Todo lo que pierde el Real Madrid con el fichaje de Rodri por el Barça

El verano del Real Madrid arrancó con el candidato Enrique Riquelme prometiendo ante notario que ficharía a Rodri Hernández (y a Erling Haaland) si ganaba las elecciones a la presidencia y termina con el capitán de la selección como refuerzo de lujo para la plantilla del Barça, que ya ha acordado el traspaso con el Manchester City. El verano del Real Madrid arrancó con el candidato Enrique Riquelme prometiendo ante notario que ficharía a Rodri Hernández (y a Erling Haaland) si ganaba las elecciones a la presidencia y termina con el capitán de la selección como refuerzo de lujo para la plantilla del Barça, que ya ha acordado el traspaso con el Manchester City.  

El verano del Real Madrid arrancó con el candidato Enrique Riquelme prometiendo ante notario que ficharía a Rodri Hernández (y a Erling Haaland) si ganaba las elecciones a la presidencia y termina con el capitán de la selección como refuerzo de lujo para la plantilla del Barça, que ya ha acordado el traspaso con el Manchester City.

Entre un hito y otro pasaron muchas cosas. Rodri lideró a la España que conquistó en Nueva York el segundo Mundial de su historia, siendo el MVP del campeonato, y puso después a sus agentes a trabajar en su objetivo vital de regresar este verano a su país de nacimiento, después de siete temporadas imperiales en el Manchester City.

El capitán de la selección española de fútbol, Rodrigo Hernández, levanta el trofeo de campeón del mundo de 2026 tras derrotar (1-0) a Argentina en la final en Nueva Jersey (Estados Unidos).
El capitán de la selección española de fútbol, Rodrigo Hernández, levanta el trofeo de campeón del mundo de 2026 tras derrotar (1-0) a Argentina en la final en Nueva Jersey (Estados Unidos). / Jose Breton / AFP7 / Europa Press

Pareció durante mucho tiempo que sería el Real Madrid el club de destino del Balón de Oro de 2024, tanto por su condición de madrileño como por la imperiosa necesidad del club blanco de contratar a un futbolista de sus características desde la retirada de Toni Kroos. Todas las piezas, a priori, encajaban a la perfección.

Pero no fue así. Las vacilaciones del club blanco a la hora de afrontar su fichaje, priorizando las negociaciones para contratar a Diomande y para renovar a Vinícius, llevaron a Rodri a rechazar al Real Madrid y elegir el Barça, que se sumó a la operación justo a tiempo, consciente de que el City estaba dispuesto a atender las demandas de traspaso de un jugador al que le restaba un solo año de contrato.

Los futbolistas Rodri Hernández y Aitana Bonmatí posan tras recibir el Balón de Oro 2024.
Los futbolistas Rodri Hernández y Aitana Bonmatí posan tras recibir el Balón de Oro 2024. / MOHAMMED BADRA / EFE

El consenso que existía entre la afición blanca, entre los seguidores al fútbol en general, de que Rodri era exactamente lo que necesitaba el Real Madrid, nunca terminó de alcanzar al principal despacho de la entidad. La reacción del mediocentro que se impuso a Vinícius en el Balón de Oro y su entendimiento con Riquelme torcían el gesto de Florentino Pérez.

Y así, al contrario de lo sucedido con Cucurella y Bernardo Silva, la última hoja de la margarita de Rodri fue azulgrana. La consecuencia, a 600 kilómetros, es que el Madrid arrancará su tercera temporada consecutiva sin un mediocentro capaz de organizar el, hasta ahora, deficiente juego del equipo. Porque era Rodri o nadie y será nadie salvo cambio de planes a última hora.

Lo asume José Mourinho, quien ha visto perfectamente atendidas el resto de demandas que ha formulado al club en el capítulo de altas. La solución que ha trabajado durante la pretemporada para darle sentido al fútbol de su equipo ha sido situar a Bernardo Silva en su doble pivote. Lo ha hecho acompañando a Valverde o a Camavinga, pero en esa ecuación también entre Tchouaméni, quien aún no ha debutado en los amistosos por problemas musculares menores.

Bernardo Silva, durante un partido de esta pretemporada con el Real Madrid.
Bernardo Silva, durante un partido de esta pretemporada con el Real Madrid. / MIGUEL RIOPA / AFP

«Bernardo nos da salida de balón si juega más bajo, en la posición del seis o del ocho [el doble pivote]. En la posición del diez es otra donde Bernardo está cómodo, es un futbolista que puede jugar en tres o cuatro posiciones», explicaba hace unos días Mourinho. En la mayoría de partidos de la temporada, es fácil imaginar al ex del City como pivote. En las grandes noches, sin embargo…

El fichaje de Diomande dibuja un once ideal con cuatro atacantes puros: el marfileño, Bellingham, Vinícius y Mbappé. Una suma de talento ofensivo que demanda un fuerte sostén físico por detrás. Y Bernardo, un pelotero brillante, nunca ha destacado por su capacidad de despliegue, menos aún en este tramo de su carrera, ya con 32 años cumplidos.

Lo mismo que sucede con Arda Güler, la solución que improvisaron en algunos tramos de la pasada temporada tanto Xabi Alonso como Arbeloa, a quien Mourinho ha ubicado este verano en la mediapunta de Bellingham. Valverde y Tchouaméni representan el caso contrario y Camavinga solo continúa en la plantilla porque no tiene ninguna intención de marcharse. El canterano Thiago Pitarch parece haber convencido a Mou, pero está, hoy, lejos de ser Rodri o Kroos. Nadie en el Madrid se acerca siquiera a serlo. Un verano más. Y ya van tres.

 Diario de Mallorca – Deportes

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