Así funciona desde dentro el think tank de Santalucía que intenta descubrir cómo viviremos en los próximos 15 años

La aceleración de los cambios demográficos, la transformación del mercado laboral y la irrupción tecnológica han dejado obsoletos los marcos tradicionales de previsibilidad. Por ello, deben surgir nuevos espacios en los que debatir y concentrar ideas que puedan cambiar las cosas. Así nace Espacio Futuro, el ‘think tank’ de prospectiva estratégica del Grupo Santalucía que pretende ahora entender cómo viviremos dentro de 15 años.

En la próxima década, España afrontará de forma simultánea varios procesos que se superponen y se refuerzan entre sí: el envejecimiento y la longevidad, la transformación del empleo y de los modelos organizativos, el cambio climático y la transición energética, la digitalización de la vida cotidiana, la presión sobre la salud emocional, la reconfiguración de la comunidad y los vínculos, y la evolución normativa en entornos de cambio social acelerado.

Su proceso de trabajo se basa en cadenas de producción de conocimiento, concretamente con cuatro eslabones principales. En primer lugar, el equipo se dedica a detectar señales de que algo está cambiando, pequeñas alarmas de que las costumbres o los estilos de vida están mutando y transicionando a una nueva realidad.

Una vez detectados los nuevos patrones, se procede a cruzar los datos, es decir, hay que entender los «mecanismos causales» para después tratar de explicarlos y profundizar en ellos. Si esto se consigue, se habrán transformado los marcos complejos en formatos comprensibles y periodísticos.

En último lugar, se trasladan todos los conocimientos recogidos a espacios de conversación pública mediante informes, encuentros, debates, experimentos o sesiones de intercambio con agentes relevantes. Para garantizar este proceso, Espacio Futuro utiliza una metodología de ‘foresight’, que se basa en un objetivo alejado de acertar simplemente una predicción, sino que busca construir un marco que permita comprender el cambio como sistema.

Para que todo este engranaje funcione, dominado por los sesgos propios de una única disciplina, la estructura interna de este think tank no opera con departamentos estancos, sino a través de lo que denominan «lentes de conocimiento». Este término hace alusión a una forma de trabajar por la cual los fenómenos son analizados simultáneamente desde ángulos tan diversos como la economía, la psiquiatría, la sociología, la educación o la filosofía.

Hace unos meses, tuvo lugar una de las reuniones de debate sobre la temática que se está abordando actualmente. Al salir de ella, una de las asistentes, trabajadora de Telefónica aseguró que a la salida de la reunión se sintió «acompañada»: «Ves que el resto de gente también tiene las mismas inquietudes o los mismos problemas». «Hay muchas de las opiniones que han salido hoy aquí con las que yo no estaba de acuerdo, pero también te da otra perspectiva», comentó.

En cambio, un miembro de la Asociación Española contra el Cáncer, asegura no haber visto el tema que se iba a tratar antes de acudir a la sesión: «Yo en ningún momento he sido consciente de que iba a ser interrogado sobre algo concreto». Pero, como se ha visto, si yo no tengo un claro posicionamiento de mi organización respecto del tema, lo enuncio claramente y a título particular puedo dar mi opinión. Y para eso siempre va a haber espacio».

Por su parte, el participante en la reunión por parte de grupo Antolín, confiesa que en su equipo sí se trataron previamente las preguntas y trabajaron en una visión del medio plazo de las respuestas. «Debatimos hacia dónde va el mundo y, a partir de ahí, sacamos una serie de conclusiones, que son las que he expuesto yo hoy».

Así, Espacio Futuro aspira a contribuir en la sociedad en tres niveles distintos. En primer lugar, la ciudadanía, pudiendo interpretar fenómenos complejos y reducir la incertidumbre en su constante cambio. Para las empresas, busca facilitar la lectura estratégica de sus términos a largo plazo, la anticipación de riesgos y la adaptación organizativa. Por último, también busca nutrir a las instituciones, fomentando el debate público con una perspectiva estructural y una mirada sistémica.

