal de crédito sube del 2,4% al 2,65%. La última subida tuvo lugar en septiembre de 2023, de 25 puntos básicos, que llevó al 4,5% las operaciones principales, al 4,75% la facilidad marginal de crédito y al 4% la de depósito. Después de esa subida, el BCE hizo una pausa hasta junio de 2024, cuando decidió empezar una senda de bajadas que se paró en junio de 2025. Desde entonces los tipos han permanecido congelados, aunque tras el estallido de la guerra en Irán el pasado 28 de febrero el fantasma de la subida de tipos volvió a las previsiones de los analistas.
Según los últimos datos de Eurostat, la inflación de la eurozona subió en mayo dos décimas, hasta el 3,2%, muy por encima del objetivo del BCE del 2%. La escalada de los costes energéticos, impulsada por las tensiones en Oriente Medio y las dificultades en el suministro de petróleo por el cierre del estrecho de Ormuz, ha reavivado las preocupaciones sobre una nueva fase inflacionista en la unión monetaria.
La institución presidida por Christine Lagarde evitó comprometerse con ninguna senda concreta de tipos y apuntó que las próximas decisiones de la institución monetaria dependerán de la evolución de los datos económicos, de los riesgos geopolíticos, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria.
Mientras que algunos analistas esperan hasta dos subidas de tipos adicionales antes de que termine el año, otros consideran que el endurecimiento aprobado este jueves podría ser suficiente para enviar una señal al mercado sin iniciar un nuevo ciclo de subidas.
El equilibrio es complejo y clave para evitar un escenario de estanflación, caracterizado por una inflación elevada en paralelo a un crecimiento más débil. El BCE debe impedir que la inflación vuelva a desbocarse, pero evitando a la vez enfriar aún más la economía europea, que ya se está desacelerando. La economía de la eurozona se contrajo un 0,2% en el primer trimestre en comparación con el trimestre anterior, cuando el Producto Interior Bruto (PIB) registró un crecimiento del 0,2%.
Hipotecas más caras
Este cambio en los tipos se traducirá en subidas del euríbor (situado en el 2,804%), que ya acumula tres meses consecutivos al alza, y, por tanto, en un encarecimiento de las hipotecas a tipo variable y de los préstamos referenciados a este índice. Asimismo, el cambio en las expectativas monetarias puede empeorar la oferta hipotecaria a tipo fijo. Como contrapunto, aumentará la remuneración de las cuentas, los depósitos, letras del Tesoro y renta fija a corto plazo.
«Sin duda son malas noticias para los consumidores, tanto para quienes tienen una hipoteca a tipo variable, o los que firmaron una hipoteca a tipo mixto hace unos años y les toca pasar al tipo variable, como para quienes estén en proceso de compra de vivienda y necesiten financiación», lamenta Juan Villén, director general de Hipotecas en Idealista. «La vivienda puede absorber esta subida de tipos, pero no una escalada continuada», advierte Emiliano Bermúdez, subdirector general de donpiso.
Inflación en el 3% y PIB en el 0,8%
Asimismo, el BCE ha actualizado este jueves sus proyecciones económicas, con una revisión al alza de la inflación y a la baja del crecimiento, un nuevo escenario más complejo para la economía europea. En sus nuevas proyecciones, prevé que la inflación general se sitúe, en promedio, en el 3% en 2026 -cuatro décimas más que sus previsiones de marzo-, el 2,3% en 2027 -tres décimas más- y del 2% en 2028 -una décima menos- y en línea con el objetivo de estabilidad de precios del BCE. La inflación, excluidos la energía y los alimentos, se situaría en un promedio del 2,5% en 2026 y 2027, y del 2,2% en 2028, en este nuevo escenario. Respecto al PIB, el BCE también revisó a la baja el crecimiento de la economía de la eurozona para situarlo en el 0,8% en 2026 -una décima menos-, el 1,2% en 2027 -una décima menos- y el 1,5% en 2028 -una décima más-.
No obstante, el BCE ha destacado que «el Consejo de Gobierno continúa estando en una buena posición para navegar la incertidumbre causada por la guerra». «Las perspectivas siguen siendo inciertas, con riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico. Las plenas implicaciones de la guerra para la inflación y el crecimiento a medio plazo dependerán de la intensidad y la duración de la perturbación de los precios energéticos, así como de la magnitud de sus efectos indirectos y de segunda vuelta», ha añadido.
Lagarde señaló que una rápida resolución de la guerra y un mayor gasto en defensa e infraestructuras podrían impulsar el crecimiento económico. En cambio, advirtió de varios riesgos que podrían frenar la actividad como la interrupción prolongada del suministro energético, el cierre de rutas marítimas clave, tensiones comerciales y una menor confianza de los mercados. En materia de inflación, la presidenta del BCE destacó que se moderó en el primer trimestre por la desaceleración de salarios y de los beneficios empresariales. No obstante, avisó de que algunos costes de producción están aumentando, lo que se trasladará a los precios de venta y mantendrá la inflación por encima del objetivo del BCE durante la primera mitad de 2027.
