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Abr
Hoy no estaríamos tan preocupados por la situación en el estrecho de Ormuz si Donald Trump no hubiera cometido el tremendo error de embarcarse (de la mano de Benjamin Netanyahu) en una guerra ilegal que no ha logrado ninguno de sus objetivos. Y si antes Teherán contaba con su controvertido programa nuclear como principal baza de negociación, ahora añade el control del estrecho como palanca aún más poderosa para seguir resistiendo la embestida. Consciente de que militarmente no puede doblegar a sus agresores, ha encontrado en la perturbación selectiva del tráfico marítimo por esas aguas el método más eficaz para…
