Redes inteligentes en vez de baterías frente al apagón eléctrico: » Lo lógico es que en caso de apagón, no es necesario que alguien vea YouTube, pero sí que se pueda operar el hospital de La Paz»

El presidente de Ericsson en España, Juan Olivera, aboga por implantar redes móviles inteligentes capaces de adaptarse de forma autónoma a situaciones críticas en caso de apagón eléctrico, frente a medidas generalizadas como la instalación de baterías de cuatro horas en todas las antenas.

«No es un tema de poner baterías por todos lados, porque éstas hay que pagarlas y mantenerlas», sino de desplegar redes capaces de adaptarse automáticamente a las necesidades en una situación de emergencia, como la que ocurrió el año pasado, cuando se produjo el apagón eléctrico en España (28 de abril de 2025), afirma en una entrevista con Efe.

Olivera se refiere al proyecto de Real Decreto sobre Seguridad y Resiliencia de las Redes y Servicios de Comunicaciones Electrónicas e Infraestructuras Digitales, que se ha sometido a audiencia pública y que plantea implantar baterías con una autonomía de cuatro horas que cubran al 85 % de la población en caso de apagón.

Defiende la necesidad de un análisis previo antes de implantar esta medida, ya que quizá sea necesario en alguna antena que las baterías duren más y en otras menos.

Esta es una de las propuestas trasladadas por Ericsson España a la consulta pública, junto a la necesidad de que cualquier medida se adopte con consenso entre operadores, industria y fabricantes.

La compañía apuesta por avanzar hacia redes inteligentes que consuman menos energía y prioricen el tráfico. «Igual no es necesario que, en caso de apagón, alguien esté viendo YouTube, pero sí que pueda operar el hospital de La Paz», destaca.

Priorizar el 2G para los servicios no prioritarios

En este sentido, explica que la red puede actuar de forma automática, de manera que limite el uso de tecnologías que consumen más, como el 4G o 5G, a servicios prioritarios y se mantengan otras, como el e2G -que consume menos, utiliza bandas más bajas y tiene mayor alcance- para llamadas o mensajes.

«Para mucha gente, el día del apagón habría sido suficiente», considera.

Este tipo de soluciones ya existen y se están implantando de forma progresiva en España. Parte de este desarrollo lo realiza Ericsson en el centro de I+D de Málaga, donde trabajan más de 200 ingenieros.

El apagón ha evidenciado, a su juicio, que las redes móviles son cada vez más imprescindibles y deben considerarse una infraestructura crítica.

Riesgo de que no haya un estándar único para el 6G

Ericsson cuenta también con un centro de I+D en Madrid, con unos 800 empleados, donde se trabaja en tecnologías como el 6G. No obstante, el sector sigue centrado en el desarrollo del 5G, cuyo ciclo de vida ronda los diez años, con la vista puesta en la próxima generación hacia 2030.

Olivera advierte del riesgo «real» que existe de que, en el actual contexto geopolítico, no se mantenga un estándar global único para las sucesivas generaciones de telefonía móvil como ocurrió con el 3G, 4G y 5G.

«Si el mundo se fragmenta en bloques, las empresas que invierten grandes cantidades en I+D saldrán perdiendo», alerta.

Ericsson opera en más de 180 países, con especial presencia en Europa y Estados Unidos, aunque también en mercados como India, Japón, Corea del Sur o Australia.

Preguntado por Huawei, Olivera responde que en la Unión Europea existen recomendaciones sobre proveedores de alto riesgo, pero que por ahora no hay una regulación vinculante. «Corresponderá a la Comisión Europea decidir quiénes lo son», asegura.

«Nosotros queremos un mundo global para operar en todos los mercados, incluido China, y tener escala», concluye. (Belén Molleda, Efe)

 El presidente de Ericsson en España, Juan Olivera, aboga por implantar redes móviles inteligentes capaces de adaptarse de forma autónoma a situaciones críticas  

El presidente de Ericsson en España, Juan Olivera, aboga por implantar redes móviles inteligentes capaces de adaptarse de forma autónoma a situaciones críticas en caso de apagón eléctrico, frente a medidas generalizadas como la instalación de baterías de cuatro horas en todas las antenas.

«No es un tema de poner baterías por todos lados, porque éstas hay que pagarlas y mantenerlas», sino de desplegar redes capaces de adaptarse automáticamente a las necesidades en una situación de emergencia, como la que ocurrió el año pasado, cuando se produjo el apagón eléctrico en España (28 de abril de 2025), afirma en una entrevista con Efe.

Olivera se refiere al proyecto de Real Decreto sobre Seguridad y Resiliencia de las Redes y Servicios de Comunicaciones Electrónicas e Infraestructuras Digitales, que se ha sometido a audiencia pública y que plantea implantar baterías con una autonomía de cuatro horas que cubran al 85 % de la población en caso de apagón.

Defiende la necesidad de un análisis previo antes de implantar esta medida, ya que quizá sea necesario en alguna antena que las baterías duren más y en otras menos.

Esta es una de las propuestas trasladadas por Ericsson España a la consulta pública, junto a la necesidad de que cualquier medida se adopte con consenso entre operadores, industria y fabricantes.

La compañía apuesta por avanzar hacia redes inteligentes que consuman menos energía y prioricen el tráfico. «Igual no es necesario que, en caso de apagón, alguien esté viendo YouTube, pero sí que pueda operar el hospital de La Paz», destaca.

Priorizar el 2G para los servicios no prioritarios

En este sentido, explica que la red puede actuar de forma automática, de manera que limite el uso de tecnologías que consumen más, como el 4G o 5G, a servicios prioritarios y se mantengan otras, como el e2G -que consume menos, utiliza bandas más bajas y tiene mayor alcance- para llamadas o mensajes.

«Para mucha gente, el día del apagón habría sido suficiente», considera.

Este tipo de soluciones ya existen y se están implantando de forma progresiva en España. Parte de este desarrollo lo realiza Ericsson en el centro de I+D de Málaga, donde trabajan más de 200 ingenieros.

El apagón ha evidenciado, a su juicio, que las redes móviles son cada vez más imprescindibles y deben considerarse una infraestructura crítica.

Riesgo de que no haya un estándar único para el 6G

Ericsson cuenta también con un centro de I+D en Madrid, con unos 800 empleados, donde se trabaja en tecnologías como el 6G. No obstante, el sector sigue centrado en el desarrollo del 5G, cuyo ciclo de vida ronda los diez años, con la vista puesta en la próxima generación hacia 2030.

Olivera advierte del riesgo «real» que existe de que, en el actual contexto geopolítico, no se mantenga un estándar global único para las sucesivas generaciones de telefonía móvil como ocurrió con el 3G, 4G y 5G.

«Si el mundo se fragmenta en bloques, las empresas que invierten grandes cantidades en I+D saldrán perdiendo», alerta.

Ericsson opera en más de 180 países, con especial presencia en Europa y Estados Unidos, aunque también en mercados como India, Japón, Corea del Sur o Australia.

Preguntado por Huawei, Olivera responde que en la Unión Europea existen recomendaciones sobre proveedores de alto riesgo, pero que por ahora no hay una regulación vinculante. «Corresponderá a la Comisión Europea decidir quiénes lo son», asegura.

«Nosotros queremos un mundo global para operar en todos los mercados, incluido China, y tener escala», concluye. (Belén Molleda, Efe)

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