Más allá de las Murallas Reales, existe un rico legado patrimonial que se extiende por las calles. Son en su mayoría viviendas que se funden con el resto de construcciones, pero que esconden un trozo de la historia de Ceuta.
Construidos fundamentalmente en los años veinte, forman parte del catálogo del Plan de Ordenación Urbana. Desde el mítico edificio Trujillo o la casa Delgado, todos son parte del pasado. Invitan a dar un paseo y a sumergirse en aquella época.
Sin embargo, aunque aparecen reflejados en el Plan de Ordenación Urbana, los niveles de protección asignados son discutibles para los integrantes de Septem Nostra. José Manuel Pérez, presidente de la asociación, ahonda en esta discrepancia a la lista actual.
“Coherencia”
La principal objeción son los criterios por los que se determina que un inmueble u otro merece uno de los tres tipos de salvaguarda, en concreto, integral, estructural y ambiental.
Considera que realmente no están explicados de forma “clara” y que la catalogación no se hace “con coherencia”. Es por ello por lo que estima que es preciso hacerlo con “más rigor” y en base a principios “técnicos y artísticos”.
No es la única reclamación que comparte con este medio. Cree conveniente prestar un mayor cuidado a la imagen de los edificios. Demanda más recelo con aspectos como la contaminación visual, es decir, con todos esos elementos que enturbian su estética. Un ejemplo es la instalación del cableado de tal modo que tapa parte de una fachada.
Propuesta
Guiado por este propósito, ya en 2014 se presentó una alegación en la que propusieron una serie de cambios en el catálogo. Actualmente, según la información que se desprende del documento oficial, gran parte de las modificaciones sugeridas no han sido acometidas.
El planteamiento recoge a toda clase de bienes patrimoniales. Muchas residencias históricas, esencialmente de los años 20, están dentro de la solicitud relacionada con un salto de la protección ambiental a la estructural.
El segundo permite conservar su base, es decir, los pilares, los muros, vigas y forjados, así como la envolvente. Los interiores de valor arquitectónico o característicos tampoco pueden ser eliminados.
Sin embargo, el ambiental cuenta con un rango mucho menor. “Facilita mantener sus formas y poco más. No tiene muchas limitaciones”, menciona. El mismo se ciñe de forma exclusiva al mantenimiento de las tipologías de fachadas y elementos visibles al exterior como lo son los aleros, las cornisas, los cierres de huecos y los acabados.
Estructural
Son numerosos los inmuebles que desde Septem Nostra contemplan como susceptibles a estar en este apartado. La propuesta incluye a todos los números de la calle Alfau, el 12 de la plaza de África, el chalet de Catalayud, o las viviendas de Cerdeira, Arango o de Bayton.
La solicitud alcanza en torno a los noventa bienes patrimoniales. El Plan de Ordenación Urbana reúne 59. Tras consultarlo, no refleja al grueso de los que alberga la propuesta de la asociación. Se da alguna excepción, como la casa Marañés o Molina, que en el presente sí gozan de este grado.
No solo la popular casa de los dragones tiene un valor significativo. La casa Delgado también es un ejemplo a destacar. Es de los pocos que sí cuentan con una protección integral, que es el máximo grado que puede concederse.
Años 20

La La razón por la que principalmente proceden a esta década estriba en el cambio que se dio en la ciudad. “Ceuta fue un lugar de presidio hasta 1910, que fue cuando se abolió. A partir de ese momento se construye el puerto y se produce una transformación sustancial”.
La presencia colonial de España en Marruecos también tuvo su papel de peso en el desarrollo arquitectónico de ese periodo. “Ahí es cuando la ciudad adquiere más notoriedad”, expresa.
El auge del comercio y de la actividad económica hizo que el centro pasara a estar conformado por “viviendas bajas” por otras de elevada altura y de estética imponente. Todo ello dio pie a una gran renovación del corazón del mapa urbano.
Protección integral
Pérez indica que el estudio confeccionado por la asociación también propone que ciertas infraestructuras deben ser protegidas de forma íntegra. Algunos ejemplos son la mezquita y el morabito de Sidi Embarek, la iglesia de San Francisco, el pabellón de Escuelas Prácticas, la plaza vieja o el acueducto de Arcos Quebrados.
El PGOU recoge 18 bienes en esta clasificación e incluye algunas de las sugerencias que ofreció la entidad en las alegaciones. Sin embargo, otros muchos aún permanecen en un nivel distinto. Colocarlos en una lista u otra depende de si se procede a una futura revisión del catálogo.
Desafortunadamente en los últimos años parte del patrimonio local se ha perdido en el camino. Desde Septem Nostra lamentan la desaparición de la Lonja de Pescadores, el número 2 de la calle Real, así como la modificación de la calle Alfau del Pasaje Fernández. Tampoco olvidan al número dos de González de la Vega, que tal y como señalan en la alegación de 2014, “se está dejando morir para justificar su ruina”.
La entrada Septem Nostra pone en el punto de mira el catálogo de bienes protegidos aparece primero en El Faro de Ceuta.
