Dusty Boyd es capaz de acertarle a una moneda colocada en cualquier parte de una cancha de tenis con un raquetazo certero. Como vieja gloria de este deporte, ahora se ve obligado a entrenar a niños malcriados en el elitista club de campo de su padre. La aparición de un nuevo deporte, que amenaza las canchas de tenis del negocio familiar, cambiará su vida para siempre. Así comienza «The Dink», la comedia de perdedores dirigida por Josh Greenbaum, escrita por Sean Clements y protagonizada por Jake Johnson, que acaba de aterrizar en Apple TV.
La rutina diaria de Boyd (Johnson) pasa por deambular por el club deportivo de su padre Chuck (Ed Harris), acompañado de su inseparable —y diarreico verbal incontrolable— PJ (Aaron Chen), dar alguna clase a mocosos que no aprecian la leyenda del tenis que tienen delante, y poco más. La mala suerte se cebó con Dusty cuando era joven por una lesión y lo apartó del circuito profesional tras perder con su archienemigo Andy Roddick (Andy Roddick). Ahora le surge una nueva oportunidad para conseguir la aprobación de su padre, cuando pretende instalarse un nuevo deporte que hace furor entre las personas mayores, y amenaza con pedir más pistas para jugar. Hablamos del pickleball, con raquetas más livianas y pelotas con agujeros, y cuyo máximo defensor, Skip (Patton Oswalt), pide una votación a la junta del club de campo. Ahí ve Dusty su oportunidad para agradar a Chuck, pero una nueva lesión en la muñeca se cruza en su vida, y tras una (impagable) visita al Dr. Stone (Ben Stiller) y comentarios sobre masturbación y páginas de porno, parece que el pickleball es el único deporte que podría ayudarle con su lesión. Y no solo lo prueba, sino que su «pal» resulta ser Candace (Mary Steenburgen), una recién expulsada del club con la que establece una relación de auténtica amistad. En ese momento su mente se divide en dos mundos muy diferentes y tendrá que elegir cuál es su bando. En el camino tendrá que enfrentarse a su pasado al reencontrarse con su némesis, el rechazo de su padre y nuevas aventuras gracias a su nuevo yo.
«The Dink» es una película bastante divertida que va alternando líneas argumentales más clásicas, como la búsqueda de la identidad, el respeto y la relación entre padre e hijo, y varios «tips» sobre la sociedad norteamericana, con un humor salvaje y cercano en ocasiones al «slapstick». El trabajo de Johnson es verdaderamente encomiable y en ocasiones —casi todas— sostiene él solo el interés del metraje. Su interacción con los distintos personajes de su vida es lo que alimenta el posible éxito de la cinta, que además está plagada de cameos memorables. Quizá, para mi gusto, la más floja es Steenburgen, irregular y falta de fuerza, pero la excusa perfecta para ablandar al protagonista y confundirlo hasta obligarle a escuchar y cantar country (memorable). Sin duda, PJ es uno de los personajes más atípicos y fuera de cualquier pensamiento. Idolatra a Dusty y juntos tienen una relación que es un gustazo ver en pantalla, más sabiendo que Chen es peligroso como compañero de reparto porque nunca sabes por dónde va a salir. El personaje es una mina, entre otras cosas por su enamoramiento por un acorazado de la marina.
Por su parte, Ed Harris sigue bordando su registro, que raya el histrionismo militar y el cinismo empresarial más casposo y con auténticos momentos que causan hilaridad. Y qué decir de Gail (Cleo King) y Judy (Lynne Marie Stewart), las «pickleball pals» de nuestros protagonistas y que son deliciosas rapeando y vacilando en la cancha. No se pierda el espectador ningún partido de los que se celebran durante la película, destacando el de los «gemidores», Esther (Fortune Feimster) y George (Steve Berg), que forman parte del partido de pickleball más memorable de la ficción —y «ay, papito»—.
El problema con «The Dink» es que se vuelve muy película de éxito sin esfuerzo. Los habituales perdedores en este tipo de comedias deportivas acaban quedándose con la chica (sí, pero no), consiguen montar un equipo de «losers» alrededor de un deporte de equipo pero con un toque elitista como antagonista, y acaban triunfando por su manera amable y luchadora de ver la vida.
La película podría haber sido memorable si hubiera puesto tan solo un pie fuera de la cancha. El viaje de Dusty se merece algo menos preparado y algo más loco, como un «road trip» con PJ que incluya o no Las Vegas y una visita al puerto donde amarra el amor platónico del secundario. Una oportunidad para disfrutar de Johnson, Harris y el resto, pero al mismo tiempo también una ocasión perdida de hacer una buena película cómica.
