Es casi imposible hacer ‘scroll’ por las redes sociales sin toparse con un vídeo de la Cadena 100 donde varios niños explican qué quieren ser de mayor o qué les preocupa. Estas grabaciones forman parte del formato ‘Los Niños y Jimeno’, sección del programa ‘¡Buenos Días Javi y Mar!’, de la que se encarga el periodista Antonio Jimeno. Su éxito no ha pasado desapercibido en la redacción de Antena 3 y, desde hace unas semanas, este fenómeno tiene su propio espacio, rebautizado ‘Y ahora son coles’, en el magacín diario de Sonsoles Ónega.
Aunque nació en Valladolid en 1981, Antonio Jimeno se define como «más charro que el hornazo». Su idilio con los medios comenzó en Salamanca, ciudad donde creció y se formó, antes de dar el salto definitivo a Madrid tras cursar el Máster de COPE.
A pesar de haber coqueteado con la pequeña pantalla en formatos como ‘Dani y Flo’ en Cuatro o ‘Hazlo por mil’ en Telemadrid, su regreso a la televisión con Sonsoles Ónega llega en su momento de mayor madurez profesional, impulsado por el verdadero motor de su éxito: su conexión con los más pequeños.
La pregunta que todo el mundo se hace al ver la autenticidad de sus vídeos es obvia: ¿está preparado? La respuesta de Jimeno es un «no» rotundo. «Aunque tuviera seis guionistas trabajando para mí, nunca conseguiríamos respuestas tan auténticas», aseguró el periodista en una entrevista en COPE.
Para él, el éxito del formato radica en dedicarles tiempo y en plantearlo como un juego: en sus sesiones los niños no van a trabajar, van a disfrutar de un recreo constante y por eso sus respuestas ofrecen una visión que los adultos deberían incorporar a su vida.
Así lo explicó en una conversación con ABC: «Los niños son espontáneos, no tienen miedo a que sus respuestas puedan caer bien o mal, lo que te digo, no tienen prejuicios. Son íntegros, cuando he hecho reportajes o encuestas por la calle a gente adulta tienen mucho miedo al que dirán, a equivocarse o a hacer el ridículo, sin embargo, los niños me responden de corazón lo que se les ocurre, lo que les apetece y eso es es maravilloso».
Esa curiosidad innata que explota en los colegios parece venirle de fábrica. De pequeño, Jimeno era «un trasto» que devoraba tebeos de ‘Mortadelo y Filemón’ o ‘Astérix y Obélix’, y que prefería los cuentos inventados por sus padres a los libros comerciales. Su pasión por las historias era tal que, con apenas siete años, dejó alucinada a su profesora al llevar al colegio el libro que se estaba leyendo su madre: una biografía del Rey.
Con un pie en el estudio de radio y otro en el plató de Antena 3, Antonio Jimeno afronta este nuevo reto televisivo sin perder la inocencia. Al fin y al cabo, como él mismo reconoce, pasar tanto tiempo con los niños le ha enseñado que «esto de madurar es un invento que nos han colocado en esta sociedad y que es aburridísimo» y que, en realidad, todos deberíamos parecernos un poco más a ellos.
El periodista es conocido por su sección ‘Los Niños y Jimeno’ en la Cadena 100 y ahora traslada el formato a la pequeña pantalla
Es casi imposible hacer ‘scroll’ por las redes sociales sin toparse con un vídeo de la Cadena 100 donde varios niños explican qué quieren ser de mayor o qué les preocupa. Estas grabaciones forman parte del formato ‘Los Niños y Jimeno’, sección del programa ‘¡Buenos Días Javi y Mar!’, de la que se encarga el periodista Antonio Jimeno. Su éxito no ha pasado desapercibido en la redacción de Antena 3 y, desde hace unas semanas, este fenómeno tiene su propio espacio, rebautizado ‘Y ahora son coles’, en el magacín diario de Sonsoles Ónega.
Aunque nació en Valladolid en 1981, Antonio Jimeno se define como «más charro que el hornazo». Su idilio con los medios comenzó en Salamanca, ciudad donde creció y se formó, antes de dar el salto definitivo a Madrid tras cursar el Máster de COPE.
A pesar de haber coqueteado con la pequeña pantalla en formatos como ‘Dani y Flo’ en Cuatro o ‘Hazlo por mil’ en Telemadrid, su regreso a la televisión con Sonsoles Ónega llega en su momento de mayor madurez profesional, impulsado por el verdadero motor de su éxito: su conexión con los más pequeños.
La pregunta que todo el mundo se hace al ver la autenticidad de sus vídeos es obvia: ¿está preparado? La respuesta de Jimeno es un «no» rotundo. «Aunque tuviera seis guionistas trabajando para mí, nunca conseguiríamos respuestas tan auténticas», aseguró el periodista en una entrevista en COPE.
Para él, el éxito del formato radica en dedicarles tiempo y en plantearlo como un juego: en sus sesiones los niños no van a trabajar, van a disfrutar de un recreo constante y por eso sus respuestas ofrecen una visión que los adultos deberían incorporar a su vida.
Así lo explicó en una conversación con ABC: «Los niños son espontáneos, no tienen miedo a que sus respuestas puedan caer bien o mal, lo que te digo, no tienen prejuicios. Son íntegros, cuando he hecho reportajes o encuestas por la calle a gente adulta tienen mucho miedo al que dirán, a equivocarse o a hacer el ridículo, sin embargo, los niños me responden de corazón lo que se les ocurre, lo que les apetece y eso es es maravilloso».
Esa curiosidad innata que explota en los colegios parece venirle de fábrica. De pequeño, Jimeno era «un trasto» que devoraba tebeos de ‘Mortadelo y Filemón’ o ‘Astérix y Obélix’, y que prefería los cuentos inventados por sus padres a los libros comerciales. Su pasión por las historias era tal que, con apenas siete años, dejó alucinada a su profesora al llevar al colegio el libro que se estaba leyendo su madre: una biografía del Rey.
Con un pie en el estudio de radio y otro en el plató de Antena 3, Antonio Jimeno afronta este nuevo reto televisivo sin perder la inocencia. Al fin y al cabo, como él mismo reconoce, pasar tanto tiempo con los niños le ha enseñado que «esto de madurar es un invento que nos han colocado en esta sociedad y que es aburridísimo» y que, en realidad, todos deberíamos parecernos un poco más a ellos.
Programación TV en La Razón
