España estará en Nueva York/Nueva Jersey. 16 años después, la Selección jugará una final de un Mundial. Los paralelismos con Sudáfrica 2010 eran inevitables y, tras pasar por encima de la temible Francia practicando un fútbol brillante, el combinado de Luis de la Fuente luchará por la segunda estrella ante Inglaterra o Argentina. España estará en Nueva York/Nueva Jersey. 16 años después, la Selección jugará una final de un Mundial. Los paralelismos con Sudáfrica 2010 eran inevitables y, tras pasar por encima de la temible Francia practicando un fútbol brillante, el combinado de Luis de la Fuente luchará por la segunda estrella ante Inglaterra o Argentina.
España estará en Nueva York/Nueva Jersey. 16 años después, la Selección jugará una final de un Mundial. Los paralelismos con Sudáfrica 2010 eran inevitables y, tras pasar por encima de la temible Francia practicando un fútbol brillante, el combinado de Luis de la Fuente luchará por la segunda estrella ante Inglaterra o Argentina.
Al seleccionador riojano se le vio comedido, incluso incrédulo, tratando de asimilar lo que acababa de suceder. «Ahora es difícil describir lo que uno siente, es parecido a la felicidad y al orgullo de dirigir a un grupo como este. Nos queda un paso más», afirmó tras el triunfo por 0-2 sobre Francia.
Aseguró que existía «mucha tensión acumulada» y destacó la enorme responsabilidad que supone estar al frente del equipo. «Es un lujo para los elegidos; uno tiene que asimilar todo esto», expresó. Recordó los inicios de un camino que comenzó hace casi cuatro años, con una idea clara a la que han permanecido fieles hasta el día de hoy. «Nos ha traído hasta aquí«, afirmó con orgullo.
«Nos enfrentábamos a una de las mejores selecciones del mundo, pero enfrente tenian al mejor equipo del mundo. Los jugadores se merecen todo. Ha sido un espectáculo», concluyó.
Fuente: Sport
Diario de Mallorca – Deportes