Apple TV acaba de estrenar la comedia deportiva «The Dink», protagonizada por Jake Johnson y centrada en el pickleball
Dusty Boyd es capaz de acertarle a una moneda colocada en cualquier parte de una cancha de tenis con un raquetazo certero. Como vieja gloria de este deporte, ahora se ve obligado a entrenar a niños malcriados en el elitista club de campo de su padre. La aparición de un nuevo deporte, que amenaza las canchas de tenis del negocio familiar, cambiará su vida para siempre. Así comienza «The Dink», la comedia de perdedores dirigida por Josh Greenbaum, escrita por Sean Clements y protagonizada por Jake Johnson, que acaba de aterrizar en Apple TV.
La rutina diaria de Boyd (Johnson) pasa por deambular por el club deportivo de su padre Chuck (Ed Harris), acompañado de su inseparable —y diarreico verbal incontrolable— PJ (Aaron Chen), dar alguna clase a mocosos que no aprecian la leyenda del tenis que tienen delante, y poco más. La mala suerte se cebó con Dusty cuando era joven por una lesión y lo apartó del circuito profesional tras perder con su archienemigo Andy Roddick (Andy Roddick). Ahora le surge una nueva oportunidad para conseguir la aprobación de su padre, cuando pretende instalarse un nuevo deporte que hace furor entre las personas mayores, y amenaza con pedir más pistas para jugar. Hablamos del pickleball, con raquetas más livianas y pelotas con agujeros, y cuyo máximo defensor, Skip (Patton Oswalt), pide una votación a la junta del club de campo. Ahí ve Dusty su oportunidad para agradar a Chuck, pero una nueva lesión en la muñeca se cruza en su vida, y tras una (impagable) visita al Dr. Stone (Ben Stiller) y comentarios sobre masturbación y páginas de porno, parece que el pickleball es el único deporte que podría ayudarle con su lesión. Y no solo lo prueba, sino que su «pal» resulta ser Candace (Mary Steenburgen), una recién expulsada del club con la que establece una relación de auténtica amistad. En ese momento su mente se divide en dos mundos muy diferentes y tendrá que elegir cuál es su bando. En el camino tendrá que enfrentarse a su pasado al reencontrarse con su némesis, el rechazo de su padre y nuevas aventuras gracias a su nuevo yo.
«The Dink» es una película bastante divertida que va alternando líneas argumentales más clásicas, como la búsqueda de la identidad, el respeto y la relación entre padre e hijo, y varios «tips» sobre la sociedad norteamericana, con un humor salvaje y cercano en ocasiones al «slapstick». El trabajo de Johnson es verdaderamente encomiable y en ocasiones —casi todas— sostiene él solo el interés del metraje. Su interacción con los distintos personajes de su vida es lo que alimenta el posible éxito de la cinta, que además está plagada de cameos memorables. Quizá, para mi gusto, la más floja es Steenburgen, irregular y falta de fuerza, pero la excusa perfecta para ablandar al protagonista y confundirlo hasta obligarle a escuchar y cantar country (memorable). Sin duda, PJ es uno de los personajes más atípicos y fuera de cualquier pensamiento. Idolatra a Dusty y juntos tienen una relación que es un gustazo ver en pantalla, más sabiendo que Chen es peligroso como compañero de reparto porque nunca sabes por dónde va a salir. El personaje es una mina, entre otras cosas por su enamoramiento por un acorazado de la marina.
Por su parte, Ed Harris sigue bordando su registro, que raya el histrionismo militar y el cinismo empresarial más casposo y con auténticos momentos que causan hilaridad. Y qué decir de Gail (Cleo King) y Judy (Lynne Marie Stewart), las «pickleball pals» de nuestros protagonistas y que son deliciosas rapeando y vacilando en la cancha. No se pierda el espectador ningún partido de los que se celebran durante la película, destacando el de los «gemidores», Esther (Fortune Feimster) y George (Steve Berg), que forman parte del partido de pickleball más memorable de la ficción —y «ay, papito»—.
El problema con «The Dink» es que se vuelve muy película de éxito sin esfuerzo. Los habituales perdedores en este tipo de comedias deportivas acaban quedándose con la chica (sí, pero no), consiguen montar un equipo de «losers» alrededor de un deporte de equipo pero con un toque elitista como antagonista, y acaban triunfando por su manera amable y luchadora de ver la vida.
La película podría haber sido memorable si hubiera puesto tan solo un pie fuera de la cancha. El viaje de Dusty se merece algo menos preparado y algo más loco, como un «road trip» con PJ que incluya o no Las Vegas y una visita al puerto donde amarra el amor platónico del secundario. Una oportunidad para disfrutar de Johnson, Harris y el resto, pero al mismo tiempo también una ocasión perdida de hacer una buena película cómica.
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