La ciencia desmiente de nuevo al presidente de EEUU, Donald Trump, que el pasado mes de septiembre vinculó, sin ninguna prueba, el consumo de paracetamol con el autismo Leer La ciencia desmiente de nuevo al presidente de EEUU, Donald Trump, que el pasado mes de septiembre vinculó, sin ninguna prueba, el consumo de paracetamol con el autismo Leer
No hay ninguna evidencia de que tomar paracetamol durante el embarazo incremente el riesgo de autismo, trastorno por déficit de atención e hiperactividad o discapacidad intelectual en los niños. Así lo vuelve a ratificar un estudio publicado en la revista The Lancet Obstetrics, Gynaecology, & Women’s Health que ha analizado de forma rigurosa toda la evidencia disponible sobre el tema y desmiente de nuevo al presidente de EEUU, Donald Trump, que el año pasado puso en tela de juicio, sin pruebas, la seguridad del fármaco.
En septiembre de 2025, el Gobierno de EEUU vinculó el consumo de paracetamol con el autismo, pese a que ninguna evidencia científica respalda esa asociación.
«El acetaminofeno (paracetamol) puede asociarse con un riesgo muy alto de autismo», señaló el presidente de EEUU, Donald Trump, en una rueda de prensa en la que estuvo acompañado por el secretario de Salud, Robert F. Kennedy
En su intervención ante la prensa, Trump hizo declaraciones como esta: «si está embarazada, no tome Tylenol (una marca comercial de paracetamol muy popular en EEUU). No lo tome», señaló.
Inmediatamente, esas aseveraciones fueron muy criticadas por la comunidad científica tanto dentro como fuera del país.
Por ejemplo, la Agencia Europea del Medicamento (EMA por sus siglas en inglés) sacó enseguida un comunicado en el que recordó que el paracetamol puede usarse con seguridad durante el embarazo y «no hay ninguna evidencia» que haga necesario introducir cambios en sus indicaciones de uso. «Nuestra recomendación se basa en un análisis riguroso de los datos científicos disponibles y no hemos encontrado ninguna evidencia de que tomar paracetamol durante el embarazo cause autismo en niños«, indicó el organismo.
La revisión sistemática que ahora publica The Lancet ha analizado 43 estudios, algunos de los cuales establecían comparaciones entre hermanos, sobre el tema. Y sus conclusiones, de nuevo, son claras: No hay evidencia de ningún efecto perjudicial del paracetamol sobre el riesgo de desarrollar trastornos del espectro autista, TDAH o discapacidad.
«Las mujeres embarazadas no necesitan el estrés de cuestionarse si el medicamento más comúnmente utilizado para un dolor de cabeza podría tener efectos de gran alcance en la salud de su hijo. Este estudio, exhaustivo y claro, abordó la cuestión realizando tanto una amplia revisión sistemática de la literatura como un metaanálisis de los estudios elegibles. De manera importante, dio prioridad a los estudios con diseño entre hermanos para tener en cuenta los antecedentes familiares, lo cual es crucial. Esto confirmó que no existe relación entre tomar paracetamol durante el embarazo y una mayor probabilidad de autismo, TDAH o discapacidad intelectual en la descendencia. Aunque el impacto del anuncio del año pasado ha sido considerable, espero que los hallazgos de este estudio den por zanjado el asunto», ha señalado, en declaraciones a Science Media Centre (SMC) Grainne McAlonan, catedrática de Neurociencia Traslacional del King’s College de Londres (Reino Unido).
En la misma línea se ha pronunciado Steven Kapp, profesor titular de Psicología en la Universidad de Portsmouth (Reino Unido), que también en declaraciones a SMC ha señalado que «la evidencia respalda la conclusión de D’Antonio y sus colegas de que Tylenol/paracetamol no causa autismo, TDAH ni discapacidad intelectual. Su rigor científico incluyó el control de factores de confusión, como tener un hermano con la condición, ya que estas neurodivergencias se dan en familias. Los padres de niños con discapacidad pueden ser más propensos a tomar paracetamol debido a dolores relacionados con el estrés de la crianza o con sus propias afecciones crónicas (que es más probable que tengan los padres neurodivergentes). El control entre hermanos en estos estudios demuestra que el medicamento no causa la discapacidad del niño».
«Como investigador y defensor neurodivergente, creo que una implicación es que la sociedad necesita dejar de meterse en callejones sin salida buscando falsas formas de prevención de las discapacidades del desarrollo. En su lugar, deberíamos centrarnos más en hacer del mundo un lugar mejor para las personas con discapacidad», concluyó.
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