Era el primer día, el primer entrenamiento de verdad, aunque le llamen test. No, no, no tiene (casi) nada de test. Los pilotos llegan aquí y tienen ganas de ilusionarse, tienen ganas de recuperar las sensaciones y, sobre todo, tienen ganas de empezar a pensar que este será ‘su año’. Era el primer día, el primer entrenamiento de verdad, aunque le llamen test. No, no, no tiene (casi) nada de test. Los pilotos llegan aquí y tienen ganas de ilusionarse, tienen ganas de recuperar las sensaciones y, sobre todo, tienen ganas de empezar a pensar que este será ‘su año’.
Era el primer día, el primer entrenamiento de verdad, aunque le llamen test. No, no, no tiene (casi) nada de test. Los pilotos llegan aquí y tienen ganas de ilusionarse, tienen ganas de recuperar las sensaciones y, sobre todo, tienen ganas de empezar a pensar que este será ‘su año’.
Y, aunque se pasan las horas, muchas, probando cosas, pequeñas mejoras que, a veces, van bien y otras no sirven para nada, lo cierto es que todo, todo, todo, lo deben hacer a gran velocidad. Y no solo en la pista, donde siguen coronando la recta a 250 kilómetros por hora y afrontando una de las frenadas más bestias del campeonato, a final de recta, lo cierto es que, en el momento de forzar, de pilotar ‘a saco’ aunque sean pocas vueltas, lo hacen como si estuvieran en los últimos cinco giros de cualquier GP.
Y, sí, puede que para mucho el panorama haya sufrido una variación con respecto al año pasado. Y, sí, sí, ha cambiado mucho es escenario, la primera fotografía, las sensaciones heredadas del 2025. ¿Quieren saber esos detalles?, pues se los cuento. Por ejemplo,Maverick Viñalesestá surgiendo de las tinieblas de una forma espectacular. Su asociación con el pentacampeón Jorge Lorenzo ha pasado con sobresaliente, casi ‘cum laude’ el primer examente. “Yo lo he visto volar”, asegura el italiano Luca Marini (Honda), “cuando Maverick pilotaba en plan ataque total”.
Primer día de la temporada de MotoGP: todo el mundo contento, todo el mundo ilusionado, todo el mundo a lo suyo. Sonrisas en Honda, felicidad de Maverick Viñales, un ‘Pecco’ Bagnaia ilusionado, un Pedro Acosta trabajador, pero todos, todos, ya saben que Marc Márquez sigue arriba del todo. Intocable, si.
También les diré que las Honda siguen ahí, lo que es verdaderamente maravilloso para todos. “Es hermoso, muy hermoso y alentar que las buenas sensaciones e ilusiones que logramos en el final del 2025 se prolonguen y duren, duren y duren en estos primeros días nuestros de 2026”, comentó el mallorquín Joan Mir. “Honda, Japón, ha trabajado mucho y, ahora, ya solo nos queda construir una moto que tenga una buena base y tratar de rozar siendo el podio”.
Ya ven, Viñales, Honda, también, también, una total recuperación anímica y de tiempo, de resultados, ha llegado al boxe de‘Pecco’ Bagnaia, que estuvo arriba durante buena parte del día pero que, cuando todos atacaron en firme, él bajo al octavo puesto “pero tremendamente contento, ílusionado y, por supuesto, recuperado del mal 2025”.

Mientras Pedro Acostava experimentando con su KTM´(“nos hemos pasando la mañana con el chasis y la tarde con la aerodinámica”), mientras Àlex Márquez (Ducati), el subcampeón, no lo olvidemos, disfruta de una mayor atención del mago Gigi Dall’Igna, como demostración de que este año pilota la ‘Desmosedici’ oficial y mientras Marco Bezzecchi demuestra que la Aprilia seguirá arriba en espera de la recuperación, dura, difícil, de Jorge Martín, déjenme que les diga que todos ellos se irán a la cama (aquí, en Kuala Lumpur, siete horas antes que ustedes) pensando, sabiendo, temiendo, que Marc Márquez Alentá está como siempre: arriba del todo y arriba de todos.
Porque, en efecto, he dejado la última parte de esta crónica para contarles, no que el ‘rey de reyes’ ha vuelto, no, simplemente para decirles que el gran dominador, ‘Et?, ‘Il cannibale’, nunca se fue. Tras 121 días sin subirse a una MotoGP, tras superar la lesión que le provocó (sin querer, por Dios, sin querer) el italiano Marc Bezzecchi, en la salida, a los 400 metros de la salida, del último Gran Premio de Indonesia, celebrado el pasado 5 de octubre, MM93 hizo, sí, el mejor crono del día: 1.58 minutos y 774 segundos. Mucho más rápido que el resto, sí.
«Ha ido todo muy bien. Era un día vital para saber cómo estaba el hombro. Y está estupendo. No a tope, pero casi. Por eso, cuando me he sentido acartonado, al inicio´del día, le he pedido al equipo que me dejasen la mañana para mí. Y, una vez puesto en mi sitio, hemos trabajado a tope. Y, sí, ha ido bien, pero todos vamos a mejorar mucho, mucho»
“Estoy contento, feliz, porque este era un primer día muy importante para mí”, comentó el caballero de Cervera (Lleida). “Lo era porque si, hace tres semanas, me dices que el 3 de febrero, en Sepang, me encontraría tan bien y lograría el mejor crono, te hubiese dicho que estabas loco. Y, sí, sí, todo ha ido muy bien. Pero ha ido bien y puede ir mucho mejor, porque cuando me he subido a la moto, después de tantos días alejado de ella, sin tocarla, le he pedido a mi equipo técnico que necesita gastar toda la mañana para mí. Dejarme la mañana para mi, para que me adepta y recupere las sensaciones pues me noto como acartonado”.
Y, luego, sí, claro, tras superar ese trance, un nuevo aterrizaje, después de otra lesión y operación seria, Márquez ha salido a por todas, a saber si seguía siendo el campeón y si seguía teniendo una gran moto. “Y todo ha ido bien, sobre todo porque no podemos olvidar que para todos ha sido el primer día de clase. Mañana y pasado vamos a mejorar todos mucho, mucho. Pero es vital, para el ánimo, la mente y el equipo que, en el primer día, los entrenamientos provoquen energía, ilusión, aunque esto aún no ha empezado”.
Diario de Mallorca – Deportes
