Tras meses de investigación, la Fiscalía Federal de Alemania ha presentado formalmente una acusación contra el ucranio detenido hace casi un año en Italia como uno de los presuntos autores del ataque con explosivos contra el gasoducto Nord Stream en el fondo del mar Báltico, en septiembre de 2022. Se trata de la primera vez que un presunto implicado en los atentados contra esas infraestructuras responderá ante la Justicia por el caso de sabotaje más espectacular desde el fin de la Guerra Fría.
La Fiscalía alemana considera que la participación de Serhij Kuznetsov en el acto constituye un crimen de guerra al tratarse de infraestructuras energéticas civiles
Tras meses de investigación, la Fiscalía Federal de Alemania ha presentado formalmente una acusación contra el ucranio detenido hace casi un año en Italia como uno de los presuntos autores del ataque con explosivos contra el gasoducto Nord Stream en el fondo del mar Báltico, en septiembre de 2022. Se trata de la primera vez que un presunto implicado en los atentados contra esas infraestructuras responderá ante la Justicia por el caso de sabotaje más espectacular desde el fin de la Guerra Fría.
De acuerdo con la Fiscalía, ya no se acusa al exmilitar del ejército de Kiev Serhij Kuznetsov de sabotaje anticonstitucional, sino de crimen de guerra, ya que destruir uno de los ramales del gasoducto Nord Stream 1 y uno de los ramales del Nord Stream 2 constituye, a su juicio, un ataque contra un objetivo civil protegido por el Derecho Penal Internacional ya que se trata de infraestructuras energéticas civiles. De este modo, los investigadores de Karlsruhe consideran que el sabotaje de los gasoductos que van de Rusia a Alemania forma parte de la guerra entre Rusia y Ucrania.
Entre bambalinas, el caso salpica no solo a las relaciones de Kiev con Berlín, uno de los suministradores de armas para hacer frente a la invasión rusa, sino también a Moscú, que puede acabar reclamando compensaciones a su enemigo. El montante podría ascender a entre 140.000 y 170.000 millones de euros, según una estimación que maneja el medio ucranio Babel.
Ya en diciembre de 2025, el Tribunal Supremo de Alemania había comunicado que las explosiones habían sido “con alta probabilidad” encargadas por un Estado extranjero en el marco de una operación de los servicios secretos. Según esta, los responsables habrían sido organismos estatales de Kiev. Los fiscales generales de Alemania lo confirman ahora como resultado de sus investigaciones.
Según el escrito de acusación al que han tenido acceso medios como Die Zeit, Kuznetsov habría participado en la operación secreta desempeñando un papel de liderazgo. Al parecer, trabajó para el servicio de inteligencia ucranio SBU hasta hace 11 años. En el momento de los atentados era soldado del ejército ucranio, tal y como demuestra su carné militar, al que ha tenido acceso el periódico alemán.
A finales del verano de 2022, se supone que se dirigió hacia los gasoductos Nord Stream con un equipo formado por cuatro buzos especializados, un experto en explosivos y un patrón, a bordo de un velero alquilado del modelo Bavaria Cruiser 50, el Andrómeda. Allí, a unos 80 metros de profundidad, según la acusación, los buzos colocaron varios artefactos altamente explosivos fabricados con una mezcla de hexógeno y octógeno. El 26 de septiembre reventaron tres tramos del gasoducto.

Las imágenes del mar Báltico burbujeante dieron la vuelta al mundo y fueron objeto de múltiples especulaciones como una posible implicación de agentes estatales rusos e incluso, en algunos casos, también se acusó a buzos de la Marina de EE UU que habrían actuado en colaboración con las autoridades noruegas. Sin embargo, las pruebas pronto apuntaron hacia Ucrania.
Según pudo averiguar un equipo de la cadena ARD, los investigadores encontraron el velero Andrómeda, que habría sido alquilado para perpetrar el atentado y que era propiedad de una empresa alemana de alquiler de embarcaciones. En el almacén donde estaba guardada la embarcación hallaron huellas dactilares, cabellos en una camiseta, una gorra de béisbol, un termo y varias tazas de café usadas. Asimismo, se incautaron de fragmentos de explosivos militares de octógeno y hexógeno, que coincidían con las muestras tomadas en los gasoductos.
Posteriormente, una foto de tráfico en la isla de Rügen, tomada a principios de septiembre de 2022, llevó finalmente a descubrir la identidad de uno de los implicados y después de todo el comando formado, según la Fiscalía, por siete ucranios. La Fiscalía alemana ha dictado una orden contra todos ellos, aunque según los medios alemanes, uno habría muerto en la guerra de Ucrania.
Los gasoductos tenían como objeto abastecer a Berlín de gas ruso, pero el negocio se interrumpió tras la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania. Finalmente, en el verano de 2025, Kuznetsov fue detenido en Italia y extraditado poco después a Alemania, pero ha negado en todo momento tener nada que ver con las explosiones de los gasoductos. Según fuentes de los círculos de seguridad a las que ha tenido acceso Der Spiegel, ahora ya no se pronuncia sobre los cargos que se le imputan. Sus abogados defensores no han querido hacer declaraciones.
El acusado se encuentra en una celda para terroristas y ha perdido entre 15 y 20 kilos por la mala atención, según Babel, que cita al abogado ucranio Mykola Katerynchuk. El abogado italiano del exmilitar dijo en noviembre de 2025, cuando se encontraba todavía en Italia, que su cliente se consideraba “un chivo expiatorio” y que estaba “muy triste” porque su gobierno, que preside Volodímir Zelenski, no lo había defendido y ni siquiera confirmaba que era un soldado supuestamente de servicio en el momento de las explosiones, según informó la BBC. “Si cometió el ataque, lo hizo porque se le ordenó, ya que sin duda era capitán del ejército ucranio”, agregó el letrado.
Otro de los acusados es un hombre de 46 años que permanece en prisión preventiva en Polonia desde su detención en 2025, pero un tribunal de Varsovia denegó en octubre de ese año su extradición a Alemania alegando que el ataque debía ser visto como una acción militar en el marco de una guerra y también puso en duda que Alemania fuera competente en este caso, ya que las explosiones tuvieron lugar en aguas internacionales.
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