«Paso entre 22 y 24 días fuera trabajando»; al volver, Miriam, camionera internacional, tiene apenas tres o cuatro días en casa

Miriam trabaja como camionera internacional y organiza su vida en bloques de varias semanas fuera de casa. Cuando termina una ruta, el descanso se reduce a unos pocos días antes de volver a salir. En ese intervalo tiene que resolver tareas domésticas, preparar lo que llevará en el camión y encontrar tiempo para ver a sus amigos.

La conductora comparte en redes sociales cómo se las arregla durante esos viajes. Su experiencia muestra una parte del oficio que rara vez se ve desde la carretera: la planificación empieza antes de arrancar el motor y continúa incluso cuando regresa a casa.

En temporada baja suele disponer de «tres o cuatro días con suerte» en casa tras pasar entre 22 y 24 trabajando fuera. Si la actividad aumenta, ese margen puede quedarse en dos. No todos esos días son tiempo libre: también sirven para dejar lista la comida y los artículos que necesitará durante unas tres semanas de viaje.

La compra empieza antes de llegar a casa

Para ganar unas horas, Miriam pasa por el supermercado de camino a casa. Según recoge El Español de los vídeos que publica como @lachicacamionera, prepara alrededor de 40 raciones para tres semanas de ruta, que congela y guarda en una nevera de unos 55 litros instalada en el vehículo. Así evita dedicar las paradas a cocinar cada almuerzo o cena.

La cocina ocupa, por tanto, una parte de esos días que podría dedicar a descansar. En el camión limita lo que prepara sobre la marcha: «Yo lo único que cocino en el camión son tortitas», cuenta. Las comidas ya hechas le permiten comer durante el viaje sin depender de encontrar tiempo y un lugar adecuados para ponerse a cocinar.

Antes de salir también repone productos que no necesitan frío, entre ellos avena, servilletas o pasta de dientes. Son detalles pequeños, pero la ausencia de cualquiera obliga a buscar dónde comprarlo en ruta. La preparación del viaje se mezcla con la vida doméstica justo cuando Miriam querría aprovechar para descansar y reunirse con sus amigos.

Las pausas también se organizan

Fuera de casa, el trabajo no consiste solo en conducir. Hay entregas, esperas, documentación y atención al vehículo; según la operación, pueden sumarse tareas de carga y descarga. Los tiempos de conducción y descanso están regulados, pero esas pausas no eliminan la necesidad de resolver cuestiones tan básicas como dónde comer o ducharse durante el trayecto.

Las rutas por distintos países añaden gestiones con almacenes y clientes. Para desenvolverse, Miriam aconseja aprender inglés antes de empezar en el transporte internacional, aunque reconoce que ella misma todavía recurre a un traductor y a la ayuda de su compañero en algunas situaciones. Son trámites que se suman a una jornada cuyo horario depende de la ruta y de las entregas.

En sus publicaciones, Miriam cuenta que encontrar una ducha puede ser una dificultad. El lugar donde detiene el camión condiciona así algo que en casa se da por hecho. También importa llevar ordenados los alimentos y demás pertenencias: la cabina es su espacio cotidiano durante semanas, además de su puesto de trabajo.

 La conductora hace la compra antes de llegar, cocina decenas de raciones para la siguiente ruta y trata de reservar tiempo para sus amigos entre un viaje y otro  

Miriam trabaja como camionera internacional y organiza su vida en bloques de varias semanas fuera de casa. Cuando termina una ruta, el descanso se reduce a unos pocos días antes de volver a salir. En ese intervalo tiene que resolver tareas domésticas, preparar lo que llevará en el camión y encontrar tiempo para ver a sus amigos.

La conductora comparte en redes sociales cómo se las arregla durante esos viajes. Su experiencia muestra una parte del oficio que rara vez se ve desde la carretera: la planificación empieza antes de arrancar el motor y continúa incluso cuando regresa a casa.

En temporada baja suele disponer de «tres o cuatro días con suerte» en casa tras pasar entre 22 y 24 trabajando fuera. Si la actividad aumenta, ese margen puede quedarse en dos. No todos esos días son tiempo libre: también sirven para dejar lista la comida y los artículos que necesitará durante unas tres semanas de viaje.

La compra empieza antes de llegar a casa

Para ganar unas horas, Miriam pasa por el supermercado de camino a casa. Según recoge El Español de los vídeos que publica como @lachicacamionera, prepara alrededor de 40 raciones para tres semanas de ruta, que congela y guarda en una nevera de unos 55 litros instalada en el vehículo. Así evita dedicar las paradas a cocinar cada almuerzo o cena.

La cocina ocupa, por tanto, una parte de esos días que podría dedicar a descansar. En el camión limita lo que prepara sobre la marcha: «Yo lo único que cocino en el camión son tortitas», cuenta. Las comidas ya hechas le permiten comer durante el viaje sin depender de encontrar tiempo y un lugar adecuados para ponerse a cocinar.

Antes de salir también repone productos que no necesitan frío, entre ellos avena, servilletas o pasta de dientes. Son detalles pequeños, pero la ausencia de cualquiera obliga a buscar dónde comprarlo en ruta. La preparación del viaje se mezcla con la vida doméstica justo cuando Miriam querría aprovechar para descansar y reunirse con sus amigos.

Las pausas también se organizan

Fuera de casa, el trabajo no consiste solo en conducir. Hay entregas, esperas, documentación y atención al vehículo; según la operación, pueden sumarse tareas de carga y descarga. Los tiempos de conducción y descanso están regulados, pero esas pausas no eliminan la necesidad de resolver cuestiones tan básicas como dónde comer o ducharse durante el trayecto.

Las rutas por distintos países añaden gestiones con almacenes y clientes. Para desenvolverse, Miriam aconseja aprender inglés antes de empezar en el transporte internacional, aunque reconoce que ella misma todavía recurre a un traductor y a la ayuda de su compañero en algunas situaciones. Son trámites que se suman a una jornada cuyo horario depende de la ruta y de las entregas.

En sus publicaciones, Miriam cuenta que encontrar una ducha puede ser una dificultad. El lugar donde detiene el camión condiciona así algo que en casa se da por hecho. También importa llevar ordenados los alimentos y demás pertenencias: la cabina es su espacio cotidiano durante semanas, además de su puesto de trabajo.

 Noticias de Economía Nacional e Internacional en La Razón

Más Noticias