No encontrarán en estas líneas un mensaje apocalíptico sobre el futuro del Mallorca después de la fea derrota del lunes en Granada. Perdió porque los bermellones fueron peores que su rival en las dos áreas, un asunto que Luis García está obligado a trabajar. Uno es un problema heredado de las dos últimas temporadas con Arrasate y Demichelis. Porque el equipo sigue sufriendo mucho, y eso Pacheta lo dibujó de inmediato en su pizarra, con las transiciones defensivas. No encontrarán en estas líneas un mensaje apocalíptico sobre el futuro del Mallorca después de la fea derrota del lunes en Granada. Perdió porque los bermellones fueron peores que su rival en las dos áreas, un asunto que Luis García está obligado a trabajar. Uno es un problema heredado de las dos últimas temporadas con Arrasate y Demichelis. Porque el equipo sigue sufriendo mucho, y eso Pacheta lo dibujó de inmediato en su pizarra, con las transiciones defensivas.
No encontrarán en estas líneas un mensaje apocalíptico sobre el futuro del Mallorca después de la fea derrota del lunes en Granada. Perdió porque los bermellones fueron peores que su rival en las dos áreas, un asunto que Luis García está obligado a trabajar. Uno es un problema heredado de las dos últimas temporadas con Arrasate y Demichelis. Porque el equipo sigue sufriendo mucho, y eso Pacheta lo dibujó de inmediato en su pizarra, con las transiciones defensivas.
Aunque se baje un escalón, en Segunda División también hay equipos con la suficiente calidad para hacerle daño por las dos bandas. Hay que aprender a recular con velocidad y control, a dejar muchos menos espacios, a ser mucho más contundentes y, aunque parezca de alevines, tapar el segundo palo.
Y en el aspecto ofensivo todo hubiera cambiado con el acierto de Adri Fuentes o Luvumbo, pero la realidad es que sería mucho más preocupante que el equipo fuera incapaz de generar peligro. La puntería también se compra, aunque ese ya es otro debate.
Caer en Los Cármenes fue un palo, pero no hay ningún motivo para disparar las alarmas en la segunda jornada. Es un proyecto nuevo, con un jefe en el banquillo que merece tiempo para desarrollar su idea y un grupo de jugadores que necesita construir un equipo, con todo lo que eso supone.
A falta de que se cierre el mercado, me gusta la plantilla porque hay hambre, talento y experiencia, pero confieso que me sigue faltando un central y un pivote defensivo. Esta Liga es eterna y hay que tener fondo de armario suficiente para todo lo que vendrá. La dirección deportiva del Mallorca, en general, y Pablo Ortells en particular, es consciente de lo que se juega esta temporada, por lo que es mejor pensar que sabe lo que hace.
Es necesario recordar la petición que hizo Luis García el día de su presentación. El asturiano reclamó «equilibrio», tanto en la victoria como en la derrota, y tras la decepción de Granada, ya empiezan a aparecer algunos nervios de más. Y eso no hay que confundirlo con preocupación, que es lógica. A este equipo hay que exigirle hasta la extenuación, pero también tiene derecho a que le dejen trabajar.
Diario de Mallorca – Deportes