 Grupo Santalucía investiga, gracias a Espacio Futuro, los cambios en la sociedad que definirán la realidad del mañana  

La aceleración de los cambios demográficos, la transformación del mercado laboral y la irrupción tecnológica han dejado obsoletos los marcos tradicionales de previsibilidad. Por ello, deben surgir nuevos espacios en los que debatir y concentrar ideas que puedan cambiar las cosas. Así nace Espacio Futuro, el ‘think tank’ de prospectiva estratégica del Grupo Santalucía que pretende ahora entender cómo viviremos dentro de 15 años.

En la próxima década, España afrontará de forma simultánea varios procesos que se superponen y se refuerzan entre sí: el envejecimiento y la longevidad, la transformación del empleo y de los modelos organizativos, el cambio climático y la transición energética, la digitalización de la vida cotidiana, la presión sobre la salud emocional, la reconfiguración de la comunidad y los vínculos, y la evolución normativa en entornos de cambio social acelerado.

Su proceso de trabajo se basa en cadenas de producción de conocimiento, concretamente con cuatro eslabones principales. En primer lugar, el equipo se dedica a detectar señales de que algo está cambiando, pequeñas alarmas de que las costumbres o los estilos de vida están mutando y transicionando a una nueva realidad.

Una vez detectados los nuevos patrones, se procede a cruzar los datos, es decir, hay que entender los «mecanismos causales» para después tratar de explicarlos y profundizar en ellos. Si esto se consigue, se habrán transformado los marcos complejos en formatos comprensibles y periodísticos.

En último lugar, se trasladan todos los conocimientos recogidos a espacios de conversación pública mediante informes, encuentros, debates, experimentos o sesiones de intercambio con agentes relevantes. Para garantizar este proceso, Espacio Futuro utiliza una metodología de ‘foresight’, que se basa en un objetivo alejado de acertar simplemente una predicción, sino que busca construir un marco que permita comprender el cambio como sistema.

Para que todo este engranaje funcione, dominado por los sesgos propios de una única disciplina, la estructura interna de este think tank no opera con departamentos estancos, sino a través de lo que denominan «lentes de conocimiento». Este término hace alusión a una forma de trabajar por la cual los fenómenos son analizados simultáneamente desde ángulos tan diversos como la economía, la psiquiatría, la sociología, la educación o la filosofía.

Hace unos meses, tuvo lugar una de las reuniones de debate sobre la temática que se está abordando actualmente. Al salir de ella, una de las asistentes, trabajadora de Telefónica aseguró que a la salida de la reunión se sintió «acompañada»: «Ves que el resto de gente también tiene las mismas inquietudes o los mismos problemas». «Hay muchas de las opiniones que han salido hoy aquí con las que yo no estaba de acuerdo, pero también te da otra perspectiva», comentó.

En cambio, un miembro de la Asociación Española contra el Cáncer, asegura no haber visto el tema que se iba a tratar antes de acudir a la sesión: «Yo en ningún momento he sido consciente de que iba a ser interrogado sobre algo concreto». Pero, como se ha visto, si yo no tengo un claro posicionamiento de mi organización respecto del tema, lo enuncio claramente y a título particular puedo dar mi opinión. Y para eso siempre va a haber espacio».

Por su parte, el participante en la reunión por parte de grupo Antolín, confiesa que en su equipo sí se trataron previamente las preguntas y trabajaron en una visión del medio plazo de las respuestas. «Debatimos hacia dónde va el mundo y, a partir de ahí, sacamos una serie de conclusiones, que son las que he expuesto yo hoy».

Así, Espacio Futuro aspira a contribuir en la sociedad en tres niveles distintos. En primer lugar, la ciudadanía, pudiendo interpretar fenómenos complejos y reducir la incertidumbre en su constante cambio. Para las empresas, busca facilitar la lectura estratégica de sus términos a largo plazo, la anticipación de riesgos y la adaptación organizativa. Por último, también busca nutrir a las instituciones, fomentando el debate público con una perspectiva estructural y una mirada sistémica.

 Noticias de Economía Nacional e Internacional en La Razón

Más Noticias