Charlie Hunnam se enfrentó a uno de los papeles más delicados de su carrera al ponerse en la piel de Ed Gein en ‘Monstruo: La historia de Ed Gein’. El actor ha explicado el intenso trabajo de documentación, caracterización y construcción psicológica que llevó a cabo para interpretar al asesino estadounidense sin reducirlo únicamente a una figura siniestra.
La nueva entrega de la antología creada por Ryan Murphy está formada por ocho episodios y reconstruye la historia de Gein, responsable del asesinato de al menos dos mujeres y conocido también por haber exhumado cadáveres y utilizado restos humanos para fabricar distintos objetos.
Su historia terminó convirtiéndose en una de las más influyentes del imaginario criminal estadounidense y sirvió de inspiración para personajes y películas como ‘Psicosis’, ‘La matanza de Texas’ y ‘El silencio de los corderos’.
Hunnam reconoce que sabía relativamente poco sobre Gein antes de aceptar el proyecto. Cuando comenzó a investigar, buena parte del material que encontró le resultó difícil de abordar porque, a su juicio, muchos libros se centraban únicamente en los aspectos más grotescos de sus crímenes.
«Al principio era bastante desagradable, porque la mayoría de los libros publicados sobre él son catálogos grotescos que sensacionalizan el lado más oscuro de quién era y de lo que hizo», explica el actor.
Su objetivo, sin embargo, era distinto. Hunnam quería intentar comprender «qué salió mal en el ser humano que terminó convirtiéndose en el monstruo», una aproximación que conecta directamente con la premisa que ha guiado las distintas entregas de ‘Monstruo’.
Para profundizar en esa dimensión psicológica, el intérprete tuvo acceso a miles de páginas de los historiales médicos de Ed Gein. El criminal permaneció ingresado durante cerca de tres décadas en una institución psiquiátrica y fue sometido periódicamente a evaluaciones cuyos informes quedaron registrados.
«Había miles y miles de páginas de su historial médico disponibles», recuerda Hunnam. El actor asegura que aquel material le permitió construir una imagen mucho más amplia del personaje que la ofrecida por las habituales reconstrucciones de sus crímenes.
La transformación también tuvo un importante componente físico. El equipo de maquillaje protésico, liderado por Corey Castellano junto a Mark Nieman, trabajó especialmente en reproducir uno de los rasgos del rostro de Gein: un párpado caído que había marcado su aspecto desde pequeño.
Para conseguirlo se realizó primero un molde del rostro de Hunnam y se diseñaron distintas versiones de la prótesis hasta encontrar la adecuada. Finalmente se utilizó una pequeña pieza de silicona muy fina, aplicada diariamente y pintada para integrarse con el tono de piel del actor.
En las distintas etapas de envejecimiento del personaje se añadieron también arrugas en la frente, bolsas bajo los ojos, patas de gallo, líneas de expresión y cambios en cejas y cabello, adaptando progresivamente el aspecto de Hunnam a las diferentes edades de Gein.
Para el actor, aquel detalle del párpado tenía una importancia que iba mucho más allá de la semejanza física. Gein había sido objeto de burlas durante su infancia por ese rasgo, algo que Hunnam considera relevante para comprender el aislamiento social que terminó marcando su vida.
«Era algo de lo que Ed estuvo muy acomplejado toda su vida», señala. Según explica, otros niños se burlaban de él y utilizaban distintos motes relacionados con su rostro, hasta el punto de hacerle llorar en la escuela.
Hunnam terminó considerando ese elemento como una parte fundamental de la psicología del personaje. «Había muchos factores que llevaron a Ed al aislamiento y a no integrarse socialmente de la forma en la que lo hacen las personas ‘normales'», apunta.
La primera vez que se colocó la prótesis confirmó para él la importancia de la caracterización. «Inmediatamente sentí que era transformadora. Cambiaba toda la forma y fue una herramienta realmente importante», asegura. Dependiendo de cómo trabajara la expresión, podía hacer que Gein pareciera vulnerable o profundamente inquietante.
La voz fue otro de los elementos que más tiempo requirió. Aunque una grabación realizada la noche de la detención de Gein terminó siendo declarada inadmisible judicialmente porque no se le habían leído sus derechos, Hunnam pudo utilizar aquel registro para estudiar su cadencia y su manera de hablar.
