El rescate del aviador estadounidense desaparecido en Irán desde el viernes parece haber dado alas a Donald Trump. El presidente, que había estado fuera de los focos desde que el caza F-15 que tripulaba el militar se precipitó en suelo iraní, trata de aumentar la presión contra Teherán y proclama por diversos canales que destruirá “absolutamente todo” si no se abre el estrecho de Ormuz antes de que finalice el martes, aunque Irán no da señales de dar su brazo a torcer en la guerra.
El presidente estadounidense dará este lunes una rueda de prensa junto a representantes militares para tratar sobre la guerra y la operación de rescate del tripulante
El rescate del aviador estadounidense desaparecido en Irán desde el viernes parece haber dado alas a Donald Trump. El presidente, que había estado fuera de los focos desde que el caza F-15 que tripulaba el militar se precipitó en suelo iraní, trata de aumentar la presión contra Teherán y proclama por diversos canales que destruirá “absolutamente todo” si no se abre el estrecho de Ormuz antes de que finalice el martes, aunque Irán no da señales de dar su brazo a torcer en la guerra.
El republicano se siente eufórico tras el éxito de lo que ha calificado como “una de las operaciones de búsqueda y rescate más osadas en la historia de Estados Unidos”. Como ya ocurrió tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela el 3 de enero, se siente ahora justificado por los resultados, tras un aluvión de críticas, hasta el punto de recurrir a lo que antes de sus mandatos en la Casa Blanca era un absoluto tabú en las comunicaciones presidenciales: el uso de palabras soeces. En un mensaje en su red social, Truth, exigió este domingo la apertura “del maldito estrecho”, dirigiéndose a “locos cabrones”, en referencia a las autoridades iraníes.
El mandatario dará este lunes una rueda de prensa en el Despacho Oval junto a representantes militares a las 13.00 (hora de Washington; 19.00 en la España peninsular), donde promete dar más detalles sobre la misión de rescate del aviador y sobre sus planes para Irán en los próximos días.
A lo largo de toda la jornada del domingo ya dejó clara una cosa: ha vuelto a dar otro de los grandes bandazos que han caracterizado sus posiciones desde el comienzo de la guerra, que ya ha entrado en su sexta semana, y el estrecho de Ormuz vuelve a estar por completo en su punto de mira. Hace menos de una semana proclamó desentenderse de lo que ocurriera en ese cuello de botella, que Irán mantiene cerrado como su gran baza en la guerra y por el que cruza una quinta parte del petróleo y el gas que se comercian a nivel mundial, así como una tercera parte de los fertilizantes y el helio —fundamental para la fabricación de semiconductores—.
Con los precios de la gasolina y el diésel disparados y las encuestas mostrando de forma persistente una oposición de los votantes a la guerra, Trump aseguró el pasado martes que Estados Unidos había cumplido casi por completo sus objetivos, y que, por tanto, se retiraría muy pronto y dejaría en manos de los países usuarios del estrecho la tarea de reabrirlo. Ahora, tras el espaldarazo que le supone el éxito de un rescate al más puro estilo Hollywood, vuelve a considerarlo uno de los objetivos clave del conflicto y a exigir su reapertura. Al mismo tiempo, ha vuelto a extender, esta vez 24 horas, el plazo que ha impuesto a Irán, tras las prórrogas previas de cinco y diez días, respectivamente. Ahora, el ultimátum que terminaba este lunes expirará el martes a las 20.00 hora de Washington (02.00 del miércoles hora peninsular española).

Para entonces, y como viene haciendo desde que anunció su primer plazo hace dos semanas, amenaza con “destruirlo todo”. En una serie de microentrevistas concedidas a varios medios este domingo, mientras jugaba al golf, reiteró su amenaza de destruir los puentes y las centrales eléctricas de Irán, algo que violaría las normas internacionales: atacar infraestructuras civiles en un conflicto constituye un crimen de guerra. Los abogados de la Administración defienden que es un paso legítimo porque esas instalaciones pueden tener un uso dual y contribuir al programa nuclear que Trump ha prometido desmantelar.
En declaraciones a la cadena Fox News, Trump consideró posible cerrar un acuerdo este mismo lunes y advirtió de que, de no conseguirlo, se plantearía tomar el control del petróleo iraní, el gran motor económico de la República Islámica. En comentarios para la cadena ABC News, apuntó que la guerra habrá acabado en cuestión de días, no de semanas (el miércoles, en un discurso a la Nación, había calculado que duraría de dos a tres semanas más). “[Si no] haremos saltar por los aires todo el país”, amenazó Trump. “Habrá muy pocas cosas” que Estados Unidos no bombardeará, sostuvo el presidente.
En otra entrevista de la serie, concedida a la revista especializada en información sobre el Congreso The Hill, el inquilino de la Casa Blanca no descartó autorizar un despliegue de tropas sobre el terreno en Irán, una opción que está sobre la mesa después de que, hace una semana, comenzaran a llegar miles de soldados de refuerzo al enorme dispositivo militar con el que cuenta Estados Unidos en Oriente Próximo. “Si son listos, los iraníes llegarán a un acuerdo”, aseguró el presidente a The Hill.
Pese a las baladronadas del presidente, no está nada claro que Irán se encuentre próximo a ceder. Si Trump cree que ha salido reforzado de la operación de rescate, Teherán también se ve con ventaja. Sus medios estatales alardean de haber destruido al menos cuatro aeronaves —dos aviones de transporte C-130 y dos helicópteros Black Hawk— en el transcurso de esa misión. El derribo del F-15 y de un A-10 Warthog en el mismo día deja claro que la República Islámica mantiene su capacidad de causar daño a las fuerzas estadounidenses. Y, puesta contra las cuerdas y con su supervivencia en juego, podría optar por ataques preventivos contra otras infraestructuras básicas en países de la región aliados de Estados Unidos.

En un mensaje en la red social X, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, a quien algunos altos cargos estadounidenses han identificado como líder de las supuestas conversaciones de paz entre Washington y Teherán (Irán niega que existan esas negociaciones), advirtió a su vez de que Oriente Próximo “arderá” debido a la ofensiva de Estados Unidos e Israel.
“Sus pasos temerarios arrastran a Estados Unidos a un infierno en vida para cada familia, y toda nuestra región arderá porque usted insiste en seguir las órdenes de [el primer ministro israelí, Benjamín] Netanyahu”. “No ganará nada perpetrando crímenes de guerra”, agrego Qalibaf. Según el presidente del Parlamento, la única salida posible pasa por respetar los derechos de los iraníes y abandonar cualquier intento de intensificar el conflicto.
“Esto es una escalada para tratar de llegar a un acuerdo que no va a lograr ningún acuerdo”, declaró el exrepresentante para Oriente Próximo de los últimos cuatro presidentes, Brett McGurk, en declaraciones a la cadena de televisión CNN este domingo. Trump “está cambiando los objetivos de qué es lo que queremos conseguir con este conflicto”, añadió.
Feed MRSS-S Noticias
