David Trigo ya forma parte del reducido grupo de concursantes que han conseguido convertir ‘Pasapalabra’ en una segunda casa. El barcelonés alcanza este miércoles 26 de agosto los 100 programas en el concurso de Antena 3, una cifra que confirma su consolidación frente a Javier Alonso y que llega mientras mantiene intacto el objetivo que le llevó a presentarse al formato: conquistar el bote.
Trigo celebra el centenar de entregas con 49.800 euros acumulados y después de protagonizar durante meses uno de los duelos más igualados de la actual etapa del programa. Al otro lado continúa Javier Alonso, que alcanza los 130 programas y 94.200 euros, mientras ambos siguen peleando por un premio que en esta entrega asciende a 946.000 euros.
La permanencia de David resulta especialmente significativa teniendo en cuenta cómo comenzó su aventura. Debutó en ‘Pasapalabra’ el 8 de abril de 2026 y desde su primera aparición dejó claro que podía plantar cara a Javier: ambos terminaron entonces con 23 aciertos en la prueba final, a solo dos respuestas del bote.
Cien programas después, aquel recién llegado se ha convertido en uno de los rostros habituales de las tardes de Antena 3. Además, su trayectoria ha coincidido con uno de los grandes cambios recientes del formato, ya que David y Javier fueron los encargados de estrenar ‘AlaZ’, la nueva prueba final que sustituyó a ‘El Rosco’.
La igualdad entre los dos concursantes también se ha trasladado a esa nueva mecánica. Pese a la competición diaria, David nunca ha ocultado la admiración que siente por su rival y ha llegado a incluir a Javier entre sus referentes del concurso.
«Ya está entre los grandes», aseguró sobre él, reconociendo además que la dificultad de enfrentarse diariamente a un rival de ese nivel le ha obligado a exigirse todavía más: «Está sacando lo mejor de mí».
La rivalidad, sin embargo, termina cuando se apagan las cámaras. Ambos han contado que mantienen una buena relación y comparten conocimientos y métodos de preparación entre programa y programa. Javier ha definido a David como «una persona extraordinaria» y ha destacado especialmente su disciplina, mientras que Trigo reconoce que los dos intentan ayudarse siempre que pueden.
Ese esfuerzo no es precisamente pequeño. David dedica buena parte de su tiempo fuera del plató a ampliar conocimientos y preparar el concurso. Puede pasar horas leyendo sobre materias muy concretas, incluso cuando él mismo duda de que alguna vez puedan convertirse en una pregunta de ‘Pasapalabra’.
«Me puedo pasar horas leyendo cosas muy de nicho y luego me pregunto: ¿para qué me estoy leyendo esto si es tan sumamente raro que jamás me lo van a preguntar y, en el caso que sí, ya no me acordaré de aquí a un mes?», explica entre risas.
La curiosidad forma parte de su personalidad también lejos del concurso. Cuando viaja, asegura que acostumbra a detenerse ante monumentos y placas para descubrir quién realizó cada obra, una costumbre que se intensifica todavía más cuando visita museos. «Lo quiero ver y leer todo, pero no me da tiempo nunca», reconoce.
Su formación académica ayuda a entender ese interés por disciplinas muy diferentes. David estudió Bioquímica y posteriormente cursó un Máster en Neurociencias, antes de completar también un Grado Superior en Administración de Sistemas y Redes con perfil de ciberseguridad.
Precisamente esa combinación de inquietud intelectual y preparación terminó llevándole hasta ‘Pasapalabra’, aunque necesitó que alguien de su entorno le diera el último empujón. Fue su mejor amigo, Álex, con quien había estudiado la carrera, quien insistió en que debía probar suerte en el casting.
«Él fue quien en su día me dijo que me veía como posible concursante. Yo le decía que no, que eso era mucho nivel para mí», recuerda.
La realidad ha acabado siendo muy distinta de aquellos primeros temores. David entra con sus 100 participaciones en el selecto grupo de concursantes centenarios de la actual etapa de ‘Pasapalabra’, después de haber convertido una aspiración que veía lejana en una experiencia cotidiana.
«Mi sueño era ‘Pasapalabra’ y lo estoy cumpliendo. El gran sueño es el bote. Estar aquí es un sueño para mí», asegura. El concursante reconoce que disfruta tanto de las pruebas como de la posibilidad de conocer a los invitados que pasan por el programa, aunque admite también sentir presión por mantener el nivel después de todo el trabajo realizado para prepararse.
Fuera del plató, Trigo nació en Barcelona en agosto de 1995 y mantiene una relación especialmente estrecha con su familia. Actualmente vive con su madre y procura ver cada semana a su padre, con quien comparte una de sus grandes aficiones: los partidos del Barça. Los domingos, además, mantiene otra tradición familiar, la comida con su abuela materna.
