Llega el momento de la verdad, el tramo decisivo de la temporada, y el Mallorca lo encara con tres partidos consecutivos en Son Moix. El equipo de Martín Demichelis disputará en casa tres de los cuatro encuentros que tiene por delante en abril: primero, el Real Madrid este sábado; después, el Rayo Vallecano; y, en jornada intersemanal, el Valencia, que cerrará este exigente bloque en el feudo bermellón. Llega el momento de la verdad, el tramo decisivo de la temporada, y el Mallorca lo encara con tres partidos consecutivos en Son Moix. El equipo de Martín Demichelis disputará en casa tres de los cuatro encuentros que tiene por delante en abril: primero, el Real Madrid este sábado; después, el Rayo Vallecano; y, en jornada intersemanal, el Valencia, que cerrará este exigente bloque en el feudo bermellón.
Llega el momento de la verdad, el tramo decisivo de la temporada, y el Mallorca lo encara con tres partidos consecutivos en Son Moix. El equipo de Martín Demichelis disputará en casa tres de los cuatro encuentros que tiene por delante en abril: primero, el Real Madrid este sábado; después, el Rayo Vallecano; y, en jornada intersemanal, el Valencia, que cerrará este exigente bloque en el feudo bermellón.
Los números no engañan: la permanencia pasa por mejorar, al menos ligeramente, el rendimiento a domicilio, donde tan solo se han sumado seis puntos de los 28 cosechados hasta ahora. Sin embargo, esta serie de partidos en casa se presenta como una oportunidad clave para encarrilar el objetivo en estas últimas nueve jornadas. Tras este tramo, el Mallorca visitará Mendizorroza para medirse al Alavés, en otro duelo con aroma de final, similar al vivido en Elche.
Antes de ese desplazamiento, el escenario más razonable invita a pensar en seis puntos de nueve en Son Moix. Una derrota ante el Real Madrid y victorias frente a Rayo Vallecano y Valencia encajan en cualquier pronóstico lógico. Pero el fútbol rara vez entiende de lógicas. No sería extraño ver al Mallorca imponerse a los blancos y tropezar ante franjirrojos o ches. Por eso, más que hacer cuentas, el equipo debe salir a por los tres puntos en cada partido, independientemente del rival que haya enfrente.
La clave, sin duda, será cerrar el grifo atrás: los bermellones no dejan la portería a cero desde el partido ante el Oviedo de la decimoquinta jornada (0-0). También será fundamental enlazar dos victorias consecutivas, algo que no logran desde diciembre de 2024. Estos tres partidos en Son Moix se presentan como el escenario ideal para romper esa dinámica negativa y dar un paso al frente en el momento más decisivo del curso.
Las doce finales de las que hablaba Demichelis en su llegada ya se han reducido a nueve, y la situación clasificatoria apenas ha cambiado: el equipo sigue en descenso. Las sensaciones, sin embargo, son otras. Se percibe a una plantilla que cree en lo que hace y que compite con mayor convicción, impulsada por un técnico que ha insuflado carácter y aire fresco al grupo. Falta que esa mejoría se traduzca en resultados para que el Mallorca pueda sostenerse un año más en Primera División.
Son Moix aclarará el camino de un final de Liga que se prevé frenético en la zona baja, con más equipos metidos de lleno en la pelea. El margen de error es mínimo y cada punto puede resultar decisivo. El Mallorca tiene ante sí una oportunidad inmejorable para cambiar su destino: ahora, en casa y ante su gente, es el momento de demostrar que quiere y puede quedarse.
Diario de Mallorca – Deportes