Más allá de las Murallas Reales, existe un rico legado patrimonial que se extiende por las calles. Son en su mayoría viviendas que se funden con el resto de construcciones, pero que esconden un trozo de la historia de Ceuta. Construidos fundamentalmente en los años veinte, forman parte del catálogo del Plan de Ordenación Urbana.
La entrada Septem Nostra pone en el punto de mira el catálogo de bienes protegidos aparece primero en El Faro de Ceuta.
Más allá de las Murallas Reales, existe un rico legado patrimonial que se extiende por las calles. Son en su mayoría viviendas que se funden con el resto de construcciones, pero que esconden un trozo de la historia de Ceuta.
Construidos fundamentalmente en los años veinte, forman parte del catálogo del Plan de Ordenación Urbana. Desde el mítico edificio Trujillo o la casa Delgado, todos son parte del pasado. Invitan a dar un paseo y a sumergirse en aquella época.
Sin embargo, aunque aparecen reflejados en el Plan de Ordenación Urbana, los niveles de protección asignados son discutibles para los integrantes de Septem Nostra. José Manuel Pérez, presidente de la asociación, ahonda en esta discrepancia a la lista actual.
“Coherencia”
La principal objeción son los criterios por los que se determina que un inmueble u otro merece uno de los tres tipos de salvaguarda, en concreto, integral, estructural y ambiental.
Considera que realmente no están explicados de forma “clara” y que la catalogación no se hace “con coherencia”. Es por ello por lo que estima que es preciso hacerlo con “más rigor” y en base a principios “técnicos y artísticos”.
No es la única reclamación que comparte con este medio. Cree conveniente prestar un mayor cuidado a la imagen de los edificios. Demanda más recelo con aspectos como la contaminación visual, es decir, con todos esos elementos que enturbian su estética. Un ejemplo es la instalación del cableado de tal modo que tapa parte de una fachada.
Propuesta
Guiado por este propósito, ya en 2014 se presentó una alegación en la que propusieron una serie de cambios en el catálogo. Actualmente, según la información que se desprende del documento oficial, gran parte de las modificaciones sugeridas no han sido acometidas.
El planteamiento recoge a toda clase de bienes patrimoniales. Muchas residencias históricas, esencialmente de los años 20, están dentro de la solicitud relacionada con un salto de la protección ambiental a la estructural.
El segundo permite conservar su base, es decir, los pilares, los muros, vigas y forjados, así como la envolvente. Los interiores de valor arquitectónico o característicos tampoco pueden ser eliminados.
Sin embargo, el ambiental cuenta con un rango mucho menor. “Facilita mantener sus formas y poco más. No tiene muchas limitaciones”, menciona. El mismo se ciñe de forma exclusiva al mantenimiento de las tipologías de fachadas y elementos visibles al exterior como lo son los aleros, las cornisas, los cierres de huecos y los acabados.
Estructural
Son numerosos los inmuebles que desde Septem Nostra contemplan como susceptibles a estar en este apartado. La propuesta incluye a todos los números de la calle Alfau, el 12 de la plaza de África, el chalet de Catalayud, o las viviendas de Cerdeira, Arango o de Bayton.
La solicitud alcanza en torno a los noventa bienes patrimoniales. El Plan de Ordenación Urbana reúne 59. Tras consultarlo, no refleja al grueso de los que alberga la propuesta de la asociación. Se da alguna excepción, como la casa Marañés o Molina, que en el presente sí gozan de este grado.
No solo la popular casa de los dragones tiene un valor significativo. La casa Delgado también es un ejemplo a destacar. Es de los pocos que sí cuentan con una protección integral, que es el máximo grado que puede concederse.
Años 20

La La razón por la que principalmente proceden a esta década estriba en el cambio que se dio en la ciudad. “Ceuta fue un lugar de presidio hasta 1910, que fue cuando se abolió. A partir de ese momento se construye el puerto y se produce una transformación sustancial”.
La presencia colonial de España en Marruecos también tuvo su papel de peso en el desarrollo arquitectónico de ese periodo. “Ahí es cuando la ciudad adquiere más notoriedad”, expresa.
El auge del comercio y de la actividad económica hizo que el centro pasara a estar conformado por “viviendas bajas” por otras de elevada altura y de estética imponente. Todo ello dio pie a una gran renovación del corazón del mapa urbano.
Protección integral
Pérez indica que el estudio confeccionado por la asociación también propone que ciertas infraestructuras deben ser protegidas de forma íntegra. Algunos ejemplos son la mezquita y el morabito de Sidi Embarek, la iglesia de San Francisco, el pabellón de Escuelas Prácticas, la plaza vieja o el acueducto de Arcos Quebrados.
El PGOU recoge 18 bienes en esta clasificación e incluye algunas de las sugerencias que ofreció la entidad en las alegaciones. Sin embargo, otros muchos aún permanecen en un nivel distinto. Colocarlos en una lista u otra depende de si se procede a una futura revisión del catálogo.
Desafortunadamente en los últimos años parte del patrimonio local se ha perdido en el camino. Desde Septem Nostra lamentan la desaparición de la Lonja de Pescadores, el número 2 de la calle Real, así como la modificación de la calle Alfau del Pasaje Fernández. Tampoco olvidan al número dos de González de la Vega, que tal y como señalan en la alegación de 2014, “se está dejando morir para justificar su ruina”.
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