«Siempre intento estar en contacto con mis padres», explica. También considera una segunda madre a la mujer de su padre y como un hermano al hijo que ella tuvo en una relación anterior, pese a no existir parentesco biológico entre ambos.
Sus intereses tampoco se limitan al conocimiento enciclopédico. Es aficionado a las novelas largas de fantasía, con sagas como ‘El Señor de los Anillos’ o ‘El archivo de las Tormentas’ entre sus preferencias. En televisión destaca títulos como ‘True Detective’, ‘Fargo’, ‘The Wire’ o ‘Succession’, especialmente cuando las historias incorporan componentes de suspense o crítica política y socioeconómica.
También es jugador habitual de videojuegos que obligan a ejercitar el pensamiento lateral y resolver puzles, además de consumidor de podcasts y programas de humor. Musicalmente se inclina por las voces y composiciones melódicas de artistas como Adele, Sam Smith, John Legend, James Arthur, Faouzia o Josh Groban, con especial predilección por las versiones acústicas.
A la hora de definirse, David admite ser vehemente, nervioso, charlatán y muy curioso. «Siempre me encanta aprender y aprender cosas nuevas», explica, convencido de que escuchar a otras personas es una de las mejores maneras de adquirir conocimientos.
Y si los 100 programas certifican que el primer sueño ya está cumplido, todavía queda el más importante. Si consigue completar las 25 respuestas de ‘AlaZ’ y hacerse con el bote, David tiene bastante claro qué quiere hacer con parte del premio.
Japón ocupa el primer lugar de su lista. Quiere conocer el país durante la floración de los cerezos, viajar en el Shinkansen, visitar los templos y pagodas, conocer a los ciervos de Nara y disfrutar de su gastronomía. También sueña con realizar un safari en África para contemplar los animales de la sabana en libertad.
Entre sus proyectos de futuro aparece incluso la posibilidad de escribir una novela, aunque por el momento prefiere no precipitarse. «Respeto tanto a los buenos novelistas y me veo tan verde en ese campo, que creo que es algo que dejaré para más adelante», reconoce.
Por ahora, el siguiente capítulo continúa escribiéndose cada tarde en ‘Pasapalabra’. Cien programas después de pensar que quizá el concurso tenía demasiado nivel para él, David Trigo sigue frente a Javier Alonso y con el mismo objetivo pendiente desde el primer día: llevarse el bote.
El barcelonés entra en el club de los centenarios tras consolidar una de las rivalidades más igualadas de la actual etapa del concurso
David Trigo ya forma parte del reducido grupo de concursantes que han conseguido convertir ‘Pasapalabra’ en una segunda casa. El barcelonés alcanza este miércoles 26 de agosto los 100 programas en el concurso de Antena 3, una cifra que confirma su consolidación frente a Javier Alonso y que llega mientras mantiene intacto el objetivo que le llevó a presentarse al formato: conquistar el bote.
Trigo celebra el centenar de entregas con 49.800 euros acumulados y después de protagonizar durante meses uno de los duelos más igualados de la actual etapa del programa. Al otro lado continúa Javier Alonso, que alcanza los 130 programas y 94.200 euros, mientras ambos siguen peleando por un premio que en esta entrega asciende a 946.000 euros.
La permanencia de David resulta especialmente significativa teniendo en cuenta cómo comenzó su aventura. Debutó en ‘Pasapalabra’ el 8 de abril de 2026 y desde su primera aparición dejó claro que podía plantar cara a Javier: ambos terminaron entonces con 23 aciertos en la prueba final, a solo dos respuestas del bote.
Cien programas después, aquel recién llegado se ha convertido en uno de los rostros habituales de las tardes de Antena 3. Además, su trayectoria ha coincidido con uno de los grandes cambios recientes del formato, ya que David y Javier fueron los encargados de estrenar ‘AlaZ’, la nueva prueba final que sustituyó a ‘El Rosco’.
La igualdad entre los dos concursantes también se ha trasladado a esa nueva mecánica. Pese a la competición diaria, David nunca ha ocultado la admiración que siente por su rival y ha llegado a incluir a Javier entre sus referentes del concurso.
«Ya está entre los grandes», aseguró sobre él, reconociendo además que la dificultad de enfrentarse diariamente a un rival de ese nivel le ha obligado a exigirse todavía más: «Está sacando lo mejor de mí».
La rivalidad, sin embargo, termina cuando se apagan las cámaras. Ambos han contado que mantienen una buena relación y comparten conocimientos y métodos de preparación entre programa y programa. Javier ha definido a David como «una persona extraordinaria» y ha destacado especialmente su disciplina, mientras que Trigo reconoce que los dos intentan ayudarse siempre que pueden.
