Opinión | La historia se repite con Demichelis

Esta vez fue Budimir. En la primera vuelta, Boyomo. La historia volvió a repetirse. Está visto que el Mallorca necesita marcar, como mínimo, tres goles para derrotar a Osasuna en esta Liga, una competición en la que la fragilidad defensiva ha condenado al equipo a su situación actual: puestos de descenso. Y eso que rozó la salvación momentánea cuando el marcador reflejaba un 0-2 que Muriqi —quién si no— había instaurado. Esta vez fue Budimir. En la primera vuelta, Boyomo. La historia volvió a repetirse. Está visto que el Mallorca necesita marcar, como mínimo, tres goles para derrotar a Osasuna en esta Liga, una competición en la que la fragilidad defensiva ha condenado al equipo a su situación actual: puestos de descenso. Y eso que rozó la salvación momentánea cuando el marcador reflejaba un 0-2 que Muriqi —quién si no— había instaurado.  

Esta vez fue Budimir. En la primera vuelta, Boyomo. La historia volvió a repetirse. Está visto que el Mallorca necesita marcar, como mínimo, tres goles para derrotar a Osasuna en esta Liga, una competición en la que la fragilidad defensiva ha condenado al equipo a su situación actual: puestos de descenso. Y eso que rozó la salvación momentánea cuando el marcador reflejaba un 0-2 que Muriqi —quién si no— había instaurado.

El debut de Demichelis como técnico rojillo no ha servido para corregir demasiado. Los mismos errores de siempre. El equipo sigue fiándolo todo al acierto del Pirata y a las intervenciones de Leo Román, que esta vez no pudo erigirse en el salvador esperado. Hubo más posesión, algo más de intensidad, pero el partido solo se inclinó a favor gracias al grosero error de Sergio Herrera. La sorpresa en el once inicial fue ver a Virgili en el banquillo.

La elección de Mateo Joseph parece explicarse por su mayor capacidad de trabajo defensivo, claramente superior a la del canterano del Barça, aunque resulta paradójico si se recuerda que su cometido principal —para el que fue fichado— es marcar goles. En cuanto a Darder, Pablo Torre puede ofrecer, si quiere, las mismas prestaciones que el artanenc, y no es mala idea recuperar para la causa al jugador cántabro. Ojalá su buen partido de ayer no fuera un espejismo.

La defensa, que esta vez sí logró mantener la portería a cero en la primera mitad, sufrió como nunca cuando el equipo se hundió, especialmente con las constantes internadas por banda de Víctor Muñoz, que insistió una y otra vez. Aun así, dilapidar una ventaja como la que se tuvo es imperdonable para un equipo que aspira a salir del pozo, un objetivo para el que quedan cada vez menos jornadas. Demichelis tiene mucho trabajo por delante, y errores como los cometidos en El Sadar se pagan muy caros.

 Diario de Mallorca – Deportes

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