¿Qué hay de los no Presupuestos?

A la hora de escribir estas líneas, el Gobierno no había presentado en el Congreso de los Diputados el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado, incumpliendo así nuevamente lo dispuesto en la Constitución. No por esperado, es menos importante y menos grave. En 2023 tampoco presentó este texto, ni en 2024, ni en 2025, y tampoco en este 2026. Se trata de la norma más importante de cada uno de los ejercicios. ¿Por qué? Pues muy sencillo: porque en ella se establecen “los sablazos” que van a dar nuestros bolsillos y cuentas corrientes, vamos, el dinero que nos quitarán, y, segundo, cómo y en qué se van a gastar ese “montón de pasta”. Que el gobierno de Pedro Sánchez haya pasado olímpicamente en lo que llevamos de esta legislatura de presentar las cuentas tal y como establece la Carta Magna me parece de una extrema gravedad, pero que los ciudadanos y contribuyentes demos este hecho por amortizado y no haya protestas y manifestaciones, considero que es todavía mucho más grave. En resumidas cuentas, el Gobierno puede hacer con nuestro dinero lo que le venga en gana y aquí no pasa nada. Y no durante un año solo, sino en cuatro. Vamos que es reincidente y me atrevería a decir que lo hace hasta con alevosía.

He leído a expertos en lo económico, lo político y lo jurídico que señalaban la necesidad de introducir una reforma en la Constitución, para que se establezca que, si el gobierno de turno no presenta los presupuestos en tiempo y forma, se vea obligado a dimitir y convocar elecciones generales. Me parece una buena idea en sus dos variantes: tanto si no aporta el proyecto, como si no se aprueba. Parece haberse instalado la idea de que se puede vivir permanentemente con unos presupuestos prorrogados y lo damos ya como un hecho “normal”. Me niego a aceptar esto y considero, por poner tan solo unos ejemplos, que el que no haya cuentas públicas también tiene repercusión y agrava problemas como el de la vivienda, el estado de la red ferroviaria, o los socavones en carreteras y autovías, por no hablar de la sanidad o la educación. Hace ya muchos meses, incluso años, que Pedro Sánchez debería haber dimitido por no presentar los proyectos de Presupuestos.

 Cuatro años sin presentar cuentas en el Congreso consolidan un incumplimiento de la Constitución y permiten al Gobierno disponer del dinero público sin rendir cuentas  

A la hora de escribir estas líneas, el Gobierno no había presentado en el Congreso de los Diputados el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado, incumpliendo así nuevamente lo dispuesto en la Constitución. No por esperado, es menos importante y menos grave. En 2023 tampoco presentó este texto, ni en 2024, ni en 2025, y tampoco en este 2026. Se trata de la norma más importante de cada uno de los ejercicios. ¿Por qué? Pues muy sencillo: porque en ella se establecen “los sablazos” que van a dar nuestros bolsillos y cuentas corrientes, vamos, el dinero que nos quitarán, y, segundo, cómo y en qué se van a gastar ese “montón de pasta”. Que el gobierno de Pedro Sánchez haya pasado olímpicamente en lo que llevamos de esta legislatura de presentar las cuentas tal y como establece la Carta Magna me parece de una extrema gravedad, pero que los ciudadanos y contribuyentes demos este hecho por amortizado y no haya protestas y manifestaciones, considero que es todavía mucho más grave. En resumidas cuentas, el Gobierno puede hacer con nuestro dinero lo que le venga en gana y aquí no pasa nada. Y no durante un año solo, sino en cuatro. Vamos que es reincidente y me atrevería a decir que lo hace hasta con alevosía.

He leído a expertos en lo económico, lo político y lo jurídico que señalaban la necesidad de introducir una reforma en la Constitución, para que se establezca que, si el gobierno de turno no presenta los presupuestos en tiempo y forma, se vea obligado a dimitir y convocar elecciones generales. Me parece una buena idea en sus dos variantes: tanto si no aporta el proyecto, como si no se aprueba. Parece haberse instalado la idea de que se puede vivir permanentemente con unos presupuestos prorrogados y lo damos ya como un hecho “normal”. Me niego a aceptar esto y considero, por poner tan solo unos ejemplos, que el que no haya cuentas públicas también tiene repercusión y agrava problemas como el de la vivienda, el estado de la red ferroviaria, o los socavones en carreteras y autovías, por no hablar de la sanidad o la educación. Hace ya muchos meses, incluso años, que Pedro Sánchez debería haber dimitido por no presentar los proyectos de Presupuestos.

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