Veinte años de ‘La Amargura’, la agrupación por la que no daban «ni un duro»

“Ni un duro”. Es la poca fe que le tenían en aquel proyecto. Hace veinte años vaticinaron una corta vida para la agrupación de la Amargura. Dos décadas después, late con fuerza y cumple su aniversario. Una prueba que, a pesar de las dificultades, la música sacra tiene cabida en Ceuta.

Miguel Ángel Seglar quizá nunca pensó que la agrupación que recuperó en Ceuta llegaría a las dos décadas de vida. ‘La Amargura’ alcanza una basta trayectoria a pesar de ese mal augurio que pesaba sobre cuando se refundó.

Tras los intentos fallidos previos, esa decisión fue la que llevó a la formación a sobrevivir. Actualmente entre sus filas se halla un centenar de miembros y cuenta un variado repertorio musical.

«Unos chavales»

“Éramos un grupo de chavales que pertenecía a la anterior banda, la que se creó en los años ochenta. Desapareció entre finales de los noventa e inicios de los 2000”, explica. Ninguno de ellos quería renunciar a la música sacra a la que habían abanderado hasta ese momento.

“Tomamos esa decisión. Nadie dio un ni un duro por nosotros. Empezamos con unas treinta personas. Sin embargo, a día de hoy, somos bastante reconocidos a nivel nacional”, comenta.

“Saben de nosotros por Andalucía y fuera de esa región. Eso es un privilegio”, expresa el que fuera antiguo director, un cargo que ostenta su hijo en el presente. La sociedad ceutí no depositó muchas esperanzas en la iniciativa por los intentos fallidos anteriores.

Bandas

“Antes sucedió algo parecido. Esta ciudad siempre ha sido muy de bandas civiles.  Había muchas. Estaba la de San Amaro, de Nogal, la de la Perla y la de la Ciudad de Ceuta. Había, pero duraban nada y menos. La que estuvo más tiempo en activo fue la antigua de la Amargura, que estuvo en pie cerca de veinte años”, recuerda.

Rememora también una de cornetas y tambores. “La formaban, tocaban en Semana Santa y desaparecía”, menciona. Seglar estima que la mayor dificultad para el desarrollo de una agrupación local es por estar fuera de la península. Cree que ello reduce las opciones para mantener un grupo.

“Es fácil que en la Península toquen personas de San Fernando y de Puerto Real en un mismo grupo. Aquí estamos rodeados de mar. Es difícil lograr constancia y compromiso”, indica.

Ensayos y convivencia

“Nadie apostaba por nosotros. Poco a poco hemos crecido. Ahora componemos una plantilla de 105”, recalca. Seglar atribuye el éxito actual a la organización de ensayos a lo largo del año.

Años atrás lo habitual era solo hacerlo durante un mes. A ello se suman las actividades que se organizan para alentar a sus integrantes. Las reuniones, planes y convivencias también han sido parte de los ingredientes que la han llevado a cumplir dos décadas de trayectoria.

“Hace tres semanas quedamos para hacer una paella. Terminamos cerca de las diez de la noche, después de tocar. Después del encuentro, había que trabajar. Es importante motivar a las personas”, manifiesta.

Seglar asegura que en muchas ocasiones no se lleva a cabo esta agenda con mucha previsión. “Vamos sobre la marcha. Se sugiere ir a algún sitio y quizá se presentan cuarenta. Hasta la fecha, nos está yendo bien así gracias a dios”, concreta.

Evolución

“La evolución ha sido abismal. Cuando se creó, tocábamos seis marchas mal contadas. Ahora llegan a sesenta. Tiene un gran nivel musical. Sobre todo, fue a mejor cuando se cambió la dirección musical. Mi hijo vino con otras ideas”, admite. De hecho, reconoce que rechazan contratos porque ya tienen la programación completa.

Han avanzado mucho, pero todavía queda por hacer. Uno de sus retos más próximos es renovar el uniforme. Sin embargo, el mayor desafío es encontrar un local lo suficientemente amplio para todos.

“No tenemos queja alguna del actual, pero se nos queda pequeño. Ya hemos pasado por tres o cuatro, pero siempre nos pasa. El último estaba en las Murallas Reales. Teníamos que sacar a los percusionistas a la calle para ensayar”.

