El prototipo que los hospitales Clínic y Sant Joan de Déu de Barcelona han diseñado para emular la bolsa uterina logra que un modelo animal sobreviva tres semanas, lo que acerca a la clínica este dispositivo para prematuros Leer El prototipo que los hospitales Clínic y Sant Joan de Déu de Barcelona han diseñado para emular la bolsa uterina logra que un modelo animal sobreviva tres semanas, lo que acerca a la clínica este dispositivo para prematuros Leer
Cuando hace cinco años comenzó el proyecto fetaLife en el BCNatal, centro clínico y de investigación en medicina fetal y neonatal del Hospital Materno-Infantil de Sant Joan de Déu y el Hospital Clínic de Barcelona, la posibilidad de crear una placenta artificial para aumentar la supervivencia de fetos humanos prematuros ultraextremos (de menos de seis meses de gestación) parecía ciencia ficción. Pero hoy se han presentado resultados que demuestran que la también llamada incubadora líquida es una realidad: en modelo animal (oveja) se logran hasta 21 días de vida del feto en buen estado. Ese tiempo es suficiente para que luego el feto pueda seguir desarrollándose en mejores condiciones (como prematuro extremo) en una incubadora convencional.
La supervivencia posnatal del feto, tras el paso por la incubadora líquida del fetaLife, se mantiene en el seguimiento a los 13 meses, y el animal sometido a esta tecnología presenta un neurodesarrollo similar al de los fetos gestados de forma natural.
Llegar hasta aquí ha supuesto cientos de experimentos; diseñar y mejorar múltiples prototipos de hasta ocho componentes distintos, incluyendo una herramienta de inteligencia artificial, y el trabajo de un equipo multidisciplinar de más de 35 investigadores de diferentes disciplinas —médicos de diversas especialidades, biólogos, ingenieros, matemáticos, personal de enfermería—, así como con la colaboración de otros 35 profesionales, aunque en algunas fases el proyecto ha llegado a implicar hasta 150 personas. Y, por supuesto, también un buen presupuesto: 7,65 millones de euros, aportados por la Fundación «La Caixa».
Una oveja llamada Gaia, que ahora tiene más de un año de vida, es la prueba viviente de que el neurodesarrollo con la máquina del fetaLife es, en el largo plazo, normal.
No obstante, por delante queda un largo, complejo y costoso camino: perfeccionar más todos los componentes de la tecnología, hacer posible su fabricación y, lo que es más importante, demostrar sus resultados en humanos. En paralelo, el Instituto Borja de Bioética de Cataluña ya trabajan en definir en qué indicaciones y condiciones debería de poder usarse esta máquina para poder ser aceptada socialmente. La Fundación «la Caixa» ha anunciado que continuará apoyando económicamente el proyecto, que ha contado también con donaciones de otras entidades.
El equipo competidor de Filadelfia ha logrado 28 días
Lo que falta es, además, urgente: hay otro grupo en Filadelfia, Estados Unidos, que empezó antes un proyecto igual y ya ha logrado una supervivencia del feto de 28 días; y también trabajan en ello otros tres grupos: de Michigan (Estados Unidos), un consorcio entre Australia y Japón, y otro de Toronto, en Canadá. El objetivo final de todos los proyectos es el mismo: aumentar la supervivencia de los prematuros muy extremos y, sobre todo, reducir las secuelas graves que les afectan (neurocerebrales, pulmonares, intestinales, cardiovasculares).
La presentación de los resultados de la primera fase de proyecto se ha realizado hoy en rueda de prensa en Barcelona y ha contado con el director de BCNatal y líder del proyecto fetaLife, y catedrático de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Barcelona (UB), Eduard Gratacós, y la coordinadora médica y científica del proyecto de BCNatal, Elisenda Eixarch, acompañados del director general del Clínic de Barcelona, Josep Maria Campistol; el director gerente del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona, Miquel Pons, y el subdirector general de Investigación y Becas de la Fundación «la Caixa», Àngel Font.
Según han informado, una incubadora líquida es un sistema en el que un neonato muy prematuro puede vivir de forma parecida a la vida uterina, lo que implica condiciones más naturales que las que ofrece la incubadora convencional.
En circulación extracorpórea
El prototipo actual de BCNatal incluye un entorno líquido y permite al prematuro seguir desarrollándose conectado a un sistema de circulación extracorpórea (de la sangre) a través de su propio cordón umbilical, por donde le llega el alimento y el oxígeno que necesita. Una de las complicaciones del proyecto lo ha supuesto la conexión del cordón umbilical del feto a las tubuladuras y cánulas de la máquina, puesto que el cordón umbilical natural se cierra inmediatamente al estar fuera del útero materno. Gratacós ha indicado que la tecnología se ha creado de forma que pueda «engañar a la naturaleza»; es decir, que el «feto no sepa que ha salido de la madre», lo cual da idea de la complejidad del proyecto.
Pero el equipo ha tenido que idear muchas más cosas; entre ellas, un sistema de monitorización propio, que permite una vigilancia permanente de forma remota por parte del equipo médico para poder tener un control intensivo del estado y desarrollo del feto, y las técnicas quirúrgicas y los protocolos necesarios para realizar una transición desde el útero materno a la incubadora líquida sin incidentes. Para luego poder llevar el feto desarrollado en esas condiciones líquidas artificiales a la incubadora convencional, en lo que se denomina transición neonatal, se aplica un proceso similar al «nacimiento» del feto, en el que se le corta el cordón umbilical ( en ese momento conectado a la máquina) para que siga con su desarrollo pero ya usando sus propios pulmones, como cualquier recién nacido.
Dos evaluaciones por expertos
El proyecto ha sido analizado y evaluado favorablemente en dos ocasiones por un panel de expertos de reconocido prestigio internacional en medicina fetal y neonatal procedentes de cinco países. Eixarch ha dicho, en representación del equipo, que este es el «proyecto de nuestra vida».
Por otro lado, la prematuridad fetal extrema afecta a 25.000 familias cada año solo en Europa. La supervivencia, incluso en unidades de excelencia, es baja (de entre el 25 y el 75 %), y una proporción relevante de los supervivientes presenta secuelas importantes de por vida. Con menos de mil gramos de peso, estos recién nacidos precisan soporte respiratorio y alimentación por vía intravenosa para mantenerse con vida, pero esto puede provocar complicaciones y tener un impacto en su vida futura. Por ello se considera que la incubadora líquida puede ser una solución intermedia que mejore la calidad de vida de estos neonatos.
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