Todos se arrugan en algún momento. ¿Todos? Los que no se llaman Tadej Pogacar, el que saca la trituradora, la misma que utilizó en el Tourmalet. Y si no hubo diferencias mayores fue porque las cuestas del Macizo Central son cortas y los descensos peligrosos. “¡No arriesgues!”, le chillaban al jersey amarillo cuando se jugaba el bigote en la bajada al puerto de Pertus. Más líder si cabe, ya lleva tres victorias de etapa y este jueves superará a Miguel Induráin en días como líder del Tour. Poco más hay que añadir sobre este fenómeno esloveno. Todos se arrugan en algún momento. ¿Todos? Los que no se llaman Tadej Pogacar, el que saca la trituradora, la misma que utilizó en el Tourmalet. Y si no hubo diferencias mayores fue porque las cuestas del Macizo Central son cortas y los descensos peligrosos. “¡No arriesgues!”, le chillaban al jersey amarillo cuando se jugaba el bigote en la bajada al puerto de Pertus. Más líder si cabe, ya lleva tres victorias de etapa y este jueves superará a Miguel Induráin en días como líder del Tour. Poco más hay que añadir sobre este fenómeno esloveno.
Todos se arrugan en algún momento. ¿Todos? Los que no se llaman Tadej Pogacar, el que saca la trituradora, la misma que utilizó en el Tourmalet. Y si no hubo diferencias mayores fue porque las cuestas del Macizo Central son cortas y los descensos peligrosos. “¡No arriesgues!”, le chillaban al jersey amarillo cuando se jugaba el bigote en la bajada al puerto de Pertus. Más líder si cabe, ya lleva tres victorias de etapa y este jueves superará a Miguel Induráin en días como líder del Tour. Poco más hay que añadir sobre este fenómeno esloveno.
No permite fugas, como la del español Javier Romo o la del ecuatoriano Richard Carapaz. Él pone a tirar a los suyos y casi no le importa que su amigo Isaac del Toro se comience a quedar sin batería, como el móvil que indica con color rojo que hay que buscar un cargador con rapidez.
Pogacar es un campeón y resulta inútil iniciar cualquier debate sobre si abusa, si no da libertad, si ata al Tour. Su obligación es ganar, que para ello le pagan una millonada. Y los demás, los que se arrugan, mucho hacen con tener más moral que el Alcoyano para perseguirlo, aunque sepan que la captura es misión imposible.
Un 14 de julio de 2026, fiesta nacional, se recordará como la fecha de una nueva exhibición de Pogacar. Él es el que demarra sabiendo que nadie puede seguirlo cuando quedan 16 kilómetros para la meta de Le Lioran, allí donde Jonas Vingegaard le birló la etapa al esprint hace dos años. Al pobre Carapaz, campeón olímpico y del Giro por más señas, lo devora en menos de 600 metros. Le quita 40 segundos como si uno fuera encima de un ciclomotor y el otro subido a un fórmula uno.
En el descenso al último puerto, Fon de Cère, le piden moderación desde el coche del UAE porque va como un poseso y no merece la pena darse un porrazo cuando tiene a todos los contrincantes a más de tres minutos en la general con todavía 11 etapas en el guion del Tour.
Diario de Mallorca – Deportes
