Sebastián Ramírez, abogado laboralista: «Si una artrosis te impide trabajar tienes derecho a una incapacidad permanente»

En 2026 las pensiones por incapacidad permanente han vuelto a situarse en el centro del debate social tras su revalorización conforme al IPC, con una subida general del 2,7% impulsada por el Real Decreto-ley 16/2025. Esta actualización afecta a más de un millón de personas y abarca todos los grados reconocidos dentro del sistema, desde la incapacidad permanente total hasta la gran invalidez. El marco legal, definido por el Estatuto de los Trabajadores y la normativa de la Seguridad Social, establece que estas prestaciones deben garantizar ingresos suficientes a quienes no pueden trabajar debido a una enfermedad o accidente, aunque las cuantías varían notablemente según el grado reconocido.

Sin embargo, acceder a una pensión de este tipo sigue siendo un proceso complejo y en muchos casos frustrante para los solicitantes. La primera gran dificultad radica en demostrar mediante informes médicos que las limitaciones son lo suficientemente graves y permanentes como para impedir el desempeño laboral. A esto se suma que la Seguridad Social deniega un alto porcentaje de solicitudes en primera instancia, lo que obliga a muchos afectados a iniciar reclamaciones administrativas e incluso procedimientos judiciales. La valoración de la incapacidad no solo depende del diagnóstico, sino también de cómo afecta a la profesión habitual, lo que introduce un margen de interpretación que suele generar controversia.

Esta situación provoca que una parte significativa de los casos acabe resolviéndose en los tribunales, donde el papel de abogados especializados resulta determinante. La diferencia entre una incapacidad permanente total, que permite trabajar en otra actividad, y una absoluta, que inhabilita para cualquier empleo, puede suponer cientos de euros al mes, lo que explica la alta litigiosidad en esta materia. A pesar de la mejora de las cuantías en 2026, expertos coinciden en que el verdadero problema no es solo económico, sino el acceso efectivo al derecho, condicionado por trámites largos, criterios restrictivos y la necesidad de una sólida prueba médica.

¿Las dolencias diarias pueden dar derecho a incapacidad?

Sebastián Ramírez, abogado laboralista conocido en redes sociales bajo el pseudónimo de «Leyes con Sebas» por su contenido divulgativo sobre los derechos de todos los trabajadores, expone la situación que muchos empleados sufren en su día a día laboral. «Si tienes lesiones o dolores en los hombros y cada día te cuesta más ir a trabajar, escucha muy bien esto», comienza explicando el profesional del derecho laboral en una de sus últimas publicaciones. Esta condición física es más habitual de lo normal pero, por norma general, los empleados entiende que es algo normal, que como no es una enfermedad grave diagnosticada no tienen derecho a incapacidad, pero no es así.

El abogado ejemplifica ciertos supuestos en base a su experiencia profesional. «Cada día veo muchos casos de muchas personas que van a trabajar con dolores verdaderamente insoportables en los hombros, y es que hay muchas patologías que pueden aparecer en los hombros, como por ejemplo artrosis, la propia degeneración tras muchos años de trabajo o las lesiones de un accidente, por ejemplo laboral«, comenta. Por ende, no depende tanto de la enfermedad en sí, sino de como afecte esta patología a tu rutina laboral. «Cuando realmente te impide ir a trabajar y cada día supone un esfuerzo añadido al dolor, debes saber que tienes derecho a una pensión por incapacidad permanente», informa.

Así es como debes solicitar la pensión por incapacidad permanente

Ramírez explica el procedimiento a seguir en estos casos. «En primer lugar, lo que tienes que hacer es demostrar que verdaderamente no puedes trabajar mediante informes médicos. Tras ello, solicitar la incapacidad permanente, aunque la Seguridad Social en la mayoría de ocasiones lo rechaza», avisa. El rechazo puede parecer el final, pero, en realidad, es parte del proceso. «Es ahí cuando tienes que buscar un abogado especialista, alguien que sepa de la materia, para que pueda tramitar ante los juzgados tu solicitud de incapacidad permanente«, concluye. En este sentido, el profesional recomienda el asesoramiento de los profesionales del derecho para conseguir llevar ante la justicia el caso y que este sea convalidado.