También investigó cómo determinados tipos de abuso pueden influir en los patrones vocales y trabajó estrechamente con el ‘showrunner’ Max Winkler para encontrar una voz que no pareciera simplemente diseñada para resultar perturbadora.
La relación de Gein con su madre, Augusta, se convirtió además en uno de los pilares sobre los que Hunnam construyó su interpretación. El actor entiende que el aislamiento del futuro asesino y la fuerte influencia materna resultan esenciales para comprender el comportamiento que desarrollaría posteriormente.
«La tesis central para mí era la de un niño que solo tenía una relación, con su madre, y que vivía completamente aislado fuera de esa relación», explica.
Según su lectura del personaje, Gein habría crecido convencido de que su madre estaba decepcionada con él y deseaba haber tenido una hija. Hunnam utilizó esa idea para intentar entender algunas de las conductas posteriores del criminal y evitar que su interpretación se limitara a reproducir comportamientos extraños sin una lógica interna.
El actor insiste en que no quería construir una voz o unos gestos simplemente para hacer que Gein pareciera «creepy» o monstruoso. Su intención era que cada decisión pudiera relacionarse con su historia personal, su aislamiento y los abusos psicológicos que sufrió.
Esa aproximación desembocó en una interpretación que busca explorar la contradicción entre la vulnerabilidad del personaje y la extrema violencia asociada a sus actos. Hunnam quería encontrar al ser humano que existía antes de la construcción del monstruo, sin por ello minimizar la gravedad de sus crímenes.
La tercera entrega de ‘Monstruo’ mantiene así la línea marcada por las anteriores temporadas dedicadas a Jeffrey Dahmer y los hermanos Menéndez: analizar no solo los crímenes, sino también el entorno, los traumas y las circunstancias que contribuyeron a construir a sus protagonistas.
Para Hunnam, comprender esa dimensión resultaba imprescindible antes de enfrentarse a un personaje real y tan profundamente ligado a la cultura popular. Su preparación terminó combinando historiales psiquiátricos, grabaciones reales, documentación sobre abusos, trabajo vocal y una minuciosa transformación mediante prótesis, en un intento por encontrar una interpretación que fuera más allá de la imagen del asesino que ha sobrevivido durante décadas.
El actor recurrió a miles de páginas de historiales médicos, grabaciones y prótesis para construir al asesino en serie sin caer en una caricatura
Charlie Hunnam se enfrentó a uno de los papeles más delicados de su carrera al ponerse en la piel de Ed Gein en ‘Monstruo: La historia de Ed Gein’. El actor ha explicado el intenso trabajo de documentación, caracterización y construcción psicológica que llevó a cabo para interpretar al asesino estadounidense sin reducirlo únicamente a una figura siniestra.
La nueva entrega de la antología creada por Ryan Murphy está formada por ocho episodios y reconstruye la historia de Gein, responsable del asesinato de al menos dos mujeres y conocido también por haber exhumado cadáveres y utilizado restos humanos para fabricar distintos objetos.
Su historia terminó convirtiéndose en una de las más influyentes del imaginario criminal estadounidense y sirvió de inspiración para personajes y películas como ‘Psicosis’, ‘La matanza de Texas’ y ‘El silencio de los corderos’.
Hunnam reconoce que sabía relativamente poco sobre Gein antes de aceptar el proyecto. Cuando comenzó a investigar, buena parte del material que encontró le resultó difícil de abordar porque, a su juicio, muchos libros se centraban únicamente en los aspectos más grotescos de sus crímenes.
«Al principio era bastante desagradable, porque la mayoría de los libros publicados sobre él son catálogos grotescos que sensacionalizan el lado más oscuro de quién era y de lo que hizo», explica el actor.
Su objetivo, sin embargo, era distinto. Hunnam quería intentar comprender «qué salió mal en el ser humano que terminó convirtiéndose en el monstruo», una aproximación que conecta directamente con la premisa que ha guiado las distintas entregas de ‘Monstruo’.
Para profundizar en esa dimensión psicológica, el intérprete tuvo acceso a miles de páginas de los historiales médicos de Ed Gein. El criminal permaneció ingresado durante cerca de tres décadas en una institución psiquiátrica y fue sometido periódicamente a evaluaciones cuyos informes quedaron registrados.
«Había miles y miles de páginas de su historial médico disponibles», recuerda Hunnam. El actor asegura que aquel material le permitió construir una imagen mucho más amplia del personaje que la ofrecida por las habituales reconstrucciones de sus crímenes.
