Ucrania ha lanzado este lunes un nuevo ataque masivo contra el corazón del comercio ruso. Tras destruir dos almacenes del gigante de la distribución Ozon durante el fin de semana, sus drones han golpeado cuatro hangares más en el sur del país. Las fuerzas ucranias extienden así su campaña de castigo a infraestructuras económicas clave, tras haber arrasado al menos 12 centros logísticos de su plataforma rival, Wildberries, una suerte de Amazon ruso que ha quedado al borde de la bancarrota.
Kiev ya había golpeado una docena de centros logísticos del grupo minorista Wildberries en las últimas semanas, provocando pérdidas de unos 10.000 millones
Ucrania ha lanzado este lunes un nuevo ataque masivo contra el corazón del comercio ruso. Tras destruir dos almacenes del gigante de la distribución Ozon durante el fin de semana, sus drones han golpeado cuatro hangares más en el sur del país. Las fuerzas ucranias extienden así su campaña de castigo a infraestructuras económicas clave, tras haber arrasado al menos 12 centros logísticos de su plataforma rival, Wildberries, una suerte de Amazon ruso que ha quedado al borde de la bancarrota.
En las últimas horas, un dron ha alcanzado un almacén de Ozon en la ciudad de Enem, en la provincia de Krasnodar, región fronteriza con Ucrania y el mar Negro, y ha provocado un incendio “de grandes proporciones”, según ha explicado la compañía. Otro bombardeo ha hecho arder otra instalación e hirió a varias personas en Majachkalá, en la república caucásica de Daguestán.
“Todos los sistemas de seguridad funcionaron con normalidad y evacuamos rápidamente a los trabajadores. Sus vidas no corren peligro”, precisa la empresa. Sin embargo, los restos de un dron derribado cayeron sobre un centro infantil privado. Según el gobernador de la región de Krasnodar, Veniamin Kondratiev, dos niños murieron y otros siete menores y dos adultos más resultaron heridos.
Las fuerzas armadas ucranias también atacaron este lunes otros dos almacenes en Adigueya y Nevinnomissk, en la costa del mar Negro, pero no alcanzaron sus objetivos. “No hubo heridos y los almacenes y la mercancía en su interior se encuentran a salvo”, señala Ozon.
La gran incógnita es quién se hará responsable de las enormes pérdidas sufridas por los vendedores minoristas que almacenaban sus productos en las naves. En el caso de Ozon, fuentes de la empresa explican que esta cuestión será abordada más tarde. De momento, la compañía se ha comprometido a reembolsar a los clientes finales los pedidos que ya estaban en curso y que se han visto afectados por los incendios.
“El Gobierno ruso está valorando diversas opciones de apoyo a las empresas y supervisa la situación en torno a los comercios online”, ha manifestado este lunes el portavoz de Vladímir Putin, Dmitri Peskov.
Las pérdidas sufridas por el mercado electrónico ruso son cuantiosas. Según unas estimaciones de la consultora Data Insight citadas por Bloomberg, solo los daños sufridos por Wildberries entre julio y agosto rondarían el billón de rublos, unos 10.000 millones de euros.
Ozon, que opera 47 centros logísticos en todo el país, se preparó ante un eventual ataque en este tiempo y distribuyó parte de los bienes de mayor valor en los puntos de recogida final. Aun así, las acciones de grupo se desplomaban casi un 30% este lunes en la apertura de la Bolsa de Moscú.

Los bombardeos de este lunes se suman a la destrucción de otro almacén de Ozon este domingo en Orenburgo (en la frontera con la Kazajistán, a más de 1.500 kilómetros al este de Ucrania) y de otro en Samara (a orillas del Volga), el sábado. Ese fue el primer ataque contra un centro logístico de la firma desde que empezó la guerra en Ucrania.
Preocupación y caos
El gigante ruso no ha sido la única gran distribuidora en contemplar un eventual bombardeo de sus instalaciones. Algunas grandes cadenas de supermercados, como Magnit y X5, han reclamado a sus distribuidores que entreguen sus productos directamente en sus tiendas, mientras que otras compañías han incluido cláusulas adicionales en sus contratos por las que se eximen de cualquier responsabilidad en caso de arder sus instalaciones.
Putin afirmó este fin de semana que Ucrania “ha abierto la caja de Pandora” con sus acciones contra la logística rusa. Mientras, entre los empresarios cunde la preocupación por el impacto que puede tener esta campaña contra el consumo ruso, de por sí inmerso en una grave crisis por el enorme desvío de recursos para la guerra.
Putin prometió la semana pasada que las instalaciones de Wildberries serán reconstruidas, pero no concretó si también rescatará a las empresas minoristas. Este gigante de la distribución pertenece a Tatiana Kim, empresaria próxima al Kremlin y la mujer más rica de Rusia. Durante su divorcio, pugnó por la propiedad de la empresa con su exmarido Vladislav Bakalchuk, aliado a su vez del presidente checheno, Ramzán Kadírov. El conflicto llegó a escalar hasta un tiroteo con dos muertos en Moscú antes de que el Kremlin otorgase el control de Wildberries a Kim.
Los bombardeos han provocado el caos en la logística de estas compañías y sus clientes. Ozon ha cancelado todos los envíos a los almacenes arrasados y ha rogado a los vendedores que dirijan sus productos a otras instalaciones, aunque no está claro si estas serán el siguiente objetivo ucranio.
“Retiraremos de la plataforma de venta los productos almacenados en la nave afectada”, ha explicado Ozon en un comunicado. “Los pedidos ya realizados desde este almacén serán cancelados y los clientes recibirán reembolsos. Si un usuario ve que su petición ha sido cancelada en su cuenta personal, puede volver a realizarla inmediatamente. Si no es cancelada, será enviada desde otros almacenes”, agrega.
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