Democristianos y socialdemócratas se conjuran para mantener la coalición con sus líderes en la cuerda floja

No hay nadie en las calles de Neuhardenberg salvo patrullas de policía. Los cerca de 3.000 vecinos de este pueblo alemán en el Estado de Brandeburgo evitan el paseo pese a que es el primer día soleado en dos semanas. En el castillo de Neuhardenberg, en el centro del municipio, se reúnen este martes y miércoles los miembros del Gobierno alemán. Es la tradicional clausura de verano en la que el Ejecutivo marca las principales acciones del curso político entrante. La reunión está marcada por múltiples frentes abiertos, pero sobre todo porque sus líderes están en la cuerda floja.

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 En septiembre se celebran tres elecciones regionales que pueden provocar la caída de la cúpula del SPD y una renovación en la CDU  

No hay nadie en las calles de Neuhardenberg salvo patrullas de policía. Los cerca de 3.000 vecinos de este pueblo alemán en el Estado de Brandeburgo evitan el paseo pese a que es el primer día soleado en dos semanas. En el castillo de Neuhardenberg, en el centro del municipio, se reúnen este martes y miércoles los miembros del Gobierno alemán. Es la tradicional clausura de verano en la que el Ejecutivo marca las principales acciones del curso político entrante. La reunión está marcada por múltiples frentes abiertos, pero sobre todo porque sus líderes están en la cuerda floja.

Alemania da por hecho que en tan solo un mes mucho habrá cambiado en el escenario político. En septiembre se celebran tres elecciones regionales en las que pintan bastos para las dos principales fuerzas del Gobierno, los democristianos de la CDU y los socialdemócratas del SPD. Las encuestas dan por hecho que los primeros perderán el Gobierno de Sajonia-Anhalt y que la extrema derecha, AfD, puede obtener la mayoría absoluta. También en Berlín indican las encuestas que la CDU perdería el poder. Las previsiones son incluso peores para el SPD: los centros demoscópicos les dan no más de un 7% de la intención de voto en Sajonia-Anhalt; en Berlín pasarían a ser la quinta fuerza en el Parlamento regional con un 12% de los votos. Solo en los comicios del Estado de Mecklemburgo Pomerania Occidental aspiran los socialdemócratas a revalidar el Gobierno gracias a la popularidad de su líder local, Manuela Schwesig.

Schwesig es el nombre en boca de analistas y militantes socialdemócratas para tomar las riendas del partido si revalida su Ejecutivo en Mecklemburgo y se confirman los descalabros del partido en Sajonia-Anhalt y en Berlín. En la diana están los actuales copresidentes del SPD, el vicecanciller y ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, y la ministra de Empleo y Asuntos Sociales, Bärbel Bas. Corrientes del partido como la sección de política migratoria ya ha pedido que en otoño se celebre un congreso extraordinario para renovar la cúpula del SPD.

La situación no es más halagüeña en la CDU. Una encuesta del centro YouGov del 23 de agosto asegura que solo un 23% de los alemanes creen que Merz conseguirá terminar la legislatura como canciller en 2029. Algo poco habitual en Alemania, el canciller fue recibido con abucheos el sábado en Eifel, al oeste del país, donde se ha producido uno de los peores incendios de los últimos años.

Merz llevó a cabo en julio cambios en el Gobierno y en la cúpula del grupo parlamentario de la CDU para rodearse de personas de su máxima confianza y para reforzar su liderazgo. Pero cada vez se acumulan más señales de que una serie de desastres electorales pueden causar un terremoto en la CDU y en la coalición de Gobierno con el SPD y los socialcristianos bávaros de la CSU.

Provocaron una sacudida en la CDU este agosto unas declaraciones de Manfred Güllner, director de Forsa, una de las empresas demoscópicas más importantes de Alemania, en las que recomendaba a los democristianos que “planteen seriamente” encontrar un candidato para suceder a Merz. Según los datos recogidos por Forsa y analizados por Güllner en un estudio publicado a principios de mes, la tendencia de la popularidad del canciller va a peor sin freno y su caída es inversamente proporcional al crecimiento de AfD.

Los principales asuntos sobre la mesa en las jornadas de trabajo en Neuhardenberg son la reconversión industrial y el cambio climático. Es una cita que Merz ha reiterado este martes que sirve para mirar adelante con optimismo y con la coalición unida: “Estoy convencido de que podemos y debemos trabajar juntos para que Alemania vuelva a ser más fuerte, más competitiva y esté preparada para el futuro”.

