Trump destituye a la fiscal general, Pam Bondi, tras meses de escrutinio por su gestión del ‘caso Epstein’

El presidente de EE UU, Donald Trump, ha destituido este jueves a la fiscal general, Pam Bondi, debido a su frustración con el liderazgo de la abogada, incluyendo lo que él percibe como una falta de agresividad a la hora de perseguir a sus enemigos, así como por su gestión de los archivos del caso Epstein, informan distintas fuentes. Bondi, que según el presidente pasará a ocupar un nuevo puesto, “sumamente necesario e importante”, en el sector privado, será sustituida interinamente por el fiscal general adjunto, Todd Blanche.

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 El presidente de EE UU estaba descontento también con la supuesta falta de celo de la abogada a la hora de investigar a sus enemigos políticos  

El republicano estaba disconforme con la gestión de la responsable de Justicia de los archivos del caso Epstein

Pam Bondi y Donald Trump en la Casa Blanca, en septiembre de 2025.Jonathan Ernst (REUTERS)
María Antonia Sánchez-Vallejo

El presidente Donald Trump ha destituido este jueves a la fiscal general Pam Bondi debido a su frustración con el liderazgo de la abogada —incluyendo lo que él percibe como una falta de agresividad a la hora de perseguir a sus enemigos—, así como por su gestión de los archivos del caso Epstein. El cese fue adelantado por CNN.

Al ser preguntado el miércoles acerca del posible cese por The New York Times, Trump dijo: “La fiscal general Pam Bondi es una persona maravillosa y está realizando un buen trabajo”. Un portavoz de Bondi remitió al Times a las declaraciones de Trump.

Bondi se encontraba el miércoles en el Tribunal Supremo, donde el presidente asistió a las audiencias orales sobre un caso relativo a la ciudadanía por derecho de nacimiento. Este cese es el segundo en un mes en la cúpula de la Administración republicana tras el de la secretaria de Seguridad Nacional y responsable de la política migratoria, Kristi Noem, el pasado 5 de marzo.

Los críticos denuncian que Trump ha aparcado normas vigentes desde hace décadas, diseñadas para blindar a las fuerzas del orden federales frente a las presiones, y en su caso injerencias, políticas. Cuando hizo campaña para la reelección, prometió represalias contra quienes le habían sentado en el banquillo, en referencia a los tres juicios que afrontó —y perdió— en el interregno entre su primer mandato en la Casa Blanca y su reelección en noviembre de 2024: por abuso sexual a una columnista, por pago de dinero negro a una actriz porno y por inflar fraudulentamente el valor de sus propiedades. Fue declarado culpable en todos ellos, pero su reelección dejó en suspenso la condena por el caso Stormy Daniels.

Ya de vuelta en la Casa Blanca, el republicano ha continuado señalando públicamente a quienes percibe como sus adversarios y ha presionado al Departamento de Justicia que dirigía Bondi para que presente cargos contra ellos: mostrar poco celo en la ofensiva ha sido, según las fuentes, un pecado mortal que Trump no ha podido perdonar a Bondi.

Desde que asumió la presidencia por segunda vez en enero de 2025, los fiscales federales han puesto en la mira al exdirector del FBI James Comey, a la fiscal general de Nueva York Letitia James, a la gobernadora de la Junta de la Reserva Federal Lisa Cook y al exasesor de seguridad nacional John Bolton. La Casa Blanca ha declarado que Trump está cumpliendo sus promesas de campaña de restaurar un sistema de justicia que, a su juicio, fue “instrumentalizado” por su predecesor demócrata, Joe Biden, pero que en su caso parece haberse convertido en un mero ajuste de cuentas personal.

A la caída en desgracia de Bondi y Noem podría sumarse, según el diario británico The Guardian, la destitución de Tulsi Gabbard como directora de Inteligencia Nacional. Trump ha estado sondeando a funcionarios del gabinete en las últimas semanas si debería reemplazarla a causa de un liderazgo insuficiente y porque en su día Gabbard protegió a Joe Kent, un subdirector de la agencia que dimitió tras declarar injustificada la amenaza de Irán, el argumento sobre el que Trump ha justificado su guerra. De confirmarse el cese de Gabbard, serían, probablemente no por casualidad, tres las mujeres víctimas de las veleidades como presidente de Trump.

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