La razón por la que Europa quiere acabar con los aires acondicionados: la fecha que pondrá fin a su comercialización

Las sucesivas olas de calor han convertido el aire acondicionado en un aliado casi imprescindible para miles de hogares españoles. Durante las últimas semanas, numerosas zonas de la península han registrado temperaturas que han rondado o incluso superado los 38 grados con gran frecuencia, una situación que ha disparado el uso de los sistemas de climatización para hacer frente a las jornadas más sofocantes. Lo que hace apenas unos años se consideraba un elemento de confort se ha transformado en una necesidad para muchas familias.

Este aumento de la demanda también se refleja en las cifras del sector. Según los datos del mercado HVAC, la actividad registró un crecimiento agregado del 11,4%, con una facturación total de 2.041,7 millones de euros. Por su parte, el segmento de equipos de aire acondicionado, bombas de calor y sistemas de producción de agua caliente sanitaria también mantuvo una evolución positiva al crecer un 6,5% durante 2025, confirmando el buen momento que atraviesa una industria impulsada por las altas temperaturas y la búsqueda de soluciones cada vez más eficientes.

Sin embargo, mientras estos equipos ganan protagonismo en los hogares, Europa ya trabaja en un importante cambio que afectará al futuro del sector. La preocupación no está centrada en los aparatos en sí, sino en algunos de los gases refrigerantes que utilizan para funcionar. La Unión Europea ha decidido endurecer la normativa sobre los llamados hidrofluorocarburos, conocidos como HFC, al considerar que, aunque en su día sustituyeron a otros compuestos perjudiciales para la capa de ozono, poseen un elevado potencial de calentamiento global cuando se liberan a la atmósfera.

Europa pretende reducir el uso de estos sistemas

Entre los refrigerantes afectados figuran el R134a, el R404A y el R410A. Incluso el R32, uno de los más habituales en los equipos actuales de aire acondicionado y aerotermia, también quedará sometido a restricciones durante los próximos años. La estrategia europea consiste en eliminar progresivamente estos gases y favorecer el uso de refrigerantes mucho menos contaminantes. Entre las alternativas que ya están implantando los fabricantes destacan el propano R290, el dióxido de carbono R744, el amoníaco y nuevas mezclas de bajo impacto ambiental.

Dentro del calendario previsto, una de las primeras medidas llegará en 2026, cuando dejarán de comercializarse determinados frigoríficos y congeladores domésticos que empleen algunos gases fluorados. En el caso de los sistemas de climatización, el proceso será más gradual y tendrá una fecha especialmente relevante en 2029, cuando muchos equipos de aire acondicionado de pequeña potencia que utilicen refrigerantes con un elevado potencial contaminante dejarán de poder venderse si no cumplen unos requisitos imprescindibles.

Esto significa que tendrás que cambiar tu aire acondicionado

Pese a la inquietud que ha generado este cambio, la normativa no obliga a sustituir los aparatos que ya están instalados en viviendas o negocios. Los consumidores podrán seguir utilizando sus equipos mientras continúen funcionando correctamente. Las restricciones afectan principalmente a la fabricación y comercialización de nuevos modelos. No obstante, los propietarios de aparatos más antiguos podrían encontrarse con otro inconveniente a medida que avance la transición, ya que algunos gases refrigerantes serán cada vez más difíciles de conseguir y sus recargas podrían encarecerse de forma notable. En determinados casos, incluso podría dejar de compensar económicamente reparar un equipo averiado.

Así es como afectará esta medida a tu hogar

Ante este escenario, los especialistas recomiendan comprobar qué tipo de refrigerante utiliza cada aparato y prestar atención a su estado de conservación y eficiencia. Si el sistema presenta averías frecuentes o ha perdido rendimiento, la sustitución por un modelo adaptado a las nuevas tecnologías puede convertirse en la opción más rentable a medio plazo. El mensaje que traslada la Unión Europea no pasa por retirar de inmediato los aires acondicionados actuales, sino por impulsar una transición progresiva hacia equipos que empleen refrigerantes con un menor impacto sobre el clima y contribuyan a reducir las emisiones contaminantes en los próximos años.