El problema del canciller y de los socialdemócratas es que el futuro que visionan tiene un enemigo, AfD. La formación antisistema crece sin freno, sobre todo en la Alemania Oriental, en pueblos como Neuhardenberg. En este municipio obtuvo en las elecciones federales de 2025 el 50,6% de los votos, cinco veces más que el segundo.

Los ministros han subrayado dos ideas: la primera es que la coalición no está dañada. La segunda, que hay que aplicar reformas rápido, en otoño, para demostrar impulso. “El Gobierno trabaja unido y continuará unido”, ha asegurado la ministra de Vivienda y Obra Pública, la socialdemócrata Verena Hubertz. “Les puedo decir que la señora Bas [ministra y copresidenta del SPD] ha estado durante las reuniones tomando apuntes con un bolígrafo de la CDU-CSU, estamos más unidos que nunca”, ha añadido con humor la ministra de la CSU para el Desarrollo, Dorothee Bär.

Hubertz ha anunciado que ella y Klingbeil, el líder del SPD, presentarán en otoño una nueva promotora pública de viviendas, para hacer frente al encarecimiento de los alquileres. Los socialdemócratas quieren también contrarrestar con esta medida el daño electoral que le está causando el acuerdo para la reforma de las pensiones que han pactado este verano con los democristianos. Klingbeil ha recibido una fuerte oposición interna en el partido sobre todo porque la reforma, que debe ser aprobada por el poder legislativo, suprime la posibilidad de jubilarse a los 63 años para los que hayan cotizado 45 años.

La reforma de las pensiones es uno de los acuerdos del Gobierno que está aportando munición electoral a AfD porque es sobre todo en la antigua Alemania Oriental donde la población se beneficia más de la jubilación anticipada, porque ya han trabajado más años al incorporarse antes en el mercado laboral durante las décadas de la Alemania comunista.

Otro de los frentes que están desgastando a la gran coalición es el debate sobre el sistema burocrático alemán. Existe unanimidad en el país en que la burocracia está frenando a la economía y el desarrollo social. Merz llegó al poder en 2025 prometiendo que iba a cambiar la situación, pero poco se ha materializado y las encuestas le pasan factura. El ministro para la Digitalización y la Reforma del Estado, Karsten Wildeberger (CDU), ha admitido que “hay que reducir rápido la burocracia porque está afectando a la competitividad alemana”. Huberz ha añadido que el objetivo es que haya cambios en este ámbito a finales de año.

Amenazas externas

En la primera jornada del cónclave de Neuhardenberg han participado presidentes de varias empresas tecnológicas. La principal cuestión que han tratado con el Ejecutivo es cómo convertir a Alemania en una potencia en inteligencia artificial. Fuentes del Gobierno han detallado que la prioridad es conseguir la “soberanía tecnológica” frente al empuje chino en inteligencia artificial. Berlín considera que la dependencia tecnológica con China supone una amenaza para la seguridad del país y de Europa. Estados Unidos es considerado como un competidor, pero las mismas fuentes gubernamentales no han mencionado a sus empresas como un riesgo de seguridad pese a la fractura europea con la Casa Blanca de Donald Trump.

Merz ha utilizado su breve comparecencia ante los medios para lanzar uno de sus mensajes más duros tras asegurar que tenían indicios de quién está detrás del ataque fallido el 4 de agosto con drones bomba contra aviones ucranios de carga en el aeropuerto de Leipzig. La policía ha revelado este martes que hallaron un tercer dron que no llegó a su objetivo. “Los autores [de estos ataques híbridos] muestran cada vez más que pueden ser crueles y no tener escrúpulos para causar graves daños materiales, e incluso heridos o muertos”, ha afirmado el canciller. “El Gobierno federal les hará pagar un precio, sin duda pagarán por ello”.

Merz ha anunciado que “pronto” aportarán pruebas que señalan a los presuntos autores, pero no mencionó la posibilidad de que fuera Rusia quien orquestó el ataque fallido. El primer día del encuentro gubernamental ha terminado precisamente con una demostración de prototipos de drones de defensa antiaérea desarrollados por la empresa Tytan. El hecho de que no se detectaran los drones en Leipzig provocó un alud de críticas por la falta de medidas de seguridad contra acciones de este tipo.

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