Avanza el euro digital

Las monedas digitales van a ser una realidad más pronto que tarde, nos guste o no. En ello están EE UU, China y Europa. Cuando suceda, veremos hasta qué punto los gobiernos y los bancos centrales están dispuestos a mantener el efectivo, algo que a algunos nos preocupa porque el papel moneda es uno de los últimos refugios de nuestras libertades en esta sociedad de gran hermano digital. La Comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara ha respaldado un paquete de tres textos legislativos para impulsar el euro digital en la Eurozona. Cuentan las crónicas que se pretende fijar el límite máximo que podrá poseer cada persona, un tope que se revisaría cada dos años y por el cual no se pagará interés alguno, para que no sea ahorrado, sino gastado. Escribe Lorenzo Ramírez: «Bienvenidos a la dictadura monetaria europea». No le falta razón. Esto de que nos orienten y nos obliguen más a gastar que ahorrar es sospechoso. Si no tienes dinero ahorrado eres dependiente del Estado.

En China ya son digitales casi todas las operaciones de pago. Pero la idea de una moneda electrónica es cada vez más una realidad en todas partes. En Europa se la llamará CBDC (Central Bank Digital Currencies), y será lanzada por los bancos centrales, algo que preocupa a la banca tradicional. Cierto que tiene la ventaja de la comodidad y la rapidez, y que permite perseguir a delincuentes, narcotraficantes, estafadores y al dinero negro en general. Pero sus detractores argumentan que esclaviza, al hacernos dependientes de los gobiernos y los bancos, además de ser más vulnerables a ciberataques y apagones.

 Cuentan las crónicas que se pretende fijar el límite máximo que podrá poseer cada persona, un tope que se revisaría cada dos años y por el cual no se pagará interés alguno, para que no sea ahorrado, sino gastado  

Las monedas digitales van a ser una realidad más pronto que tarde, nos guste o no. En ello están EE UU, China y Europa. Cuando suceda, veremos hasta qué punto los gobiernos y los bancos centrales están dispuestos a mantener el efectivo, algo que a algunos nos preocupa porque el papel moneda es uno de los últimos refugios de nuestras libertades en esta sociedad de gran hermano digital. La Comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara ha respaldado un paquete de tres textos legislativos para impulsar el euro digital en la Eurozona. Cuentan las crónicas que se pretende fijar el límite máximo que podrá poseer cada persona, un tope que se revisaría cada dos años y por el cual no se pagará interés alguno, para que no sea ahorrado, sino gastado. Escribe Lorenzo Ramírez: «Bienvenidos a la dictadura monetaria europea». No le falta razón. Esto de que nos orienten y nos obliguen más a gastar que ahorrar es sospechoso. Si no tienes dinero ahorrado eres dependiente del Estado.

En China ya son digitales casi todas las operaciones de pago. Pero la idea de una moneda electrónica es cada vez más una realidad en todas partes. En Europa se la llamará CBDC (Central Bank Digital Currencies), y será lanzada por los bancos centrales, algo que preocupa a la banca tradicional. Cierto que tiene la ventaja de la comodidad y la rapidez, y que permite perseguir a delincuentes, narcotraficantes, estafadores y al dinero negro en general. Pero sus detractores argumentan que esclaviza, al hacernos dependientes de los gobiernos y los bancos, además de ser más vulnerables a ciberataques y apagones.

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