La transformación también tuvo un importante componente físico. El equipo de maquillaje protésico, liderado por Corey Castellano junto a Mark Nieman, trabajó especialmente en reproducir uno de los rasgos del rostro de Gein: un párpado caído que había marcado su aspecto desde pequeño.
Para conseguirlo se realizó primero un molde del rostro de Hunnam y se diseñaron distintas versiones de la prótesis hasta encontrar la adecuada. Finalmente se utilizó una pequeña pieza de silicona muy fina, aplicada diariamente y pintada para integrarse con el tono de piel del actor.
En las distintas etapas de envejecimiento del personaje se añadieron también arrugas en la frente, bolsas bajo los ojos, patas de gallo, líneas de expresión y cambios en cejas y cabello, adaptando progresivamente el aspecto de Hunnam a las diferentes edades de Gein.
Para el actor, aquel detalle del párpado tenía una importancia que iba mucho más allá de la semejanza física. Gein había sido objeto de burlas durante su infancia por ese rasgo, algo que Hunnam considera relevante para comprender el aislamiento social que terminó marcando su vida.
«Era algo de lo que Ed estuvo muy acomplejado toda su vida», señala. Según explica, otros niños se burlaban de él y utilizaban distintos motes relacionados con su rostro, hasta el punto de hacerle llorar en la escuela.
Hunnam terminó considerando ese elemento como una parte fundamental de la psicología del personaje. «Había muchos factores que llevaron a Ed al aislamiento y a no integrarse socialmente de la forma en la que lo hacen las personas ‘normales'», apunta.
La primera vez que se colocó la prótesis confirmó para él la importancia de la caracterización. «Inmediatamente sentí que era transformadora. Cambiaba toda la forma y fue una herramienta realmente importante», asegura. Dependiendo de cómo trabajara la expresión, podía hacer que Gein pareciera vulnerable o profundamente inquietante.
La voz fue otro de los elementos que más tiempo requirió. Aunque una grabación realizada la noche de la detención de Gein terminó siendo declarada inadmisible judicialmente porque no se le habían leído sus derechos, Hunnam pudo utilizar aquel registro para estudiar su cadencia y su manera de hablar.
También investigó cómo determinados tipos de abuso pueden influir en los patrones vocales y trabajó estrechamente con el ‘showrunner’ Max Winkler para encontrar una voz que no pareciera simplemente diseñada para resultar perturbadora.
La relación de Gein con su madre, Augusta, se convirtió además en uno de los pilares sobre los que Hunnam construyó su interpretación. El actor entiende que el aislamiento del futuro asesino y la fuerte influencia materna resultan esenciales para comprender el comportamiento que desarrollaría posteriormente.
«La tesis central para mí era la de un niño que solo tenía una relación, con su madre, y que vivía completamente aislado fuera de esa relación», explica.
Según su lectura del personaje, Gein habría crecido convencido de que su madre estaba decepcionada con él y deseaba haber tenido una hija. Hunnam utilizó esa idea para intentar entender algunas de las conductas posteriores del criminal y evitar que su interpretación se limitara a reproducir comportamientos extraños sin una lógica interna.
El actor insiste en que no quería construir una voz o unos gestos simplemente para hacer que Gein pareciera «creepy» o monstruoso. Su intención era que cada decisión pudiera relacionarse con su historia personal, su aislamiento y los abusos psicológicos que sufrió.
Esa aproximación desembocó en una interpretación que busca explorar la contradicción entre la vulnerabilidad del personaje y la extrema violencia asociada a sus actos. Hunnam quería encontrar al ser humano que existía antes de la construcción del monstruo, sin por ello minimizar la gravedad de sus crímenes.
La tercera entrega de ‘Monstruo’ mantiene así la línea marcada por las anteriores temporadas dedicadas a Jeffrey Dahmer y los hermanos Menéndez: analizar no solo los crímenes, sino también el entorno, los traumas y las circunstancias que contribuyeron a construir a sus protagonistas.
Para Hunnam, comprender esa dimensión resultaba imprescindible antes de enfrentarse a un personaje real y tan profundamente ligado a la cultura popular. Su preparación terminó combinando historiales psiquiátricos, grabaciones reales, documentación sobre abusos, trabajo vocal y una minuciosa transformación mediante prótesis, en un intento por encontrar una interpretación que fuera más allá de la imagen del asesino que ha sobrevivido durante décadas.
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