Con la llegada de julio y unos termómetros que cada vez se acercan más a los 40 grados en buena parte de España, el aire acondicionado vuelve a convertirse en uno de los grandes protagonistas de los hogares. Las olas de calor obligan a miles de familias a buscar refugio frente a las altas temperaturas y, al mismo tiempo, a intentar controlar el consumo eléctrico para evitar que la factura de la luz se dispare durante los meses de verano. Este equilibrio entre confort y ahorro se ha convertido en una de las principales preocupaciones del periodo estival.
La climatización ya forma parte del día a día de la mayoría de las viviendas españolas. Según el estudio realizado en 2026 por Samsung Climate Solutions sobre el confort de la climatización en el hogar, prácticamente tres de cada cuatro viviendas disponen de algún sistema de aire acondicionado. Además, entre quienes cuentan con este tipo de instalación, el 66,5% asegura sentirse cómodo o muy cómodo durante el verano. La situación es muy distinta para quienes no disponen de climatización, ya que solo el 25,5% afirma soportar las altas temperaturas con una sensación de confort similar. Estos datos reflejan la creciente dependencia de estos sistemas en los hogares.
Sin embargo, mantener la casa fresca tiene un coste que preocupa cada vez más a los consumidores. El incremento del importe mensual de la factura de la luz hace que muchas familias limiten el uso del aire acondicionado incluso durante los días de más calor. De hecho, el mismo estudio refleja que un 62% de los usuarios reconoce utilizarlo menos de lo que le gustaría por miedo al gasto eléctrico. En este contexto, buscar el asesoramiento de especialistas puede ayudar a utilizar estos aparatos de una forma más eficiente y a reducir el impacto económico sin renunciar al confort. La gestión del consumo se ha convertido en una prioridad para muchos hogares durante el verano.
¿Es mejor apagar y encender o dejar el aire en funcionamiento?
Uno de esos consejos llega de un experto de Timeless Advisor, una asesoría especializada en localizar las ofertas más económicas y en diseñar estrategias adaptadas al bolsillo de cada consumidor. En uno de sus últimos vídeos explica que una de las ideas más extendidas sobre el ahorro energético es, precisamente, una de las más equivocadas. Según afirma, apagar el aire acondicionado cada vez que se siente frío no reduce el consumo, sino que puede provocar el efecto contrario al obligar al equipo a realizar un mayor esfuerzo cada vez que vuelve a ponerse en funcionamiento. Su mensaje busca desmontar hábitos muy arraigados en el uso doméstico de estos sistemas.
El especialista señala que la clave se encuentra en el compresor, el componente que más energía consume dentro del sistema de aire acondicionado. Su funcionamiento hace que el mayor gasto se produzca durante el arranque, mientras que mantener el aparato encendido durante un periodo prolongado a una potencia baja resulta más eficiente. Por ese motivo, recomienda fijar una temperatura estable de entre 23 y 24 grados para que el equipo mantenga el ambiente sin necesidad de realizar continuos ciclos de encendido y apagado que incrementan el consumo. Este ajuste, según explica, puede marcar la diferencia en la factura mensual.
Las excepciones donde debes apagar el aire acondicionado
No obstante, el experto también recuerda que esta recomendación debe adaptarse a cada situación. Mantener el aire acondicionado funcionando de forma continua tiene sentido cuando la vivienda permanece ocupada durante gran parte del día. En cambio, si una persona pasa muchas horas fuera de casa y solo permanece en ella durante el fin de semana, considera más razonable utilizar el sistema únicamente en esos momentos. La conclusión es que el verdadero ahorro no depende de apagar el aparato constantemente, sino de conocer cómo funciona y ajustar su uso a las necesidades reales de cada hogar. La eficiencia energética, en este sentido, depende tanto de la tecnología como de los hábitos de consumo.
El profesional explica cómo funciona realmente, en términos de ahorro, el uso del aire acondicionado y el gasto en cada caso
Con la llegada de julio y unos termómetros que cada vez se acercan más a los 40 grados en buena parte de España, el aire acondicionado vuelve a convertirse en uno de los grandes protagonistas de los hogares. Las olas de calor obligan a miles de familias a buscar refugio frente a las altas temperaturas y, al mismo tiempo, a intentar controlar el consumo eléctrico para evitar que la factura de la luz se dispare durante los meses de verano. Este equilibrio entre confort y ahorro se ha convertido en una de las principales preocupaciones del periodo estival.
La climatización ya forma parte del día a día de la mayoría de las viviendas españolas. Según el estudio realizado en 2026 por Samsung Climate Solutions sobre el confort de la climatización en el hogar, prácticamente tres de cada cuatro viviendas disponen de algún sistema de aire acondicionado. Además, entre quienes cuentan con este tipo de instalación, el 66,5% asegura sentirse cómodo o muy cómodo durante el verano. La situación es muy distinta para quienes no disponen de climatización, ya que solo el 25,5% afirma soportar las altas temperaturas con una sensación de confort similar. Estos datos reflejan la creciente dependencia de estos sistemas en los hogares.
Sin embargo, mantener la casa fresca tiene un coste que preocupa cada vez más a los consumidores. El incremento del importe mensual de la factura de la luz hace que muchas familias limiten el uso del aire acondicionado incluso durante los días de más calor. De hecho, el mismo estudio refleja que un 62% de los usuarios reconoce utilizarlo menos de lo que le gustaría por miedo al gasto eléctrico. En este contexto, buscar el asesoramiento de especialistas puede ayudar a utilizar estos aparatos de una forma más eficiente y a reducir el impacto económico sin renunciar al confort. La gestión del consumo se ha convertido en una prioridad para muchos hogares durante el verano.
¿Es mejor apagar y encender o dejar el aire en funcionamiento?
Uno de esos consejos llega de un experto de Timeless Advisor, una asesoría especializada en localizar las ofertas más económicas y en diseñar estrategias adaptadas al bolsillo de cada consumidor. En uno de sus últimos vídeos explica que una de las ideas más extendidas sobre el ahorro energético es, precisamente, una de las más equivocadas. Según afirma, apagar el aire acondicionado cada vez que se siente frío no reduce el consumo, sino que puede provocar el efecto contrario al obligar al equipo a realizar un mayor esfuerzo cada vez que vuelve a ponerse en funcionamiento. Su mensaje busca desmontar hábitos muy arraigados en el uso doméstico de estos sistemas.
El especialista señala que la clave se encuentra en el compresor, el componente que más energía consume dentro del sistema de aire acondicionado. Su funcionamiento hace que el mayor gasto se produzca durante el arranque, mientras que mantener el aparato encendido durante un periodo prolongado a una potencia baja resulta más eficiente. Por ese motivo, recomienda fijar una temperatura estable de entre 23 y 24 grados para que el equipo mantenga el ambiente sin necesidad de realizar continuos ciclos de encendido y apagado que incrementan el consumo. Este ajuste, según explica, puede marcar la diferencia en la factura mensual.
Las excepciones donde debes apagar el aire acondicionado
No obstante, el experto también recuerda que esta recomendación debe adaptarse a cada situación. Mantener el aire acondicionado funcionando de forma continua tiene sentido cuando la vivienda permanece ocupada durante gran parte del día. En cambio, si una persona pasa muchas horas fuera de casa y solo permanece en ella durante el fin de semana, considera más razonable utilizar el sistema únicamente en esos momentos. La conclusión es que el verdadero ahorro no depende de apagar el aparato constantemente, sino de conocer cómo funciona y ajustar su uso a las necesidades reales de cada hogar. La eficiencia energética, en este sentido, depende tanto de la tecnología como de los hábitos de consumo.
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