Ese esfuerzo no es precisamente pequeño. David dedica buena parte de su tiempo fuera del plató a ampliar conocimientos y preparar el concurso. Puede pasar horas leyendo sobre materias muy concretas, incluso cuando él mismo duda de que alguna vez puedan convertirse en una pregunta de ‘Pasapalabra’.
«Me puedo pasar horas leyendo cosas muy de nicho y luego me pregunto: ¿para qué me estoy leyendo esto si es tan sumamente raro que jamás me lo van a preguntar y, en el caso que sí, ya no me acordaré de aquí a un mes?», explica entre risas.
La curiosidad forma parte de su personalidad también lejos del concurso. Cuando viaja, asegura que acostumbra a detenerse ante monumentos y placas para descubrir quién realizó cada obra, una costumbre que se intensifica todavía más cuando visita museos. «Lo quiero ver y leer todo, pero no me da tiempo nunca», reconoce.
Su formación académica ayuda a entender ese interés por disciplinas muy diferentes. David estudió Bioquímica y posteriormente cursó un Máster en Neurociencias, antes de completar también un Grado Superior en Administración de Sistemas y Redes con perfil de ciberseguridad.
Precisamente esa combinación de inquietud intelectual y preparación terminó llevándole hasta ‘Pasapalabra’, aunque necesitó que alguien de su entorno le diera el último empujón. Fue su mejor amigo, Álex, con quien había estudiado la carrera, quien insistió en que debía probar suerte en el casting.
«Él fue quien en su día me dijo que me veía como posible concursante. Yo le decía que no, que eso era mucho nivel para mí», recuerda.
La realidad ha acabado siendo muy distinta de aquellos primeros temores. David entra con sus 100 participaciones en el selecto grupo de concursantes centenarios de la actual etapa de ‘Pasapalabra’, después de haber convertido una aspiración que veía lejana en una experiencia cotidiana.
«Mi sueño era ‘Pasapalabra’ y lo estoy cumpliendo. El gran sueño es el bote. Estar aquí es un sueño para mí», asegura. El concursante reconoce que disfruta tanto de las pruebas como de la posibilidad de conocer a los invitados que pasan por el programa, aunque admite también sentir presión por mantener el nivel después de todo el trabajo realizado para prepararse.
Fuera del plató, Trigo nació en Barcelona en agosto de 1995 y mantiene una relación especialmente estrecha con su familia. Actualmente vive con su madre y procura ver cada semana a su padre, con quien comparte una de sus grandes aficiones: los partidos del Barça. Los domingos, además, mantiene otra tradición familiar, la comida con su abuela materna.
«Siempre intento estar en contacto con mis padres», explica. También considera una segunda madre a la mujer de su padre y como un hermano al hijo que ella tuvo en una relación anterior, pese a no existir parentesco biológico entre ambos.
Sus intereses tampoco se limitan al conocimiento enciclopédico. Es aficionado a las novelas largas de fantasía, con sagas como ‘El Señor de los Anillos’ o ‘El archivo de las Tormentas’ entre sus preferencias. En televisión destaca títulos como ‘True Detective’, ‘Fargo’, ‘The Wire’ o ‘Succession’, especialmente cuando las historias incorporan componentes de suspense o crítica política y socioeconómica.
También es jugador habitual de videojuegos que obligan a ejercitar el pensamiento lateral y resolver puzles, además de consumidor de podcasts y programas de humor. Musicalmente se inclina por las voces y composiciones melódicas de artistas como Adele, Sam Smith, John Legend, James Arthur, Faouzia o Josh Groban, con especial predilección por las versiones acústicas.
A la hora de definirse, David admite ser vehemente, nervioso, charlatán y muy curioso. «Siempre me encanta aprender y aprender cosas nuevas», explica, convencido de que escuchar a otras personas es una de las mejores maneras de adquirir conocimientos.
Y si los 100 programas certifican que el primer sueño ya está cumplido, todavía queda el más importante. Si consigue completar las 25 respuestas de ‘AlaZ’ y hacerse con el bote, David tiene bastante claro qué quiere hacer con parte del premio.
Japón ocupa el primer lugar de su lista. Quiere conocer el país durante la floración de los cerezos, viajar en el Shinkansen, visitar los templos y pagodas, conocer a los ciervos de Nara y disfrutar de su gastronomía. También sueña con realizar un safari en África para contemplar los animales de la sabana en libertad.
Entre sus proyectos de futuro aparece incluso la posibilidad de escribir una novela, aunque por el momento prefiere no precipitarse. «Respeto tanto a los buenos novelistas y me veo tan verde en ese campo, que creo que es algo que dejaré para más adelante», reconoce.
Por ahora, el siguiente capítulo continúa escribiéndose cada tarde en ‘Pasapalabra’. Cien programas después de pensar que quizá el concurso tenía demasiado nivel para él, David Trigo sigue frente a Javier Alonso y con el mismo objetivo pendiente desde el primer día: llevarse el bote.
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