Explica que en un día de menos asistencia acuden cerca de 80 personas a la reunión. “Ahí vamos justitos, pero cuando ya son los 105, no entramos”, asegura. “Estamos como sardinas en lata”, bromea.

Pasado y futuro

El pasado de ‘La Amargura’ lo configuran numerosas anécdotas y vivencias. Plasmadas en enseres como placas o fotografías, son parte del patrimonio de la formación. “No hemos parado en veinte años. Uno de los momentos más emotivos que hemos vivido fue la despedida de la antigua imagen de Jesús Caído. Se la llevaron a Alhaurín de la Torre”, relata.

“La presentación del traje antiguo también es parte de eso. Fue cuando estrenamos una marcha para un compañero que falleció”, añade. Ya han pasado dos décadas, pero aún está el porvenir.

Los encargados de moldearlo son los jóvenes de la cantera, que “está pisando fuerte”. Seglar señala que fundamentalmente la forman chicos de 14 y 15 años. “Muchos pequeños aprenden con nosotros. No aseguramos que vayan a salir a la calle con, pero vienen al ensayo. Son niños de seis y siete años”, concreta.

Actos

La celebración del aniversario ya tiene fechas y actividades. “Hemos pensado en hacer un concierto en junio. Exactamente el día seis de ese mes es cuando se cumplen los 20 años”, especifica.

A este se suma la intención de organizar algún viaje de ocio y dos concursos para elegir el cartel y el escudo por la efeméride. Los ganadores del certamen obtienen cien euros. Los interesados pueden presentar sus trabajos hasta el 20 de febrero.

No son las únicas actividades contempladas. Desde ‘La Amargura’ anuncian que actuarán en la iglesia de San Francisco el día 27. El 20 de marzo lo harán de nuevo, pero con un cambio de escenario: la iglesia de los Remedios.

La entrada Veinte años de ‘La Amargura’, la agrupación por la que no daban «ni un duro» aparece primero en El Faro de Ceuta.

 “Ni un duro”. Es la poca fe que le tenían en aquel proyecto. Hace veinte años vaticinaron una corta vida para la agrupación de la Amargura. Dos décadas después, late con fuerza y cumple su aniversario. Una prueba que, a pesar de las dificultades, la música sacra tiene cabida en Ceuta. Miguel Ángel Seglar quizá
La entrada Veinte años de ‘La Amargura’, la agrupación por la que no daban «ni un duro» aparece primero en El Faro de Ceuta.  

“Ni un duro”. Es la poca fe que le tenían en aquel proyecto. Hace veinte años vaticinaron una corta vida para la agrupación de la Amargura. Dos décadas después, late con fuerza y cumple su aniversario. Una prueba que, a pesar de las dificultades, la música sacra tiene cabida en Ceuta.

Miguel Ángel Seglar quizá nunca pensó que la agrupación que recuperó en Ceuta llegaría a las dos décadas de vida. ‘La Amargura’ alcanza una basta trayectoria a pesar de ese mal augurio que pesaba sobre cuando se refundó.

Tras los intentos fallidos previos, esa decisión fue la que llevó a la formación a sobrevivir. Actualmente entre sus filas se halla un centenar de miembros y cuenta un variado repertorio musical.

«Unos chavales»

“Éramos un grupo de chavales que pertenecía a la anterior banda, la que se creó en los años ochenta. Desapareció entre finales de los noventa e inicios de los 2000”, explica. Ninguno de ellos quería renunciar a la música sacra a la que habían abanderado hasta ese momento.

“Tomamos esa decisión. Nadie dio un ni un duro por nosotros. Empezamos con unas treinta personas. Sin embargo, a día de hoy, somos bastante reconocidos a nivel nacional”, comenta.

“Saben de nosotros por Andalucía y fuera de esa región. Eso es un privilegio”, expresa el que fuera antiguo director, un cargo que ostenta su hijo en el presente. La sociedad ceutí no depositó muchas esperanzas en la iniciativa por los intentos fallidos anteriores.

Bandas

“Antes sucedió algo parecido. Esta ciudad siempre ha sido muy de bandas civiles.  Había muchas. Estaba la de San Amaro, de Nogal, la de la Perla y la de la Ciudad de Ceuta. Había, pero duraban nada y menos. La que estuvo más tiempo en activo fue la antigua de la Amargura, que estuvo en pie cerca de veinte años”, recuerda.

