Samu Costa saca al Mallorca del descenso

Cómo costó y cómo se sufrió, pero el Mallorca logró una remontada ante el Espanyol (2-1) que no solo sirve para volver a ganar muchas semanas después, sino para salir del descenso, que es mucho más importante. Los goles de Pablo Torre y Samu Costa en la segunda parte anularon el tanto de Pickel en el primer tiempo. Los de Manolo González jugaron casi toda la segunda parte con uno menos. Cómo costó y cómo se sufrió, pero el Mallorca logró una remontada ante el Espanyol (2-1) que no solo sirve para volver a ganar muchas semanas después, sino para salir del descenso, que es mucho más importante. Los goles de Pablo Torre y Samu Costa en la segunda parte anularon el tanto de Pickel en el primer tiempo. Los de Manolo González jugaron casi toda la segunda parte con uno menos.  

Cómo costó y cómo se sufrió, pero el Mallorca logró una remontada ante el Espanyol (2-1) que no solo sirve para volver a ganar muchas semanas después, sino para salir del descenso, que es mucho más importante. Los goles de Pablo Torre y Samu Costa en la segunda parte anularon el tanto de Pickel en el primer tiempo. Los de Manolo González jugaron casi toda la segunda parte con uno menos.

El valor de esta victoria es incalculable. El proyecto de Demichelis, tras el palo de Pamplona, necesitaba tres puntos como fuera para dar sentido al discurso. Y con decisiones arriesgadas y yendo a por el partido a raíz de la expulsión, lo consiguió.

Repitió Demichelis el once que sacó en Pamplona en su debut. La consigna era clara: repetir la misma imagen como mínimo que mostró ante Osasuna para intentar estar más cerca de la victoria. Pero con lo que no contaba es con que el Espanyol iba a estar mucho mejor plantado en el terreno de juego que los navarros.

La gran duda en el once era la presencia de Raíllo. El central, que apuró toda la semana, estuvo en el once, pero dio muestras de estar muy lejos de su nivel, como demostró en el gol de los de Manolo González. Estuvo lento y lejos del ritmo necesario para partidos de tanta exigencia.

La puesta en escena de los bermellones fue la de intentar tener la pelota. Y lo consiguió, pero de manera estéril. El centro del campo no conseguía conectar con Pablo Torre y mucho menos con Muriqi, que prácticamente pasó inadvertido en el primer periodo. Además de falta de velocidad en la circulación, el Mallorca se encontró con un Espanyol que les tenía bien estudiados y que apenas le dejaba pensar al recibir la pelota.

Tras veinte minutos insípidos de fútbol en Son Moix, con el viento muy protagonista en el campo, una arrancada de Morlanes despertó al estadio, aunque se quedó sin fuerzas al pisar área rival. A ello, pocos minutos después, le siguió una ocasión de Valjent que es difícil comprender cómo no acabó en gol.

Tras una jugada embarullada en el área, el balón le cayó a su izquierda, a dos metros de la línea de gol y sin oposición. El eslovaco, sin embargo, disparó cruzado, encontrándose con Dimitrovic sobre la línea.

A partir de ese momento, el Mallorca comenzó a desaparecer del campo y emergió el Espanyol. Un gol anulado a Kike García por fuera de juego fue el arranque del vendaval de cinco minutos que bastó a los blanquiazules para ponerse por delante en el marcador.

Y si no lo hicieron antes fue por una doble intervención de Leo Román a disparo de Kike García; su remate lo recogió Romero, su centro lo despejó como pudo Samu Costa y Kike, de cabeza, se encontró con el ibicenco volando para sacarla en la línea.

Donde ya no pudo hacer nada fue poco después. Mojica, vaya primera parte la suya, dejó pensar a Dolan. El extremo metió un balón raso al que Pickel, escapándose de un lento Raíllo, solo tuvo que desviar para marcar el primero.

Si el Mallorca sigue encajando con tanta facilidad, la permanencia es un imposible. Desde el gol hasta el final de la primera mitad, el Mallorca entró en shock y rogó que llegara el descanso.

Y la segunda parte empezó con una roja directa para el autor del gol del Espanyol. Una fea entrada sobre Mascarell, que necesitó de la revisión del VAR, dejó al Mallorca con uno más prácticamente 40 minutos. No podía desaprovecharlo.

Y Demichelis sorprendió a todos metiendo a Kalumba, quien debutaba desde su llegada en enero. El Mallorca ganó en energía, pero no en claridad en ataque. Y en un día así necesitaba fortuna. Y la tuvo. Un disparo de Pablo Torre que golpeó en un defensa del Espanyol acabó dentro de la portería. Pero De Burgos Bengoetxea fue llamado por la sala VAR para revisar una falta previa de Samu Costa. Tras varios minutos de incertidumbre, finalmente validó la acción y Son Moix estalló de alegría.

El siguiente cambio fue Torre por Darder. Quedaban quince más el añadido y la victoria tenía que llegar sí o sí. El Mallorca no debía precipitarse y ser inteligente. El Espanyol empezó a perder tiempo descaradamente y los bermellones debían ser fríos de cabeza.

Demichelis sorprendió todavía más al quitar a Maffeo y Mojica por Luvumbo y Antonio, pasando a defensa de cinco con solo dos defensas naturales en el campo.

Y a pesar de jugar por fuera, el gol de la remontada llegó por dentro. Pase de Mascarell a Samu que, tras controlar y quitarse de encima a Cabrera, se plantó solo ante Dmitrovic y marcó para hacer estallar al estadio.

Quedaban nueve de añadido que a punto estuvieron de estropearse por un mal pase del portugués y una falta de Valjent que casi le costó la roja. De ahí al final, muchos nervios por los riesgos a la hora de sacar el balón desde atrás y un disparo de Mateo Joseph al palo.

Se sufrió, se ganó y se salió del descenso. Una alegría inmensa para el mallorquinismo y una semana para preparar con el mayor de los subidones la final ante el Elche del sábado que viene.

 Diario de Mallorca – Deportes

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