Otro AVE de Renfe evitó chocar contra los trenes siniestrados en Urda por segundos

El trágico accidente de alta velocidad de Urda pudo ser mucho peor. Otro AVE que circulaba en sentido contrario, en dirección Madrid, se detuvo a solo 500 metros del punto kilométrico 118 en el que el tren de Renfe embistió al Iryo que no había podido reanudar la marcha tras la caída del sistema de seguridad LZB.

 

Según el relato en primera persona que ha dejado en la red social Linkedin Ramón Rubio de Castro, uno de los viajeros que iban en el tren, «a las 07:31 horas recibimos los primeros mensajes de Adif anunciando limitaciones de velocidad y un retraso estimado de unos 22 minutos. A las 08:00, de nuevo; a las 08:30, otra vez; a las 08:53… El maquinista iba comentando por megafonía los retrasos y explicando que estábamos circulando en modo manual debido a incidencias en los bloqueos o cruces».

Sobre las 08:55 horas, prosigue su relato, «diría que nos detuvimos por última vez. Me fui a la cafetería bastante indignado. Soy ingeniero de caminos y soy perfectamente consciente del problema que tenemos con el déficit de inversión en infraestructuras civiles: ferrocarriles, carreteras, agua… Me dolía especialmente por ser mi «campo», y acumular tantos retrasos sin saber realmente qué estaba pasando. Llegaba tarde a un evento».

 

De Castro continúa narrando que «en la cafetería, sobre las 09:30, algunas personas empiezan a comentar que les ha llegado un WhatsApp de algún familiar diciendo que había habido un alcance o un choque en Urda. El personal de Renfe nos indicó que Urda estaba allí al lado. Dijimos: «Joe…».

El ingeniero asegura que sobre las 10:00 horas les permitieron abrir las puertas laterales hacia el terraplén. «El interventor había indicado que estaba prohibido bajar, aunque algunos lo hicieron. Fue entonces cuando se una persona se dio cuenta de que el Iryo estaba justo enfrente, a unos 500 metros».

Al percatarse del accidente, avisaron al 112 y, al colgar, uno de ellos dijo: «¡El 112 dice que vayamos a ayudar los que podamos!»

Detrás de ellos, como añade, quedaron detenidos dos trenes más que tenían preferencia por su disposición en la vía para ser remolcados a Ciudad Real.

De Castro termina afirmando que, sin previo aviso, sobre las 13:30, llegó un autobús. «Salí corriendo, cogí las maletas lo más rápido que pude y me subí al primero. Nos llevaban al pabellón de Urda. De camino vimos el tren. La gente hablaba de la suerte que habíamos tenido. Era un sentimiento prácticamente unánime».

 El tren, procedente de Sevilla, se detuvo a 500 metros del punto en el que se produjo el fatal accidente  

El trágico accidente de alta velocidad de Urda pudo ser mucho peor. Otro AVE que circulaba en sentido contrario, en dirección Madrid, se detuvo a solo 500 metros del punto kilométrico 118 en el que el tren de Renfe embistió al Iryo que no había podido reanudar la marcha tras la caída del sistema de seguridad LZB.

Según el relato en primera persona que ha dejado en la red social Linkedin Ramón Rubio de Castro, uno de los viajeros que iban en el tren, «a las 07:31 horas recibimos los primeros mensajes de Adif anunciando limitaciones de velocidad y un retraso estimado de unos 22 minutos. A las 08:00, de nuevo; a las 08:30, otra vez; a las 08:53… El maquinista iba comentando por megafonía los retrasos y explicando que estábamos circulando en modo manual debido a incidencias en los bloqueos o cruces».

Sobre las 08:55 horas, prosigue su relato, «diría que nos detuvimos por última vez. Me fui a la cafetería bastante indignado. Soy ingeniero de caminos y soy perfectamente consciente del problema que tenemos con el déficit de inversión en infraestructuras civiles: ferrocarriles, carreteras, agua… Me dolía especialmente por ser mi «campo», y acumular tantos retrasos sin saber realmente qué estaba pasando. Llegaba tarde a un evento».

De Castro continúa narrando que «en la cafetería, sobre las 09:30, algunas personas empiezan a comentar que les ha llegado un WhatsApp de algún familiar diciendo que había habido un alcance o un choque en Urda. El personal de Renfe nos indicó que Urda estaba allí al lado. Dijimos: «Joe…».

El ingeniero asegura que sobre las 10:00 horas les permitieron abrir las puertas laterales hacia el terraplén. «El interventor había indicado que estaba prohibido bajar, aunque algunos lo hicieron. Fue entonces cuando se una persona se dio cuenta de que el Iryo estaba justo enfrente, a unos 500 metros».

Al percatarse del accidente, avisaron al 112 y, al colgar, uno de ellos dijo: «¡El 112 dice que vayamos a ayudar los que podamos!»

Detrás de ellos, como añade, quedaron detenidos dos trenes más que tenían preferencia por su disposición en la vía para ser remolcados a Ciudad Real.

De Castro termina afirmando que, sin previo aviso, sobre las 13:30, llegó un autobús. «Salí corriendo, cogí las maletas lo más rápido que pude y me subí al primero. Nos llevaban al pabellón de Urda. De camino vimos el tren. La gente hablaba de la suerte que habíamos tenido. Era un sentimiento prácticamente unánime».

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