Rememora también una de cornetas y tambores. “La formaban, tocaban en Semana Santa y desaparecía”, menciona. Seglar estima que la mayor dificultad para el desarrollo de una agrupación local es por estar fuera de la península. Cree que ello reduce las opciones para mantener un grupo.

“Es fácil que en la Península toquen personas de San Fernando y de Puerto Real en un mismo grupo. Aquí estamos rodeados de mar. Es difícil lograr constancia y compromiso”, indica.

Ensayos y convivencia

“Nadie apostaba por nosotros. Poco a poco hemos crecido. Ahora componemos una plantilla de 105”, recalca. Seglar atribuye el éxito actual a la organización de ensayos a lo largo del año.

Años atrás lo habitual era solo hacerlo durante un mes. A ello se suman las actividades que se organizan para alentar a sus integrantes. Las reuniones, planes y convivencias también han sido parte de los ingredientes que la han llevado a cumplir dos décadas de trayectoria.

“Hace tres semanas quedamos para hacer una paella. Terminamos cerca de las diez de la noche, después de tocar. Después del encuentro, había que trabajar. Es importante motivar a las personas”, manifiesta.

Seglar asegura que en muchas ocasiones no se lleva a cabo esta agenda con mucha previsión. “Vamos sobre la marcha. Se sugiere ir a algún sitio y quizá se presentan cuarenta. Hasta la fecha, nos está yendo bien así gracias a dios”, concreta.

Evolución

“La evolución ha sido abismal. Cuando se creó, tocábamos seis marchas mal contadas. Ahora llegan a sesenta. Tiene un gran nivel musical. Sobre todo, fue a mejor cuando se cambió la dirección musical. Mi hijo vino con otras ideas”, admite. De hecho, reconoce que rechazan contratos porque ya tienen la programación completa.

Han avanzado mucho, pero todavía queda por hacer. Uno de sus retos más próximos es renovar el uniforme. Sin embargo, el mayor desafío es encontrar un local lo suficientemente amplio para todos.

“No tenemos queja alguna del actual, pero se nos queda pequeño. Ya hemos pasado por tres o cuatro, pero siempre nos pasa. El último estaba en las Murallas Reales. Teníamos que sacar a los percusionistas a la calle para ensayar”.

Explica que en un día de menos asistencia acuden cerca de 80 personas a la reunión. “Ahí vamos justitos, pero cuando ya son los 105, no entramos”, asegura. “Estamos como sardinas en lata”, bromea.

Pasado y futuro

El pasado de ‘La Amargura’ lo configuran numerosas anécdotas y vivencias. Plasmadas en enseres como placas o fotografías, son parte del patrimonio de la formación. “No hemos parado en veinte años. Uno de los momentos más emotivos que hemos vivido fue la despedida de la antigua imagen de Jesús Caído. Se la llevaron a Alhaurín de la Torre”, relata.

“La presentación del traje antiguo también es parte de eso. Fue cuando estrenamos una marcha para un compañero que falleció”, añade. Ya han pasado dos décadas, pero aún está el porvenir.

Los encargados de moldearlo son los jóvenes de la cantera, que “está pisando fuerte”. Seglar señala que fundamentalmente la forman chicos de 14 y 15 años. “Muchos pequeños aprenden con nosotros. No aseguramos que vayan a salir a la calle con, pero vienen al ensayo. Son niños de seis y siete años”, concreta.

Actos

La celebración del aniversario ya tiene fechas y actividades. “Hemos pensado en hacer un concierto en junio. Exactamente el día seis de ese mes es cuando se cumplen los 20 años”, especifica.

A este se suma la intención de organizar algún viaje de ocio y dos concursos para elegir el cartel y el escudo por la efeméride. Los ganadores del certamen obtienen cien euros. Los interesados pueden presentar sus trabajos hasta el 20 de febrero.

No son las únicas actividades contempladas. Desde ‘La Amargura’ anuncian que actuarán en la iglesia de San Francisco el día 27. El 20 de marzo lo harán de nuevo, pero con un cambio de escenario: la iglesia de los Remedios.

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