 Desde Bruselas existe la inquietud por reducir el uso de los sistemas de refrigeración y de aire acondicionado durante los próximos años  

Las sucesivas olas de calor han convertido el aire acondicionado en un aliado casi imprescindible para miles de hogares españoles. Durante las últimas semanas, numerosas zonas de la península han registrado temperaturas que han rondado o incluso superado los 38 grados con gran frecuencia, una situación que ha disparado el uso de los sistemas de climatización para hacer frente a las jornadas más sofocantes. Lo que hace apenas unos años se consideraba un elemento de confort se ha transformado en una necesidad para muchas familias.

Este aumento de la demanda también se refleja en las cifras del sector. Según los datos del mercado HVAC, la actividad registró un crecimiento agregado del 11,4%, con una facturación total de 2.041,7 millones de euros. Por su parte, el segmento de equipos de aire acondicionado, bombas de calor y sistemas de producción de agua caliente sanitaria también mantuvo una evolución positiva al crecer un 6,5% durante 2025, confirmando el buen momento que atraviesa una industria impulsada por las altas temperaturas y la búsqueda de soluciones cada vez más eficientes.

Sin embargo, mientras estos equipos ganan protagonismo en los hogares, Europa ya trabaja en un importante cambio que afectará al futuro del sector. La preocupación no está centrada en los aparatos en sí, sino en algunos de los gases refrigerantes que utilizan para funcionar. La Unión Europea ha decidido endurecer la normativa sobre los llamados hidrofluorocarburos, conocidos como HFC, al considerar que, aunque en su día sustituyeron a otros compuestos perjudiciales para la capa de ozono, poseen un elevado potencial de calentamiento global cuando se liberan a la atmósfera.

Europa pretende reducir el uso de estos sistemas

Entre los refrigerantes afectados figuran el R134a, el R404A y el R410A. Incluso el R32, uno de los más habituales en los equipos actuales de aire acondicionado y aerotermia, también quedará sometido a restricciones durante los próximos años. La estrategia europea consiste en eliminar progresivamente estos gases y favorecer el uso de refrigerantes mucho menos contaminantes. Entre las alternativas que ya están implantando los fabricantes destacan el propano R290, el dióxido de carbono R744, el amoníaco y nuevas mezclas de bajo impacto ambiental.

Dentro del calendario previsto, una de las primeras medidas llegará en 2026, cuando dejarán de comercializarse determinados frigoríficos y congeladores domésticos que empleen algunos gases fluorados. En el caso de los sistemas de climatización, el proceso será más gradual y tendrá una fecha especialmente relevante en 2029, cuando muchos equipos de aire acondicionado de pequeña potencia que utilicen refrigerantes con un elevado potencial contaminante dejarán de poder venderse si no cumplen unos requisitos imprescindibles.

Esto significa que tendrás que cambiar tu aire acondicionado

Pese a la inquietud que ha generado este cambio, la normativa no obliga a sustituir los aparatos que ya están instalados en viviendas o negocios. Los consumidores podrán seguir utilizando sus equipos mientras continúen funcionando correctamente. Las restricciones afectan principalmente a la fabricación y comercialización de nuevos modelos. No obstante, los propietarios de aparatos más antiguos podrían encontrarse con otro inconveniente a medida que avance la transición, ya que algunos gases refrigerantes serán cada vez más difíciles de conseguir y sus recargas podrían encarecerse de forma notable. En determinados casos, incluso podría dejar de compensar económicamente reparar un equipo averiado.

Así es como afectará esta medida a tu hogar

Ante este escenario, los especialistas recomiendan comprobar qué tipo de refrigerante utiliza cada aparato y prestar atención a su estado de conservación y eficiencia. Si el sistema presenta averías frecuentes o ha perdido rendimiento, la sustitución por un modelo adaptado a las nuevas tecnologías puede convertirse en la opción más rentable a medio plazo. El mensaje que traslada la Unión Europea no pasa por retirar de inmediato los aires acondicionados actuales, sino por impulsar una transición progresiva hacia equipos que empleen refrigerantes con un menor impacto sobre el clima y contribuyan a reducir las emisiones contaminantes en los próximos años.

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