Trump dice que suspende los ataques contra Irán a la espera de un acuerdo rápido

Nuevo bandazo en la guerra de Irán. Tras unos días en los que Washington había vuelto a golpear con fuerza a la República Islámica, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que congela los ataques para tratar de buscar un acuerdo. En esta ocasión, asegura que lo hace a petición de Teherán y de otros países de la región que no especifica. Y que cuenta con el beneplácito de Israel.

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 El presidente de EE UU asegura haber tomado la decisión a petición de Teherán y de otros países de Oriente Próximo  

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado este sábado por la noche que su país aplazará un nuevo ataque contra Irán siempre que pueda alcanzarse rápidamente un acuerdo que detenga las ambiciones nucleares iraníes y permita reabrir el estrecho de Ormuz.

Trump ha escrito en su red social, Truth, que Irán y otros países de Oriente Próximo le habían pedido tiempo para cerrar un acuerdo que conduzca a la “reapertura inmediata, completa y total” de este paso marítimo estratégico y al “fin de la amenaza nuclear iraní”, aunque en su mensaje no identifica qué países han hecho esa petición. El anuncio ha sido publicado después de una conversación telefónica con el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salmán, uno de los principales aliados de Washington en la región.

“Sobre la base de esta petición, he aceptado cancelar el ataque, por el bien futuro del MUNDO y también por la supervivencia de un Irán próspero y exitoso, siempre que podamos alcanzar rápidamente un ACUERDO”, ha escrito Trump.

El presidente ha añadido que Israel “se une a este compromiso”. El Gobierno israelí no ha respondido por ahora a las declaraciones del presidente estadounidense.

Durante la conversación con Trump, el príncipe heredero saudí —conocido como MBS— ha subrayado la “necesidad de priorizar el diálogo para reducir la tensión” en Oriente Próximo, según la agencia oficial saudí de noticias. Un funcionario de la Casa Blanca ha confirmado a Reuters que ambos hablaron, aunque no ha ofrecido más detalles.

El aparente giro hacia la desescalada por parte de Trump, tras varios días de amenazas mutuas de nuevos ataques, supone el último cambio en una guerra iniciada hace cinco meses por Estados Unidos e Israel. Desde entonces, el conflicto se ha extendido desde el golfo Pérsico hasta el mar Rojo e incluso ha alcanzado una instalación situada en Egipto, a orillas del Mediterráneo.

Irán mantiene prácticamente cerrado el estrecho de Ormuz, por donde antes de la guerra transitaba alrededor del 20% del petróleo y del gas natural licuado (GNL) comercializados en el mundo. El cierre ha impulsado los precios de la energía y ha alimentado el temor a un nuevo repunte de la inflación.

Ante las declaraciones de Trump, la agencia semioficial iraní Mehr ha informado este domingo de que responsables militares iraníes, cuya identidad no ha revelado, han calificado la afirmación del mandatario de que Teherán había pedido detener los ataques como “una nueva mentira” destinada a presionar a los Estados árabes del golfo.

Según esas fuentes, las fuerzas iraníes siguen en el máximo nivel de preparación, independientemente de que Estados Unidos decida intensificar el conflicto o retirarse. También advirtieron de que, si el enfrentamiento resulta inevitable, será el campo de batalla el que determine el desenlace.

Teherán ya había advertido previamente a Washington contra cualquier “acción aventurera” y aseguró que respondería de forma contundente a cualquier nuevo ataque contra territorio iraní.

El ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchi, explicó que durante conversaciones telefónicas mantenidas el sábado con altos cargos de Turquía y Pakistán reiteró que Irán responderá con firmeza a cualquier “agresión” y analizó las consecuencias de las “acciones desestabilizadoras” de Estados Unidos, así como el riesgo de un mayor deterioro de la seguridad regional. El propio ministro informó de esas conversaciones en su canal de Telegram.

Horas antes, el ejército de Kuwait aseguró haber derribado drones lanzados por Irán contra varias instalaciones consideradas estratégicas.

Araqchi también afirmó haber comunicado al ministro saudí de Exteriores, el príncipe Faisal bin Farhan, que cualquier ataque de Estados Unidos e Israel, o la participación de otros países de la región en esas acciones, recibiría una “respuesta proporcional”.

En una reunión de su gabinete celebrada el viernes, Trump dijo confiar en que los negociadores estadounidenses —entre ellos su yerno Jared Kushner, el enviado especial Steve Witkoff y el secretario de Estado Marco Rubio— puedan alcanzar un acuerdo con Irán.

Tras el fracaso del alto el fuego alcanzado en abril, el precio del barril de Brent ha aumentado un 24% y los analistas consultados por Reuters prevén nuevas subidas a lo largo del año.

Trump sostiene que evitar que Irán obtenga armas nucleares justifica un aumento temporal del precio de los combustibles, aunque el impacto económico está incrementando la presión política sobre su Administración para encontrar una salida al conflicto.

A las preocupaciones del sector energético se suma que los rebeldes hutíes de Yemen, aliados de Irán, han comenzado en los últimos días a amenazar el estrecho de Bab el Mandeb, situado en la entrada sur del mar Rojo y otra ruta esencial para las exportaciones de petróleo saudí.

La agencia británica United Kingdom Maritime Trade Operations (UKMTO) informó el sábado de dos incidentes marítimos frente a las costas de Omán. En uno de ellos, un proyectil no identificado impactó contra un petrolero y dañó la sala de máquinas. En el otro, el capitán de un buque cisterna informó de una gran explosión junto a la embarcación, aunque no se registraron daños.

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