Niega haber parido un plan. No le crean. Niega que nada de lo que está ocurriendo estuviese en su cabeza. Es más, niega que estuviese en sus manos poder protagonizar otra remontada más. No le crean. Afirma que está donde está porque han fallado los demás. Ya, sí. Ni hablar, eso tampoco es verdad. Dice que no había diseñado esta nueva revancha, logro, gesta. ¿Le creen?, no, pues hacen bien. Niega haber parido un plan. No le crean. Niega que nada de lo que está ocurriendo estuviese en su cabeza. Es más, niega que estuviese en sus manos poder protagonizar otra remontada más. No le crean. Afirma que está donde está porque han fallado los demás. Ya, sí. Ni hablar, eso tampoco es verdad. Dice que no había diseñado esta nueva revancha, logro, gesta. ¿Le creen?, no, pues hacen bien.
Niega haber parido un plan. No le crean. Niega que nada de lo que está ocurriendo estuviese en su cabeza. Es más, niega que estuviese en sus manos poder protagonizar otra remontada más. No le crean. Afirma que está donde está porque han fallado los demás. Ya, sí. Ni hablar, eso tampoco es verdad. Dice que no había diseñado esta nueva revancha, logro, gesta. ¿Le creen?, no, pues hacen bien.
Todo, absolutamente todo, ha estado siempre en su cabeza, en la mente de Marc Márquez Alentá. Y ¿saben por qué lo sé?, porque hasta él cayó ayer, en Sachsenring, en el error de reconocer (¿o fue intencionado?, recuerden, no da puntada sin hilo) que un día de esos cogió papel, lápiz, abrió la calculadora del móvil y se puso a hacer números. “Quería saber si era campeón en caso de que lo ganase todo y Marco (Bezzecchi) quedase segundo siempre”.
Lo ven, lo ven, siempre ha estado en su cabeza. “Es cierto que siempre he tenido un plan, menos esta vez. De verdad, esta vez no lo tenía, pues no se puede tener un plan en la cabeza que no dependa directamente de ti, que no esté en tus manos materializarlo. Y está remontada, que aún no ha terminado, no dependía solo de mí. Lo dije el jueves, no soy Superman, no, aunque, al parecer, hay quien lo piensa. Estoy bien, puedo estar incluso aún mejor, pero no he hecho nada especial, nada que no hubiese hecho antes y, sin embargo, los demás están fallando sí”.

Márquez sabe que ha hecho lo más difícil: recuperarse de nuevo, y van diez, cien o mil veces; ganar e intimidar a sus rivales, que ya saben, como temían algunos, por ejemplo, el gran Jorge Martín, ahora líder de MotoGP (“yo sí sabía que Marc pelearía por el título, lo tenía clarísimo”), son muy conscientes de que conviven con el mejor piloto de todos los tiempos.
Y Sachsenring es su jardín. “Si quería tener opciones, más adelante, en este campeonato, no podía desaprovechar uno de mis circuitos favoritos. Y como todos vosotros os habéis encargado de recordarme, Sachsenring es mi Roland Garros y si Rafa (Nadal) solía ganar siempre en París, yo no podía ser menos que el grandísimo Rafa. Por eso quería el récord, perseguí la ‘pole’, quería la primera línea de la parrilla, quería ganar el sábado y el domingo. Quería esos 37 puntos. Los necesitaba si quería seguir soñando”.
Y, por descontado, si antes de llegar a esta situación, que empieza a ser privilegiada (a solo 18 puntos del líder, habiéndole enjugado 106 puntos en cuatro grandes premios al anterior ‘jefe’, Marco Bezzecchi), sacó papel y lápiz, ahora sigue haciendo cuentas, pero creyendo ya que la remontada es posible.
«Cuando estás al 100×100 y los rivales te aprietan, sacas cosas de ti mismo que hasta tú mismo te sorprendes. Llegas a admirarte de lo que, en esas situaciones de máxima presión, eres capaz de hacer».
“Nos vamos de vacaciones, bueno, yo solo haré la mitad, la otra mitad estaré en el gimnasio, justo transcurridos los primeros 11 grandes premios”, continúa contando a El Periódico. “Quedan otros 11, 22 carreras, 407 puntos, ¡uf!, cuantos y, sí, por qué negarlo, ya estamos metidos en el juego”.
Pero, eso, él siempre con ‘peros’ que va superando. “Pero todos hemos visto las cosas que pueden pasar en las carreras. Mirarme a mí, podemos mirar a Marco, que ¡ojalá! vuelva pronto, pienso en Àlex (su hermano), que hoy (por ayer) estaba para ganar, pensemos en ‘Diga’ (Fabio Di Giannantonio, que ayer se cayó) y, por descontado, no me olvido de Ai (Ogura, segundo del Mundial), que va velocísimo en cualquier trazado. Y, por descontado, de Jorge (Martín), que viene de otro infierno y ya vuelve a ser rapidísimo. Nos vamos a divertir”.
Y, claro, si el jueves empezamos hablando de la determinación con la que Rafa Nadal jugaba y ganaba en Roland Garros, el domingo terminamos recordando al tenista de Manacor. “No quiero compararme con deportistas tan bestias como Rafa (Nadal), Tadej Pogacar, por cierto, con el que pase un día de entrenamiento maravilloso, ni, mucho menos, con Leo Messi ¡por Dios!, pero siempre he dicho que todos ellos me sirven de referencia para tratar de mejorar día a día”.

“Mira, no he visto el documental de Rafa, porque sospecho que aún no estoy preparado, mentalmente, para verlo porque hay mucho sufrimiento”, siguió relatando el mejor piloto de la historia o eso teme Giacomo Agostini. “No lo he visto, no, pero sí recuerdo un corte que me encanta, en el que explica que ‘cuando estás mal, da igual cual sea tu tope, tu 100×100, lo que debes hacer es intentar llegar cada día a ese tope’, el que sea, a tu nuevo 100×100; un día será más alto, otro día más bajo, pero cada día trato de conseguir mi 100×100, respetando los días de descanso, que antes me daban igual y, ahora, debo reconocerlo, mi cuerpo los reclama y me va de maravilla, aunque ahora ya me resulta imposible hacer dos días seguidos de gimnasio a lo bestia. Imposible”.
–¿Y qué ocurre cuando Marc Márquez da el 100×100?
–Qué ocurre, pues te lo contaré. Hay deportistas, yo, por ejemplo, que no sabemos ir al 50% de nuestras posibilidades. Y si algo he aprendido en los últimos años y hasta sorprendido de mí mismo es que, cuando estás al 100×100 y los rivales te aprietan, sacas cosas de ti mismo, que hasta tú mismo te sorprendes, pues llegas a admirarte de lo que, en esas situaciones de máxima presión, eres capaz de hacer».
Y, antes de separarnos, se oye la vocecita de Andrea Scalera, un periodista italiano, que le pregunta qué había sentido al ponerse la corona. “No, no, yo no me he puesto la corona, la corona la llevaba una fan, me la ha dado y he pensado ¡que caray! diez victorias en un mismo circuito no son poca cosa, así que, venga, pongámonos la corona. Y hemos hecho unas risas. Ha sido estupendo, sí, fantástico. Bueno, una forma hermosa de celebrar la décima conquista, ¡ojalá! repitamos el año que viene, cuando todo cambiará. Dicen”.
Diario de Mallorca – Deportes