La decisión del BCE, junto al dato de inflación registrado en mayo en EE UU (4,2%), refuerza los pronósticos de una subida de tipos por parte de la Reserva Federal, en contra de las exigencias del presidente, Donald Trump, que ha presionado a la Fed y a su expresidente Jerome Powell en busca de un recorte agresivo de las tasas. La próxima reunión de la Reserva Federal tendrá lugar el próximo 17 de junio, la primera liderada por el nuevo presidente del banco central, Kevin Warsh.
Los eleva en 25 puntos básicos, hasta el 2,25%. La institución aumenta su previsión de inflación para 2026 en cuatro décimas, hasta el 3%, y revisa a la baja el PIB para situarlo en el 0,8%
Giro en la política monetaria europea por el impacto de la guerra en Irán. El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido este jueves elevar los tipos de interés en 25 puntos básicos para frenar las crecientes presiones inflacionistas derivadas de la crisis energética y la incertidumbre geopolítica de Oriente Medio. Se trata de la primera subida del precio del dinero desde septiembre de 2023 y supone una giro drástico en la política monetaria de la institución.
Con la decisión adoptada este jueves, la facilidad de depósito se eleva del 2% al 2,25%, mientras que el tipo oficial para las operaciones principales de financiación pasa del 2,15% al 2,40% y el de la facilidad marginal de crédito sube del 2,4% al 2,65%.
La última subida tuvo lugar en septiembre de 2023, de 25 puntos básicos, que llevó al 4,5% las operaciones principales, al 4,75% la facilidad marginal de crédito y al 4% la de depósito. Después de esa subida, el BCE hizo una pausa hasta junio de 2024, cuando decidió empezar una senda de bajadas que se paró en junio de 2025. Desde entonces los tipos han permanecido congelados, aunque tras el estallido de la guerra en Irán el pasado 28 de febrero el fantasma de la subida de tipos volvió a las previsiones de los analistas.
El repunte de los precios ha sido el factor determinante para que el BCE reconsidere su política monetaria. Según los últimos datos de Eurostat, la inflación de la eurozona subió en mayo dos décimas, hasta el 3,2%, muy por encima del objetivo del BCE del 2% y lejos del 2,6% que el organismos esperaba para 2026 en sus previsiones de marzo. La escalada de los costes energéticos, impulsada por las tensiones en Oriente Medio y las dificultades en el suministro de petróleo por el cierre del estrecho de Ormuz, ha reavivado las preocupaciones sobre una nueva fase inflacionista en la unión monetaria.
Mientras que algunos analistas esperan hasta dos subidas de tipos adicionales antes de que termine el verano, otros consideran que el endurecimiento aprobado este jueves podría ser suficiente para enviar una señal al mercado sin iniciar un nuevo ciclo de subidas.
El equilibrio es complejo y clave para evitar un escenario de estanflación, caracterizado por una inflación elevada en paralelo a un crecimiento más débil. El BCE debe impedir que la inflación vuelva a desbocarse, pero evitando a la vez enfriar aún más le economía europea, que ya se está desacelerando. La economía de la eurozona se contrajo un 0,2% en el primer trimestre en comparación con el trimestre anterior, cuando el Producto Interior Bruto (PIB) registró un crecimiento del 0,2%
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, evitó anticipar nuevas decisiones y apuntó que las próximas decisiones de la institución monetaria dependerán de la evolución de los datos económicos y de los riesgos geopolíticos. Asimismo, el BCE ha actualizado este jueves sus proyecciones económicas, con una revisión al alza de la inflación y a la baja del crecimiento, un nuevo escenario más complejo para la economía europea.
Este cambio en los tipos se traducirá en subidas del euríbor, que ya acumula tres meses consecutivos al alza, y, por tanto, en un encarecimiento de las hipoteca a tipo variable. Asimismo, el cambio en las expectativas monetarias puede empeorar la oferta hipotecaria. Como contrapunto, aumentará la remuneración de las cuentas y los depósitos.
La decisión del BCE, junto al dato de inflación registrado en mayo en EE UU (4,2%), refuerza los pronósticos de una subida de tipos por parte de la Reserva Federal, en contra de las exigencias del presidente, Donald Trump, que ha presionado a la Fed y a su expresidente Jerome Powell en busca de un recorte agresivo de las tasas. La próxima reunión de la Reserva Federal tendrá lugar el próximo 17 de junio, la primera liderada por el nuevo presidente del banco central, Kevin Warsh.
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