 El profesional del derecho laboral explica que si esta dolencia es diaria y te imposibilita trabajar al 100% es probable que tengas derecho a una pensión por incapacidad laboral  

En 2026 las pensiones por incapacidad permanente han vuelto a situarse en el centro del debate social tras su revalorización conforme al IPC, con una subida general del 2,7% impulsada por el Real Decreto-ley 16/2025. Esta actualización afecta a más de un millón de personas y abarca todos los grados reconocidos dentro del sistema, desde la incapacidad permanente total hasta la gran invalidez. El marco legal, definido por el Estatuto de los Trabajadores y la normativa de la Seguridad Social, establece que estas prestaciones deben garantizar ingresos suficientes a quienes no pueden trabajar debido a una enfermedad o accidente, aunque las cuantías varían notablemente según el grado reconocido.

Sin embargo, acceder a una pensión de este tipo sigue siendo un proceso complejo y en muchos casos frustrante para los solicitantes. La primera gran dificultad radica en demostrar mediante informes médicos que las limitaciones son lo suficientemente graves y permanentes como para impedir el desempeño laboral. A esto se suma que la Seguridad Social deniega un alto porcentaje de solicitudes en primera instancia, lo que obliga a muchos afectados a iniciar reclamaciones administrativas e incluso procedimientos judiciales. La valoración de la incapacidad no solo depende del diagnóstico, sino también de cómo afecta a la profesión habitual, lo que introduce un margen de interpretación que suele generar controversia.

Esta situación provoca que una parte significativa de los casos acabe resolviéndose en los tribunales, donde el papel de abogados especializados resulta determinante. La diferencia entre una incapacidad permanente total, que permite trabajar en otra actividad, y una absoluta, que inhabilita para cualquier empleo, puede suponer cientos de euros al mes, lo que explica la alta litigiosidad en esta materia. A pesar de la mejora de las cuantías en 2026, expertos coinciden en que el verdadero problema no es solo económico, sino el acceso efectivo al derecho, condicionado por trámites largos, criterios restrictivos y la necesidad de una sólida prueba médica.

¿Las dolencias diarias pueden dar derecho a incapacidad?

Sebastián Ramírez, abogado laboralista conocido en redes sociales bajo el pseudónimo de «Leyes con Sebas» por su contenido divulgativo sobre los derechos de todos los trabajadores, expone la situación que muchos empleados sufren en su día a día laboral. «Si tienes lesiones o dolores en los hombros y cada día te cuesta más ir a trabajar, escucha muy bien esto», comienza explicando el profesional del derecho laboral en una de sus últimas publicaciones. Esta condición física es más habitual de lo normal pero, por norma general, los empleados entiende que es algo normal, que como no es una enfermedad grave diagnosticada no tienen derecho a incapacidad, pero no es así.

El abogado ejemplifica ciertos supuestos en base a su experiencia profesional. «Cada día veo muchos casos de muchas personas que van a trabajar con dolores verdaderamente insoportables en los hombros, y es que hay muchas patologías que pueden aparecer en los hombros, como por ejemplo artrosis, la propia degeneración tras muchos años de trabajo o las lesiones de un accidente, por ejemplo laboral«, comenta. Por ende, no depende tanto de la enfermedad en sí, sino de como afecte esta patología a tu rutina laboral. «Cuando realmente te impide ir a trabajar y cada día supone un esfuerzo añadido al dolor, debes saber que tienes derecho a una pensión por incapacidad permanente», informa.

Así es como debes solicitar la pensión por incapacidad permanente

Ramírez explica el procedimiento a seguir en estos casos. «En primer lugar, lo que tienes que hacer es demostrar que verdaderamente no puedes trabajar mediante informes médicos. Tras ello, solicitar la incapacidad permanente, aunque la Seguridad Social en la mayoría de ocasiones lo rechaza», avisa. El rechazo puede parecer el final, pero, en realidad, es parte del proceso. «Es ahí cuando tienes que buscar un abogado especialista, alguien que sepa de la materia, para que pueda tramitar ante los juzgados tu solicitud de incapacidad permanente«, concluye. En este sentido, el profesional recomienda el asesoramiento de los profesionales del derecho para conseguir llevar ante la justicia el caso y que este sea convalidado.

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