Se cierra la primera jornada del Mundial con resultados, sorpresas y confirmaciones que adivinan tendencias que pueden llegar a serlo en esta edición de la copa del mundo. Se cierra la primera jornada del Mundial con resultados, sorpresas y confirmaciones que adivinan tendencias que pueden llegar a serlo en esta edición de la copa del mundo.
Se cierra la primera jornada del Mundial con resultados, sorpresas y confirmaciones que adivinan tendencias que pueden llegar a serlo en esta edición de la copa del mundo.
El Viejo Continente ha perdido su privilegiado estatus futbolístico aunque sigue mirando por encima del hombro al resto de continentes. Hubo que esperar hasta la madrugada del domingo para ver el primer triunfo europeo: la goleada de Alemania ante la exótica Curaçao. Sin embargo, los empates de Países Bajos ante Japón, España ante Cabo Verde, Portugal ante el Congo o Bélgica ante Egipto son síntomas inequívocos de una regresión. En Sudamérica el panorama no es más halagüeño porque Brasil no fue capaz de ganar en su estreno, Ecuador fue doblegada por Costa de Marfil y Uruguay sufrió para empatar con Arabia. Solo la aparición estelar de Messi arrojó algo de luz en Argentina, la única selección sudamericana que logró vencer en su estreno junto a Colombia, que doblegó a la inocente Uzbekistán.
Por contra, pocas selecciones han mostrado más atractivo con el balón en los pies que japoneses y norcoreanos, que empataron con neerlandeses y doblegaron a los checos, respectivamente, con un estilo proactivo. Pero los equipos de la Asia Oriental no son los únicos que ha elevado su listón competitivo, las naciones de Oriente Medio también dejan una buena impronta. Arabia Saudí puso contra las cuerdas a Uruguay, la Catar de Lopetegui empató con Suiza, la maltratada Irán rozó el triunfo ante Nueva Zelanda y hasta Australia, geolocalizada futbolísticamente en esta región, doblegó a Turquía evidenciando el paso adelante del fútbol asiático. África, por su parte, ha confirmado que puede competir con cualquiera. Costa de Marfil se deshizo de Ecuador y Ghana de Panamá mientras Marruecos tuteaba a Brasil, Egipto perdonaba la vida a Bélgica, Senegal daba la cara ante una Francia a la que dominó hasta que apareció Mbappé y Argelia compitió ante Argentina, frente a la solo dobló la rodilla ante Messi. Fútbol con poderío físico y el buen pie de jugadores que llevan años jugando en las grandes ligas europeas.
Los cracks del Mundial aparecieron en la primera jornada del torneo con mención especial para Lionel Messi. El argentino anotó a sus 38 años un hat-trick que le iguala con Klose como máximo goleador de los Mundiales y dispara a Argentina en los pronósticos. “Está encendida la cabra (G.O.A.T.)” bromeaba Enzo Fernández para definir el partido de Messi. No fue el único que se echó el equipo encima. Erling Haaland debutaba en un Mundial al que Noruega llegaba 32 años después. En aquella selección pretérita estaban los padres de Haaland y Sorloth, hoy sus hijos toman el testigo. El del City marcó dos goles y fue clave en la goleada de los de Solbakken sobre Irak. Tampoco quiso faltar al estreno Kylian Mbappé, que anotó dos tantos para romper un partido ante Senegal. El inglés Harry Kane lideró a Inglaterra con un doblete ante Croacia y le secundó Bellingham con otro gol. El alemán Kai Havertz también se asomó al escaparate marcando dos tantos y también se apuntó Vinícius, autor del gol brasileño ante Marruecos. Entre los fiascos aparece un Cristiano Ronaldo lastrado por el mal juego portugués y en España se espera a Lamine Yamal.

El Mundial está plagado de jugadores desconocidos que salen convertidos en héroes en sus países. Uno es Vozinha, portero caboverdiano de 40 años que mantuvo su portería a cero ante España con paradas de enorme mérito. Electricista, pintor y monitor de playa cuando el fútbol no le daba su sitio, el hoy portero del Chaves en la segunda portuguesa pasó de 50 mil seguidores a siete millones en 24 horas en Instagram. Otro héroe es el saudí Mohammed Alowais, portero de 34 años que fue el artífice del empate ante Uruguay. Aowais se entrena con unas gafas estrobocópicas diseñadas para mejorar la concentración, la velocidad de reacción y la toma de decisiones. Limitan la información visual que recibe y así se estimulan sus reflejos. Tampoco pasará inadvertido el iraquí Aymen Hussein, jugador perseguido por la tragedia. Cuando tenía 12 años su padre, oficial del Ejército iraquí, murió a manos de Al Qaeda. Y años más tarde el Estado Islámico secuestró a su hermano, que era policía. Hoy sigue en paradero desconocido. Aymen marcó un gol clave para clasificar a Irak al Mundial cuarenta años después y anotó ante Noruega el primer gol de los suyos en el torneo. La lista sigue con el jordano Ali Olwan, que marcó el primer gol de Jordania en un Mundial, o con el bigoleador neozelandés Elijah Just, formado en la ‘Olé Football Academy’, llamada así por estar inspirada en el fútbol español.
Diario de Mallorca – Deportes
